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Poemas Grito de Mujer 2017 Puerto Rico





Zulma Quiñones Senati



Juguemos a las escondidas



En la oscuridad los dedos ven.
Recorren con premura la piel.
Se posan y se elevan, se elevan
para volverse a posar.
Con hambre hurgan, encuentran lugares,
oasis ocultos bajo las frazadas.
Calman su sed. Se calientan como cerillos.
Obedecen a la carne y sus delirios.
Juegan un juego novedoso, insospechado.
Despiertan la flor que dormita.
Hay un potro que recorre sin frenos los prados.
Una mariposa cuyo rumbo se ha extraviado.
Parece que lleva el vuelo truncado.
Sus alas caen sobre el río de lava que se ha incendiado.
̶ Mañana jugaremos más −dice papá cansado −.
Cuando se duerma mamita volveremos a encontrarnos.
Se quiebra la niña que me habita.
¿Cuántas más se romperán antes de que amanezca?
Un grito se le atasca en la garganta.
Resuena el grito en la alcoba.
Resuena el grito en las ventanas.
Resuena el grito en el viento.
Resuena el grito en la distancia.
Resuena el grito en la esperanza.
¡Resuena, resuena, resuena!









Mildred De Santiago Serrano




Con los sentidos en pausa



“su mirada no tenía punto
de apoyo en la distancia”
Este inusitado valor, Fania J. Herrera



Los sentidos se le ordenaron temprano.
El golpe a la puerta y el asqueante olor
con que anestesió su incipiente adolescencia
fueron suficientemente contundentes.

Como fiera cercada afinó la niña oídos y olfato.
El dolor selló, guardó el temor, pero el rencor
lo arrinconó en larga pausa.

La bella faz se le tiznó de una neutral cualidad.
Aquel cejo indolente asaltaba mi sueño.
¡Yo, que congelé el corazón,
de cara otra vez ante el implacable asalto!


Un santo día, tirado en el vil camastro,
la hemorragia se encargó de romperle.
Me acerqué breve para mirarle de frente,
fue la primera vez desde que recordara.

Le incliné la botella y sorbió torpemente.
Y si en su último trago excusara el incesto,
me confieso culpable de apresurarle el paso.

Mi hermana y yo quemamos el colchón
rociado de mirra e incienso.













Gadiel Concepción (16 años)




Dolor no es amor




Ciego amor que desalienta.
Compone el mal de vil deterioros.
Hablo de esas uniones violentas.
De cerca, desastres. De lejos, tesoros.

¿Prefieres ahogarte fielmente en tus lágrimas?
¿Prefieres ser conforme a las lástimas?
¿O puedes ponerte de pie y hacer
de las más recientes penas las últimas?

"No vuelve a pasar. Te lo prometo"
No sigas cayendo ante ese libreto
Sea mil perdones o una amenaza,
no te dejes faltar el respeto
Tal vez sea una situación de cristal
con un deficiente apoyo legal,
pero real son las palabras que hieren
No son una obra ni un musical
La sumisión puede ser mortal


El amor no siempre resulta mutuo.
A veces hay que descartar reconcilio,
Y aunque es valiente autodefenderse,
también hay que pedir auxilio.

El machismo no tiene lugar en la mesa.
¡Despierta y comienza tu rebelión!
No dejes que el miedo a luchar te venza.
Aquí la defensa, es tomar acción.














Jeanette Rodríguez Colón




Ella en los espejos


“Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes,
ese montón de espejos rotos”.
Jorge Luis Borges





Levantó su mirada y se sintió perdida,
en la niebla, en las horas,
en el crepúsculo lejano e intranquilo.

Se contempló en el golpe, en las palabras dichas como
espadas,
en las cenizas del hogar.

Resurgió del grito despiadado,
del misterio recurrente.

Ya no iba a quebrarse en amaneceres inesperados,
solo despertó en rebeldía y suspiros,
en fuerzas y en distancias.


Volvió a ser la niña creada de espejos y de realidades.
De incomprensiones y guerras se formó.

Se desvistió frente al espejo y se desnudó de sociedad,
de imposiciones dañinas. Se sintió mujer de verdad,
mujer con alma, viento y raíces.

Mujer con sueños, con defensas, con instantes.
Mujer de retiros y destituciones.

Qué es el día sino luces que encienden y apagan en el interior,
más que memorias de cristal, de sangre y reconstrucciones.

No podrá con las cadenas, pero será valiente
entre mares y horizontes,
entre orillas.
Solamente entre espacios indefinidos.








 
Nora Cruz Roque




Grito de Libertad



¡Libertad! ¡Libertad!
Los seres santos gritan por su libertad
Son seres que han sido tocados, dañados, enfermados
¡Libertad! ¡Libertad!
Es así como gritan, como lloran, como gimen en silencio
Exigimos libertad
Por nuestras manos atadas
Por la opresión que esta sociedad nos ofrece
¡Libertad! ¡Libertad!
Es el grito que brota también de mi pecho herido
Las niñas exigen libertad
Porque son puras
Porque tienen santidad
Porque sus cuerpos son sacros a la maternidad
Porque son santuarios de vida universal
¡Libertad! ¡Libertad!
Desatemos sus manos, sus cuerpos y sus sueños
Desatemos su historia distorsionada
Los nudos del pensamiento malvado, que las daña y
las hace impuras
¡Libertad! ¡Para nuestras niñas Libertad!
Son seres de libertad.











Cecilia Argüelles Ramos



Hoy solo quiero. . .



Hoy solo quiero...
Vaciar las venas, derramar, esparcir mi sangre
por las colinas del oscuro recuerdo,
desangrar la amarga desgracia
purgar tinieblas de mi cuerpo.

Arrancar la mirada para ya no ver más,
la siniestra sombra que me abraza,
que me empuja a las brasas del infierno,
que acaricia y quema mi rostro
y mancha a este ser con denuedo.

Callar al sonido para no escuchar más,
la aviesa, nefasta carcajada
que retumba en mi alma encarnada,
al violento, perpetuo silbido
que al infortunio me arrastra.

Cortar el camino para no pisar más,
el suelo espeso de filosas navajas
que profana mi esencia en alza.

Mudar la piel marcada,
cubrir con agua dulce y fresca
la aridez de mi seca alma,
envolver mi gélido río
con sanador y cálido abrigo.

Resurgir de las cenizas y escupir con llamas al pasado,
enterrar la atroz inmundicia,
purificar con luz mis años.

Ser y ser sin más: hervir, latir, vivir, mutar por mí y jamás dimitir.

Refulgir como fuego eterno
con un puño desde mis adentros,
y ser la flama luminosa
que dio muerte al encierro.















Jessika Reyes Serrano



Invisibles



Dedicado a los miles de niños y niñas migrantes del Mundo.

“Los ríos son rondas de niños
jugando a encontrarse en el mar.”
Gabriela Mistral




Voy a cruzar esa línea imaginaria
de la que nadie escapa.
Me arrastraré. Me mojaré.
Pasaré hambre. Pasaré sueño.
Me convertiré en una niña invisible.
Dejaré mi muñeca porque es lo único que se ve.

Voy a jugar a los buenos y a los malos.
Al ladrón y al policía.
A la princesa que espera un príncipe azul.
En todos los juegos seré invisible.

Voy a caminar mientras sueño
con un helado de chocolate;
con todos los dulces que me esperan en Disneylandia.
Allí hay disfraces.
Será fácil volverme invisible.

No sé si he llegado.
Aquí hay más niños.
Llevo días encerrada.
Nadie viene por mí.
No hay muñeca. No hay juguetes.
No hay dulces ni disfraces.
Creo que funcionó mi juego.
Creo que logré ser invisible.
Aunque prefiero volver a ser,
solo una niña.


















Mairym Cruz-Bernal



Los Estatutos de la Mujer

 (fragmento)


Quiero decretar absoluto respeto a ese jardín de la niñez que nunca tuve.
Quiero decretar la fuerza de nombrar como si nunca hubiéramos nombrado al cielo y al mar, la tierra y las estrellas. Porque de ahora en adelante los poetas regresarán de su exilio, y todo tendrá un nuevo nombre.

Quiero decretar que todas las mujeres son las madres de todos los hijos del mundo. Que nunca más habrá orfandad.

Que el pan es de todos, la tierra de todos, y todo hombre y mujer son mis hermanos, aunque ese hombre o esa mujer haya asesinado.

Quiero decretar que los árboles son también humanos, dejadlos en paz, quieren quedarse quietos.

Quiero decretar que nunca más un hombre usará su fuerza para someter a una mujer. De hoy en adelante el planeta será regido por el reino del amor, y solo las mujeres que son las que pueden concebir, pueden ordenar el árbol de la vida.
Quiero decretar que el Paraíso está en el punto culminante del orgasmo y que se les ha otorgado a todas las mujeres el poder multiorgásmico que un día cambiará el orden del universo.

Quiero decretar la abolición de todas las banderas.

Quiero decretar que los animales y los humanos tienen la misma importancia jerárquica que la rosa, y que bajo ninguna circunstancia la rosa estará encerrada en una copa de cristal.

Quiero decretar que los girasoles no tendrán que mirar al sol para encenderse y que habrá girasoles de todos los colores.

Quiero decretar por orden de todas las fuerzas del universo y de todas las galaxias más allá de la nuestra, que el mar devolverá a sus ahogados, y que el niño Aylan Kurdi jugará con Leo y con Thiago por los campos de mi isla libre de todos sus yugos.

Quiero decretar que jamás una mujer parirá con dolor.

Quiero decretar que hoy por fin seré feliz junto a todas mis hermanas.












Sarah Dalilah Cruz Ortiz (9 años)



Malala



(Ninfa Dalilah)
Las Musas Descalzas



Malala, eres luchadora de sueños.
Un dragón escupió plomo sobre tu cabeza
y peinó tu valentía.

¡TERROR-ISTA!
Guantes de miedo cubren la ignorancia
pues desconoce la fuerza de un libro.

Tu eco se oye en todo el mundo,
seremos tu voz y tú nuestra estrella.
¡Caminemos unidos por la educación para todas las niñas,
caminemos juntos para que no maltraten a la niñez,
caminemos en fraternidad para que no exploten a una niña más!

Y yo quiero igualdad, quiero vivir en paz y quiero tener una oportunidad.
Seremos gigantes al lado del enemigo.
Ganaremos la lucha
y vamos a lograr nuestro sueño.
Lucharemos contigo Malala
y defenderemos nuestros derechos
por una mejor humanidad.











Yeileemar Santana Miranda (15 años)



Me cansé



Sentí desde la distancia y cada milisegundo
mientras más se acercaba.
Quebró mi piel y, junto con ella, mi dignidad.
Me detuve y pensé.
¡Lo permití!

Permití que figurara en su cabeza el pensamiento
de que él era plenamente la figura de superioridad.
La firmeza de mi alma me hizo crecer.
La grandeza de mi ser me hizo imparable.
Escuchar con oído me hizo entender
que el corazón no se hizo para escuchar.
La inocencia ya no permitió que el incierto arrepentimiento
llegara por un momento de placer,
y luego se marchara dejando rasgada mi alma.

¡Yo nací para ser feliz!

Un hombre que no me haga feliz,
no merece permanecer en mi vida.


Mi dignidad vale más que palabras bonitas
que llegan con el fin de destruirme.

¡Me cansé!











José Ernesto Delgado Hernández




Me duele esta ciudad sombría



Me duele esta ciudad sombría
el silencio de cuerpos derrumbados
familias tristes
pálida inercia de ojos grises
por la sangre derramada…
Aquí hay un niño que llora su suerte
y los quejidos ya son ecos que se oyen a lo lejos
a lo lejos… en un zafacón.
Allí durmió esperando…
Me dueles, inocencia robada
por juegos que se pierden
en perversidad.
La ciudad
gigantesca masa de piedra
que se hunde en las venas
que se traga la vida
que se nos quiebra en las manos.
La muerte es fiesta de sicarios,
dedos sin freno en gatillo,
balas que rompen aire
sin conocer dirección.
Aquí vivo, en estas calles podridas
atestadas de cadáveres anónimos
niños huérfanos
madres atribuladas
y mujeres que…
(tras la caricia de un puño)
…agonizan.
Aquí vivo… Adriana, hija mía...
queriendo defenderte.









Tyffanie Cruz Colón (16 años)




Me preparo para volar



Intenté ser la mujer “sabia”,
aquella que no se saliera de su lugar.
Pero hoy soy rebelde, no hay que ser sumisa,
yo no me trago ese ideal.

Exhausta de la pistola que por boca tienes.
Tantas veces penetraste y rompiste tejidos de ilusión,
pero no, las palabras no se las lleva el viento.
Van haciendo en el corazón un socavón.

¡Oh Eterno Amor! ¡Qué falacia más grande!
Mentira desenmascarada por la verdad.
Necia yo, creí en ti.
  Tú que ni mis lágrimas podías secar.
¡Pero ya no! Ya me preparo para volar.

El amor no fue recíproco.
Tus intentos como un tiro de salva,
creaban mucho ruido, mucho suspenso.
Claramente, eran alertas falsas.

Simbólicamente acompañada,
con la luna llegaba la soledad.
Teniéndote a mi lado en la cama,
recordaba la caricia pesada sin piedad.



“¡No lavaste mis prendas, esta comida no da pa’ más!”.
Calla, no quiero oír más, conmigo te equivocaste
perdiste a quien juraste eterno amor,
No perdono. No quiero. No vuelvo atrás.












Yolanda López López




Mi niña…



Me inclino ante ti de rodillas…
¡Pídeme! ¡Exígeme!
con el llanto de infante desde tus ojos sesgados,
que te libre de la muerte por ser niña.

¡Pídeme! ¡Exígeme!
con esa faz morena que luce un pequeño sol sobre tu frente,
que te libre del sacrificio por nacer muy tarde.

¡Pídeme! ¡Exígeme!
desde las arenas del desierto hasta las puntas
de Machu Pichu,
que detenga la mano de aquel que te casa cuando eres apenas una niña.
No guardes silencio,
separa de tus ojos las trenzas apretadas
mírame desde el brillo de tu piel negra y
¡Pídeme! ¡Exígeme!
que no se levante navaja para rasgar tu flor de fruición.
.
Niña de todas las razas,
¡Pídeme! ¡Exígeme!,
que te bautice de letras, de fuerza y de carácter
para que puedas detener cualquier afrenta y entonces,
libre, camines hacia todas tus metas.









Walberto Vázquez




Mientras ella dejaba desabrigados sus zapatos



Sin ritmo y sin viento
comencé a ver los relojes sin agujas
el agua del mar la sentía sin sal
la arena sin huellas de gaviota
el invierno se desplomó en agosto
y en enero salió la primavera.

No sé
si puedas oírme al otro lado
qué forma tendrás
lo que sí sé
es que te llevaste las manos
dónde se paraban las mariposas
las que limpiaban tu cara curtida de miedo

Mientras ella dejaba desabrigados sus zapatos
recordaba cuando jugábamos a esconder
y era preferible aguantar la inocencia
para no delatar el lugar y una bala nos atravesara
dejando el lugar desprovisto de risas.

Pero todo baila y todo vuela
porque te acompañan flores sin tierra
y te sostienen en mis
letras en estas alas de papel
que vuelan en alguna parte rota
cargadas por el viento y sus misterios.









Lynette Mabel Pérez Villanueva



Muñeca de cuerda



Mis ojitos se cierran cuando él lo ordena,
soy una de esas muñequitas de resorte,
de esas que son lanzadas al menor contacto,
salgo de mi caja de un solo golpe,
un golpe fuerte, de esos que hacen daño,
sonrío como esas payasitas traviesas,
a veces el mecanismo se descompone,
cuando eso pasa hay secuelas terribles,
el juguetero hurga muy dentro de mí,
allá dentro de mis interioridades,
quiere arreglar los desperfectos, los fallos,
es perfeccionista el juguetero, lo es mucho,
y como las muñequitas solo hablan el idioma
de la porcelana no hay comunicación alguna,
una herramienta penetra en lo más íntimo,
no hay piedad alguna para la frágil porcelana,
parecería que se quiebra con cada golpecito,
pero qué tonta, el juguetero solo busca arreglarla.







Idalisse Colón Ferrer





Niña



Y vi una niña
sentada junto a otra
que estaba dentro de un coche
en la mesa de un fast food
la acompañaba una mujer
con cara llena de malos ratos
y mirada que eclipsaba cortesías
pero la niña estaba seria, muy seria
concentrada en la tarea
de darle de comer a la menor
agua, jugo de china y pedacitos de papas fritas
que minutos atrás había comprado
con dinero que tenía en los bolsillos
de su pantalón azul
no tenía juegos, muñecas, ni celular
cuenta en Instagram, o amistades en la red
jugaba a ser quien cuida, llenando su crucigrama
de responsabilidades unilaterales
jugaba a estirar el dinero hasta donde alcance
a ser quien empuja el coche
consuela el llanto y amortigua el hastío
jugaba a las adivinanzas
esperando con ansias descifrar
el día en que también podrá jugar
a ser niña.













Isabel Caballer Correa





Niñas



En el bosque no hay duendes.
Sólo niñas humanas
que corren con los lobos
que más bien parecen perros.
Tienen miedo, mucho miedo
que más bien parece horror
de tener que abandonar la vida verde
por la mordida gris de una ciudad.
Dejar atrás la realidad de pies de fango
para tener sueños-pesadillas
calzados en zapatillas de cristal.
Tener que guardar
los gritos de sus gargantas en un cofre
que los convierta en susurros
o en el espanto de un silencio
de quien no tiene voz para opinar.

Las niñas del bosque no tienen alas
porque saben trepar monte.
Las alas son para las hadas que no existen
o para las aves de colores que sí están.
Las niñas son de tierra,
son de fuego
y son de agua
y como único aire defienden su libertad.
















Celia Altschuler





Para ti Mujer



Tú y yo Evas del mundo...
fruto prohibido de la ignorancia
ante la mirada de un mundo
que nos señala por ser mujer
Seguimos...
cabalgando cual Amazonas
en la espesura de la maleza
caminando entre las brasas
candentes del dogma religioso

Tu y yo las Brujas de otros tiempos
quemadas en la hoguera del exilio
calumniadas por nuestro género
de inmolada desobediencia.

Tu y yo en busca de caminos libres
senderos de emancipada naturaleza
Sol naciente de dulzura y fortaleza maternal
Hoy celebramos a Hipatia de Alejandría
a Antígona, a Afrodita, a Diana la cazadora
a Juana de Arco, a Simone de Beauvoir,
a Marie Curie, a Mariana Bracetti, a Clara Lair ...
a Julia de Burgos y a todas las mujeres
en su breve paso por la vida
Mujeres que eran, son y serán ...
un cúmulo de letras que abrazan versos
para la creación de un mundo mejor,
en este Planeta, llamado Tierra


















Josefa María Pabón Rodríguez




Poema para una niña valiente




esos ojos intensos abiertos
esos ojos concentrados brillantes
esos ojos de ocho años
¡ay, niña!
tu mirar detiene el acoso
miras con dureza
miras con coraje
coraje que grita
¡déjame en paz!

esa voz sin nudos
esa voz viva vibrante
esa voz retumbante
¡ay, niña!
no es sumisa tu voz
no es a medias tu voz
frente al acoso truena tu voz
¡te dije que me dejes en paz!

tu cuerpo crece y se separa
tu movimiento es como tu palabra y tu mirar
tus brazos crean un campo de furia
¡ay, niña!
tu grito no es un juego
el niño lo sabe ya
se queda en su espacio
¡sí, déjame en paz!
















María de los Ángeles Camacho





Se buscan las niñas de mi patria




Se buscan las niñas de mi patria
edad desconocida
calzan tacones
uñas postizas
usan escotes
los labios se pintan.

No tienen lindas muñecas
juegan a ser misses
o famosas divas.

Yo tengo una niña guardadita
en los juegos de acertijos y adivinanzas
en las sandalias nuevas para ir a la plaza
en el verano de primos y charca.

Bordemos vestidos con mariposas
pintemos casitas soñadas
para las niñas que volverán a cantar
su perfumada flor primaveral.











Magaly Quiñones




Soy Mujer


No escribo fantasías, ni creo en los cuentos de hadas.
En mi vida, no hay ogros convertidos en príncipes azules…,
ni rencores eternos, ni castillos de escarcha.

A mí, nadie me espera en la cocina;
y no nací amarrada a un delantal
-como pretenden muchos-.
¡SOY mujer, soy mestiza, caribeña es isleña,
a mucho orgullo!
Y no soy, ni seré, muñequita de loza
o Barbie trasnochada, aunque así me lo exijan.

Suelo ser madre, amiga, colega, compañera,
amante, hija, hermana….
Y, no es cuento de hadas.
Canto, vibro, transpiro, amo a aquel que me ama,
¡y hoy celebro la Vida y la Esperanza!












Milton A. Curcio Colón





Talita cumi




A ti te digo mi Niña, levántate,
luce tu dignidad, sácale lustre,
que tu belleza y tu valor no está en la imagen,
sino en la realidad de toda tu persona.
Por eso acrisola cada preciado momento,
goza ahora que eres niña, que mujer serás ya luego
y vendrán nuevas batallas, y llegarán nuevos retos.
A ti te digo mi Niña sacúdete ese espejismo
de esas divas de carteles, que tú no eres mercancía
para que contigo jueguen.
Por eso no te avergüences de cultivar la pureza
pues te luce como lirio y te hace ver más completa.
Desarrolla tu intelecto y tus dones y talentos,
estudia, canta, pinta y baila, aspira a romper algún record,
y expresa tus fantasías, escribe un libro de cuentos.
Por último, te propongo a una excelente modelo,
averigua y “gugulea” sobre Edith Stein la judía,
la atea y la enfermera, filósofa y pedagoga,
la mística y la escritora de algo pasado de moda,
el amor por la Verdad.
Levántate y ponte lista, mi Niña un día Mujer,
que este mundo necesita más mujeres y más niñas
con su temple y su carisma,
solidarias entre ustedes, con toda la humanidad,
solidarias entre ustedes, con toda la humanidad.









Nanim Rekacz




Versos urgentes, armas libertarias




No existe alegato que demuestre
el derecho inhumano del adulto sobre la criatura,
del macho sobre la hembra.
Sin embargo, muchos (demasiados) se empeñan
en la continuidad del abuso y el prejuicio.

En nombre de ningún dios, con ninguna autoridad,
ni basados en antiguos libros o nuevos códigos,
es justificable convertir a una niña en esposa,
transformarla en esclava, mutilar sus genitales,
doblegarla sobre el surco o en la profundidad de una mina,
condenarla a un taller clandestino o a una fábrica,
prohibirle los libros,
la libertad de ser, el juego, impedirle elegir.

No hay argumento válido para apartarla de su familia
y su tierra, usarla de escudo o explosivo,
obligarla a migrar, al hambre, a la sed,
bombardear su hogar, cercenarle los sueños.


Los poetas podemos apalabrar el silencio y la infamia,
y en forma simultánea y consistente
activar el cambio imprescindible con acciones.

Podemos y debemos.










Iris Violeta Pujols






Vestida de Novia



Vestida de novia
en un disfraz que no entiende
recorre un camino de dolor
donde pierde la inocencia,
la infancia y hasta la vida.

Vergonzoso silencio…

Venta de un padre que viste de miseria
la vida de una niña arrojada al abismo.
¿Ellas qué? Nada importa.
¡Mírala!

¿No ves que aún
lleva de la mano las muñecas?
Que le gusta correr, jugar
y rasparse las rodillas.
Que sólo mira con deseos las golosinas.

¿Qué clase de hombre eres?
Arrancas la inocencia de su piel.
¿No te importa el susto atrapado en su mirada?
¿No oyes el grito de dolor que emerge
de sus entrañas?

Mal interpretada historia
la de Aisha y Mahoma.

¿Qué nos queda?
Denunciar el horror que atrapa la inocencia
















Lourdes M Collazo Algarín




Voy a ser famosa




Solo doce años y me vendieron mis padres,
aquellos llamados a protegerme, a abrigarme,
del fuerte, del consumidor de carne,
del dolor, de los mercaderes de almas,
de la complicidad con los autores del tráfico,
de los que aborrecen la esclavitud
y sin embargo me convirtieron en esclava.
Me llevaron a donde no quería,
retrataron mi piel desnuda y violada
por un mendrugo de pan,
porque somos ilegales, porque soy auto,
soy ropa, soy la comida que se sirve
sobre la mesa de fino mantel,
porque soy la promesa de entrada, de salida a otro mundo,
pero voy a ser famosa, mis padres me lo dijeron.
Mi casa se volvió un burdel, un juego infantil con mi sexualidad.
Mi habitación ha sido decorada con gemas,
con un tul traslúcido, con los colores de la intimidad.
Voy a ser famosa, con tan solo doce años,
ya mi cuerpo ha sido visto por muchos,
tengo miles de seguidores en Internet
que han visto cómo se va abriendo mi piel,
flor deshojada, eso también ven mis padres
mientras me traen regalos que calman su conciencia.
Les compraron autos nuevos y sonríen complacidos
mientras disfrutan de su casa remodelada,
soy su heroína, con mi cuerpo pagué el precio.
¡Qué más puedo pedir!  Soy la promesa de libertad.
Dicen que me están explotando, que soy parte de la trata,
pero no, voy a ser famosa y eso me basta.
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