Antología Virtual Grito de Mujer®

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Poemas Grito de Mujer 2017 Móstoles Madrid España



 



Rosa Rodríguez Núñez

Semillas



Acuden las ratas a la carne  fresca,
los topos  arruinan impúberes,
las  moscas recorren   piel suave,
sangran las manos que mutilan,
y las babas chorrean lascivas.
¡Gritad, gritad, salvad la vida!!!
¡Ni una  lágrima más en un rostro infantil!
Dejad que las trenzas se deshagan con el viento,
que la canción que oigan sea siempre una nana,
que sus ojos solo se cierren con los rayos del sol,
que otros labios acaricien sus bocas,
que  sus manos no  palpen  asperezas.
Llenad de versos sus oídos y que la noche sea menos oscura.
No cortéis  los brotes.
Ellos desprenderán mañana semillas nuevas.



    





Fernando Segura


Pompas de jabón




¡Solo son aviones de papel!
 gritaba la niña en su calle
a la muñeca que entre sus brazos
            sostenía.

¡Baila! le decía.
Saltaban entre los escombros
salpicados de amapolas de
            invierno.

¡No corras! le gritaba,
solo son pompas de jabón.
Una estalló entre su pecho y la
            muñeca

Y enero se llenó de amapolas.
Son juegos de una niña que nació en
            Alepo.






Carmen Fdez. Navarro               


Almas blancas


Sin atender a llanto, dolor y miedo como fieras
 devorando ante semejante atrocidad,
 el paria peor de la vida, es el que atormenta
a niñas abrazadas permanente a la voz verídica.
Almas amorosas que no conocen la vileza.
 Él , engaña sin moral hacia la trampa.
El camino trazado es dificultoso, pero su juego le hace salvable,
con resultados imposible de pensar. 
Se envilece y complace con la infamia de robar las rosas
de parques vedados.
No son dignos de vivir.  Que se pudran en la cárcel.
Que la especie desaparezca y que la razón los lleve al fin a que solo lo bueno persista en lo humano.
Que se abra la tierra protegiendo lo infalible y sin tener escapatoria
estos tiranos “convictos” aprendan y piensen lo que vale la Libertad. 

                               





Pilar del Pozo Manchado


Asha

Cuanto sé de ti,
Asha Ibrahim Duhulow,
es que hay lugares en la Tierra
en los que la arena del profeta
se vuelve roca que no avanza.
A veces apenas queda
la insistencia de los nombres
y cuanto sé de ti ,
Asha Ibrahim Duhulow,
ya no puede ser más
que tu última edad: 14,
y el relato bajo las piedras
que tomaron para romperte los hombres.
Te rompió el padre,
te rompió el esposo,
y te rompieron también
aquellos que ya te habían roto:
la piel, la carne, los huesos,
la vulva, la boca, los ojos.
Quisieron todos ellos,
romperte a trozos
hasta borrarte,
 Asha Ibrahim Duhulow,
hasta convertirte en apenas nombre
que es cuanto sé de ti.                            


























Vicente Zaragoza Sesmero


Casida de la voz sin niña


Hoy huyeron la voz  y la palabra
-las dos en femenino y singular-
se escondieron detrás de unas nubes
y también en las simas del océano.
Era Marzo. Los fonemas tiñeron
de amarillo las mimosas, los prunos
se vistieron de blanco por las sílabas.
Renegaron de todas las ideas,
de aquellas que nos duelen cual puñales
enterrados  en pleno informativo
y de esas que, una vez son dichas,
suelen ser mensajeras de desdichas.
La voz de niña, palabra de niña,
y la voz niña, la palabra niña.
Se marcharon con plena lucidez,
acosadas por miedos  y por pánico.
Hubo de pasar demasiado tiempo.
Cuando volvieron, desnudas de recelo,
se habían convertido en puro grito.
       




Mª del Pilar Manuela Villares



Catorce Pétalos


Catorce pétalos sin luz sobre un tallo envejecido,
un grito que no se escucha
porque el miedo lo colapsa,
una nana no cantada y un beso inexistente.

¿Dónde está su niñez?
Ella sabe de trabajo, de dolor y humillación,
del silencio envuelto en sangre,
del abuso vergonzoso
y del germen que en su vientre
le reclama su latido,
se abraza el abdomen, como consuelo en su llanto,
y se jura en silencio,
en un eco que rebota como un huracán sin bridas,
que ese hijo que ella acuna, sin haberle deseado,
ese que le insufla fuerzas,
que le enseña el verbo amar,
por él ,alzará su voz y no doblegará su espalda,
gritará, gritará,
hasta que su grito resquebraje los muros del silencio,
hasta que su voz traspase el eco
y no queden en el mundo
mas pétalos tempranos con el tallo envejecido.



Felipe Gértrudix Lara                             



¡El valor de la mujer!

Esposo de excelente mujer,
padre de dos hijos con arrojo;
soy abuelo de cuatro niños,
que son la luz de mis ojos.
Pero hoy mi poema dedico:
A mi Luna y mi Noelia,
 al tiempo a todas las niñas,
de nuestro planeta tierra:
Para las que pido respeto,
igualdad y justo apoyo;
para que su intelecto,
alcance su desarrollo.
El derecho universal,
no distingue de colores,
de sexo, ni religiones,
de pequeños o mayores.
Todo aquél que menosprecia,
¡el valor de la mujer!
Es que no nació de madre,
lo engendró una cascabel.

           






Johan Cladheart



Niñas


El periodista quiso saber
qué sentía la niña
después de la ablación.
La niña se encogió de hombros.
«¿Cómo te sientes?»
le preguntaba,
haciéndole ver que su testimonio
era muy importante
para las gentes de su país.

El periodista supo
que la niña
no tenía respuesta
y se encogió de hombros.
«¿Hay algo que podamos hacer?»
dijo a modo de despedida,
haciéndole ver
que él era el héroe
de aquella historia lejana.

La niña sí tenía algo que decir.
No habló de su dolor
ni de lo que sentía.
Se enjuagó los ojos
y aceptó el reto
del periodista salvador.
«Me gustaría probar un caramelo
de los que comen ustedes»,
dijo la niña.                       



José Martín


Soy VENUS...


Soy VENUS...
                             esa diosa mujer
que impera en todos los hombres.
   Nací de las espumas del dios OCÉANO...
mi cuna, una concha,
                                   surcó los mares
empujada por un soplo suave...
                                                    dulcemente, mecida por las olas,
                            llegué a Chipre...
y, en isla tan hermosa,
                       mis institutrices, las HORAS,
de mi formación se encargaron.
     Cumplidos los catorce años,
me llevaron al OLIMPO,
                                         residencia divina...
y allí me presentaron a los dioses...
                                           los cuales,
                                           como tontos,
                                           se embelesaron conmigo...
Y, en dura competencia,                      
                                       culminación de mi gloria,
                          todos me pidieron que fuera su esposa.
     Tuve un hijo, al que se le llamó AMOR.
     A mi esencia  y  figura de mujer
                                                         espléndida
sólo se resiste la VIRTUD...
                                  mas, como esa actitud me indigna,
                        clamo:
     ¡No seas, VIRTUD, cual ceguera
que sostienen los necios,
                       que mantienen los muertos!
Y arengo:
         ¡Imitadme, mujeres del mundo,
haced,
            sed como yo!,
                                  ¡¡¡vivid!!!




Vicente Zaragoza Sesmero
                                                       

Mujer

No quiero desearte que vivas atrapada
al incierto mañana que no existe jamás,
prefiero convocarte al hoy que amanece
rotundo como un sueño, abierto como un mar

No quiero desearte que vivas largos años
de vida alcanforada, anónima y vulgar
prefiero que el relámpago te inunde cada instante
con un nuevo destello, efímero y fugaz.

No quiero desearte que encuentres a tu príncipe
-el azul palidece ante un rayo solar-
prefiero que compartas la vida sin cadenas
y bebas de tu copa de amor y libertad.

No quiero desearte que el tiempo se detenga
y anide en tu ventana como una flor del mal
prefiero que seas nube, o río que viajan
buscando otras espumas en donde descansar.

No quiero que la risa se apague en tu mirada
que tu boca se seque por horas de callar,
prefiero un alarido que rompa los silencios
que inunde el universo de rabia intemporal.

No quiero que te engañen con falsedad y halagos,
promesas incumplidas, discursos de moral,
prefiero que seas tú quien avive la llama
y cambies el ser víctima por ser mujer total.








Madalina Nicoleta



Pluma de ángel


Tierna y suave, una pluma vuela desde su casa del cielo.
En pasos de baile baja a la tierra para besar un cuerpo:
 - Tus ojos si van a mirar muy lento abajo, ofréceme asiento en tu barco,
descanso necesito un instante.
No llores mamá, no albergo rencores.
Sólo bonitos recuerdos como visitante en tu palacio.
En visita corta, una princesa me sentía.
 Protegida ante el frío con delicada manta de tu piel.
 Dulces caricias del Padre o mantas que tenga en el armario
 no me calientan tanto como pudieran hacerlo tus brazos.
Perdóname madre, una leña he llevado de la chimenea.
 Perdóname madre, no quería tener frío cuando apagaste el fuego.
 Habitación tengo alquilada, tranquila vivo en esa estrella.
Ahí me miro en el espejo y se refleja tu rastro.
 Ahí con mis hermanos canto y oigo tu voz.
Ahí tengo todo madre, todo lo que es tuyo.
Tengo todo madre, me faltas sólo tú.
No corras madre, no quiero que vengas ahora.
Hoy sólo quiero dejarte una pluma de mis alas.
 Para que sea acompañante de tu embarcación.
No corras madre, no quiero que vengas ahora.
 Te esperaré hasta que acabes el viaje.
 Te esperaré años en el reino de los cielos.
En esa misma estrella estaré.
                               







Mariana Feride Moisoiu



Grito  de Mujer  


Yo era una niña ,
una niña que dejaba charcos atrás,
entre las hierbas, entre los lobos
y no recuerdo (no recuerdo
 porque era sólo una niña)
si eran charcos de sudor,
no recuerdo
si eran charcos de sangre.
Yo era una niña,
una niña pequeñita, pequeñita
y no recuerdo si eran charcos entre las hierbas,
si eran charcos de sudor
si eran charcos de tanto trabajar,
si eran charcos de sangre en la hierba crecida,
eran charcos o brotes, no recuerdo,
porque yo era una niña;
Aún veo sólo los conejos sorbiendo con sed,
los perros asustados y
la luna bañándose entre las cañas.
Yo era una niña y ahora...
                               soy mujer.






Primitivo Oliva Fdez


Sin perdón

No quiero que la compasión me pueda
hacer oír la voz de un alegato
sobre el por qué o la causa
de su depravación.
                                A eso estoy sordo.

No pidan que me incline a la clemencia
ese comportamiento de alimaña
en busca de inocente carne. 
                                               Rostro
cargado de lujuria que mancilla,
tan solo con mirarlas,
las flores que en los parques
infantiles exhiben candidez.  

Su vileza no para en emboscarse
cerca de los colegios
husmeando impúberes criaturas,      
su anhelo es acechar
zonas de guarderías  
sobre manjares cada vez más tiernos.

Y me puede la furia
ante cada maltrato, violación
o imagen pornográfica de niños.
Y me ciega una sangre en borbotones,
extracto de los cuerpos
que han sido  mancillados.
                                            ¡No, No quiero
ser un árbitro ecuánime!

¡Qué pese en la balanza de la ley
cada gota de miedo
cada gota de llanto
cada gota de sangre
como si fueran gotas de mercurio!

¡Ah, si tuvieran filo las palabras…!

                        .









Celeste Lamas






Vive tu libertad         




Prisionera errante
a lo largo de la vida.
Insatisfecha y pensativa
buscando la soledad.
Invisibles cadenas marcan
tu vida.
Emociones controladas,
sentimientos reprimidos,
flor abierta al sol por el día.
Niebla de noche, ésa es la agonía.
Pájaros sin alas lloran por encontrarlas.
Mensajeras palomas con patas atadas.
Mensajes que no llegan a las almas
olvidadas.
!Miedo, miedo! veo en tu cara.
La vida fluye sin embargo
a través de tu mirada.
!Despierta, despierta! Que tus ojos
vean la luz del alba.
Nace cada día para librarte de
tu agonía.
Rompe las cadenas no son tan
fuertes como creías.
Que tus ojos lloren.
Que tus labios rían.
Pero esta vez... sea de alegría,
alegría de ser tú misma.










Zainab Mustafa Ávila



                                                                           
Niña



Le pesa el cielo en la espalda.
Una mujer camina.
La voz en su garganta.
Se callaron los pájaros aquella mañana.
Manos de acero y fuego
la quemaban.
No quiso mirar, la Luna.
Ella se quedó callada.
Doce años silenciosos de mujer
no terminada.
De mujer que sabe todo aunque aún
no sabe nada.
No sabe que tiene voz:
se le atascó en la garganta.
En la escuela hay otras voces,
voces que hilan palabras,
palabras que arrancan gritos hundidos en las gargantas.
La mujer casi mujer
se toma la voz y habla, y puede gritar y grita
Y se abre el cielo a su espalda.

                       





María Victoria Caro Bernal



Desafío de niñas.
 Contra la pederastia




La maleza guarecía un enemigo desconocido.
Traspié de la dulce pureza en pinar con encrestadas piedras.
Y comienza un mal juego que da carnaza a los siniestros,
 esos que, bajo gabardinas o sotanas, esperan tocar lo que no deben.

Zarpazo: su primer y único contacto con el abuso,
ante la impaciencia por llegar a un lugar seguro.

Así es la vida, cuando huir no es posible,
por no haber aprendido a saltar de un coche,
 ni a volar alto, ni a gritar atronadoramente,
ni arañar hacia arriba, ni siquiera a intuir el peligro.

Tener que soportar dedos resbaladizos
y un aliento afilado arañando lo más sensible.

La humillación se borró sin consejos.
El silencio enseña a olvidar angustias.

Pasarán como diablos malaventurados,
gandules asustadores de niñas-palomas,
fantasmas que siempre orbitan en el error,
amasados en el estiércol de establos machistas.

Se desmorona un poco la vida,
cuando se roba o impide la inocencia.

Deberían existir héroes y heroínas fulminadores
de piratas pedófilos de todas esas inculturas
que enlutaron tantas sonrisas infantiles.

Encontradlos pronto. Suerte.


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Poemas Grito de Mujer 2017 Los teques Venzuela






Benny Armas




Voces de Libertad





Hoy prefiero pensar en la esperanza,
De esos seres maltratados en lo humano
Que se escuchen mil voces de alabanzas
Diciéndonos que nada ha sido en vano.

Que seamos como un faro en plena noche
Para esas niñas que aun vagan perdidas
Seamos padres, hermanos no fantoches
Busquemos rescatarlas de esa vida

Seamos luz y palabras de consuelo
Para esa infancia  abandonada y desvalida
No arruguemos como otros el entrecejo
No des migas a quien esta desnutrida

Hoy elevo mi voz de esta manera
En un grito que clama libertad
Que tomemos en las manos la bandera
De respeto por un mundo de igualdad

¡Libertad, Libertad, libertad ¡ 

No es un canto es un grito lastimero
Al unisonó que clama libertad
Niñas de mi país y el mundo entero
claman justicia y una vida de verdad








Jatzy castillo




Me uno a tu libertad




Una libertad arraigada
Por los designios del hombre
Un silencio que se esconde
Tras las miles de miradas
Una fe esperanzada
Guardada en el corazón
De las niñas que en el mundo
Sufren desilusión

Rostros que llevan huellas
De odio y de maldad
Van gritando por piedad
Sean escuchados sus ruegos
Y que Dios desde los cielos
No se olvide de las niñas
Que están en busca de abrigo
En toda la humanidad

Grito de libertad
Escondido en los rincones
Por el miedo que carcome
A la inocente en su andar
Aquella que sufre en  guerras
En los puños de los padres
La que deambula en la calle
Y va mendigando pan

Hoy unimos nuestros gritos
Por aquellas inocentes
Para que haya justicia
Y piedad entre la gente
Que sean salvadas sus vidas
Y sean libres para triunfar
Que cada una de ellas
Pueda “Gritar Libertad”

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Grito de mujer New York

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Elizabeth Balaguer                      




La patria



2000 La patria llora desesperadamente,
pide a sus hijos que recapaciten.
Poco a poco la patria se va muriendo,
su credibilidad se va acabando.


Poco a poco se va marchitando,
su dignidad se desvanece,
su tierra se vuelve estéril,
sus hijos se van hundiendo,
su existencia se va apagando.
La patria grita fuerte,
su llanto es desgarrador,
llama a sus hijos que paren.
No más conductas impropias,
no más lenguaje obsceno,
no más ofensas,
no más golpes,
no más, no más, es hora de reflexionar.
Por que nos quedamos sin PATRIA.













Edgar Smith




A los pies del azufaifo



Sumaiya no sonríe ya
Splash splash splash es el sonido que nadie oyó
La gran mácula de la memoria es su enamoramiento con el olvido
En una casa donde no hay ni para una foto, no perdurará la sonrisa de una niña.
El charco era un ojo sucio en el fango
Los frutos que recogió quedaron regados al pie del azufaifo.
También allí, el silencio, temeroso del grito inconsolable de la madre
y la ira del padre, reclamando a los dioses, demasiado ocupados para velar por los inocentes.
Sumaiya no sonríe ya
Sus deditos perdieron el movimiento en un puñado de lodo
Splash splash splash es el sonido que nadie oyó
Splash splash splash
y otro niño más se ahogó.








Verano precoz




Niña triste
que amas a destiempo.
Niña escasa de días
prometidos de sonrisas
de flores, de paseos, de helados.
Regálame un minuto
de esa pobreza
y vente conmigo a jugar con la tarde,
a nombrar calles antiguas
a asentir en el viento,
cuando, tierna, nos toque la esperanza.
Ven, niña con vestido de girasoles,
contemplemos el quehacer
de los insectos,
asombrémosnos de la arquitectura
de las arañas,
de la amistad implícita de la hierba,
de la alegría que aguarda
en el giro del carrusel.
No te demores contando suspiros,
no eches a rodar tu cuerpo,
es temprano para prescindir
de la inocencia.
Niña de primavera,
mejor imitemos al gorrión,
bailemos la música de los árboles,
recitemos versos improvisados,
inventemos figuras en la
frescura de las sombras,
prefiguremos días mejores...
ven, que quizás estas pueriles cosas
logren retrasar en tu piel el verano.







Yrene Santos




La mujer



Hoy he visto a una mujer llorándole los huesos
en ellos los recuerdos se aposentan
entretejen su sueño tan estropeado como sus pies
sus manos, sus senderos de carne
mientras cabizbaja, sus ojos cerrados se deslizan a la tierra
su espalda semi desnuda piensa rumores de los años vividos
las memorias se pierden con el hambre
el hambre catapulta cualquier gesto de alegría
Hoy he visto a una mujer envuelta en un rosado
hasta donde comienzan sus dos rumbos
con la cabeza cansada y su pelo de una pulgada
tocando su vientre ancho y las rodillas
en un escalón cualquiera de una estación del tren.
Muchos pies menos, a esta hora arrastran la fatiga de un día largo
menos y menos dedos afincan la ternura que instantes atrás
rozaron brazos, muslos    vientres o se geometrizaron
en algún sofá tibio     una cama caliente o un suelo fresco
Y a esa mujer, hoy en mi cartera me la he traído
para mantenerla viva    digna     plena,                                                                                                 en una habitación de mis libreros.







Finalmente

A mi queridísimo tío Cielo,
por los días felices de mi infancia


10 de octubre
4:00 de la mañana
Una sonrisa
muchos brazos abiertos
música de viento
y andar con paso apresurado
Otros bailando suave la danza de la bienvenida
del reencuentro
El último dolor de mi abuela se ha extinguido
yace inerte en la cama eterna que guardará sus huesos                                            
cuando la piel caduque haciendo florecer nuevos jardines


El último dolor de mi abuela se durmió
y en el sueño atravesó montañas
ríos, océanos
trillos que lo llevarán al abrazo interminable que jamás sintió
desde su primer grito cuando vio la luz
Mi abuela... Ella…Yrene
de quien nunca se supo dónde quedó su cuerpo con olor a gardenias
a la que nunca vi
a la que nunca toqué
a la que llegó hasta mí solo mientras dormía
después de escuchar historias construidas y reconstruidas a través de la infancia
Ella
Hoy
Cierra el círculo

Con sus seis amores dentro.




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Poemas Grito de Mujer 2017 New Jersey

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Julio Zelaya





La Niña De Mis Ojos.



Yo le canto a la vida, a la naturaleza
Le canto a mi tierra, le canto al amor
Hoy le voy a cantar a mi tierna niña
Aquella que siempre será, la niña de mis ojos.


Recuerdo con emoción su primer llanto de mujer
Al verla tan pequeñita al nacer, la sentí frágil
Conforme pasaba el tiempo me di cuenta que no era así
Al erguirse al caminar en primeros pasos, percibí su fortaleza.


Sus primeras palabras, su primer ¡Papá!
Me llenaron de emoción con una lagrimilla
Hasta ahora las llevo en mi mente
Como si fuera ayer, aún las tengo presente.


Recuerdo con cariño sus primeras navidades
Sus primeros juguetes, su muñeca preferida
Para mí, ella era mi más querida muñeca
La más bella de todas sin ninguna comparación


Recuerdo con embeleso su primer día de clases
Su primer uniforme y sus cuadernos
Era la primera vez que se alejaba de casa
Pero entendí que de esa forma a defenderse aprendería.


El tiempo pasó raudo y pronto fue promoción
Por su inteligencia y dedicación ostentó orgulloso diploma
Ya era toda una mujercita llena de hermosura y talento
Para mis adentros me decía: ¡La ganará el intelecto!


Recuerdo sus quince primaveras y el vals con el que danzamos
Dejaba de ser la niña y abandonaba muñecas
Ya era toda una señorita y le coloqué sus primeros tacos
Y con ellos camina hasta ahora, sin tambalear, superando obstáculos.


Luego vino la universidad y su preparación para la vida
Como yo fui intelectual, decía que era su ejemplo
Estudió con bastante esmero y puso toda su atención
Hoy es toda una profesional para nuestro orgullo familiar.


Mis amigos me decían que el hijo es para la Patria
Y con cierto desdén, que la hija es para el prójimo
Con bastante temor, pronto la entregué en matrimonio
Mi niña se convertía en señora y pronto madre sería.


Me hizo estrenar nuevo título, hoy me llaman abuelo
Y yo me siento orgulloso pues alcancé ver a mis nietos
Ellos serán la continuación de mi vida, como lo fue mi niña
Pero esa niña siempre será, la niña de mis ojos.








María Rodríguez



.
Abismo



En la inmensidad del abismo,
retome el vuelo hacia mi mismo
Encontré espejos en el vacío,
que hablaban de mi,
de mis ancestros, mi cuna,
mi infancia y mis anhelos.
Unos brillantes e inquietos,
otros oscuros y tiesos,
El enjambre de colores
me detuvo por un momento,
en el instante justo,
de llegar al suelo.
Donde me esperaba,
la verdad.
Había llegado a mi,
en el intento,
envuelta por fin,
en la paz de mi silencio.








Adriana Hernández



Mujer…



He amado, he amamantado,
He llegado a la Vida con nombre de mujer
Y por ello en mi pecho
Una doble ilusión hubo de florecer,
Ya como vigor vivificante,
Ya como paloma en vuelo
Con alas de libertad.


Libé savias vigorosas de floración
En el ánfora prístina de la existencia
Y sobre sendas de hondo placer,
A paso firme, a paso firme
Comenzó el futuro;
Mudando el arrullo de las nanas
Por melodías de ardorosos anhelos.


Brotó fértil, fecunda primavera:
Transición rítmica, veloz:
Danza festiva y sensual.


El paisaje rezumando imponentes montañas
En el tierno arrojo
Que es la cuna de mi pecho.
Y el corazón, ebrio, indetenible,
Palpitando dos veces en su unísono.


Esta plenitud de saberse mujer,
-Aroma indeleble desde el recuerdo-
De saber toda la libertad alada
De su encumbrado vuelo.









Ramiro Serna


Mujer que inspiras sueños de  libertad...
Es el grito  en tu mirada aplauso de dignidad...
Sendero trazado por huellas descalzas...como símbolo de humildad.... no  humillación...ni rendición... bandera rosa erguida...sangre y leche en cada parto...alquimia de bondad...

¡¡Elevada transformación!!!....

Mujer que inspiras sueños de libertad...
Son tus hijas y tus nietas... horizonte bello para la humanidad en evolución ...
Hoy...yo varón respetuoso de tu vuelo...entono una canción...himno elevado a los cielos donde brillas con mil fuegos...estrella sin perdición... claridad del camino para quienes  anhelamos un mundo mejor....







Pedro Hernández



Madrugada.


Se enterneció, sus dos grandes catedrales,
bailando al ritmo de la danza vertical.
Como desbocado corcel, se apresuró,
enredado, entre sabanas ardientes...
Del mundo, no se asombró, ni se afligió,
cuando saltó a su lado, perfumada.
Sin el tiempo, ni la espera, ni la premura
de la mañana apresurada con su luz...
Es acaso la complicidad que vio en sus ojos,
con el susurro compungido, tierno y frugal,
lo que lo invitó a su guerra despiadada?
O por la indomable bravura de su ser, herida,
a la espera de la estocada final, ya sumida,
en el fuego de la pasión, ya atormentada.

Dejar
Déjalo que te cante
que hable de su ausencia
que extrañe tus ojos y tu boca,
y que la guitarra y su canto,
ausculte el llanto que lo ahoga
Que desnude tu cuerpo con la noche,
te mire al tacto tras el deseo,
de buscarte en la penumbra
Déjalo que corra con su suerte
Y que llegue con su luz, y te alumbre,
el camino de la muerte, y se burle
Que el azar oculto de la alquimia,
emprenda el sendero que lo aguarda
Y que al mirar hacia otro lado, se condene
Y si te hiere, que se espinen sus manos;
que tiemblen sus labios, al pronunciar tu nombre.
Déjalo que te cante, aún así no pueda cantar,
cuando las letras bañen las notas;
te despierten a media noche.
Y te desvelen.
Déjalo, déjalo que te cante y te sueñe,
Y que al soñar, no despierte...







María Méndez.



No Juzgues.


Que harías si de pronto te pierdes
en un camino que no conoces
y deambulando llegas a un río
caudaloso, pedregoso
que te atrae y te arrastra
con violencia con vehemencia


Apenas sales
de este tormentoso episodio
y te encuentras nuevamente en tierra seca
pero donde ahora hay
perros furiosos
y otras bestias


Hay un árbol
que con dificultad lo escalas
y te sientes por momentos seguro
...el árbol te ofrece
sombra para descansar
paz para reflexionar
decisión para emendar tus errores
alimento para saciar tu necesidad de subsistir...


De repente te percatas
que este árbol bondadoso
no es otra cosa mas que
un refugio pero no para ti
sino para las avispas
que con saña se avalanchan sobre ti
porque sintieron le invadías


no sintieron tu necesidad
solo juzgaron tu error
de estar en el lugar que les pertenece
pretendiéndote dueño de su espacio


Dime que harías
te lanzarías al suelo a que los perros te devoren
te dejarías aniquilar por las ponzoñosas avispas
te lanzarías de nuevo al río para ser destrozado por su fuerza y su corriente
dime que harías
quizás me darías idea
de hacia donde podría yo permitir
me lleve la vida misma


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Poemas grito de mujer 2017 Aguilas Murcia España




Pedro Vera Sánchez, Trinidad




 

A Malala.

La poesía es un arma cargada de futuro.
(Gabriel Celaya)




La palabra, tan ágil como el viento,
nos arma, nos protege y alimenta
nos da vida, fuerza que nos sustenta
y es escudo contra el sometimiento.

La palabra es puro atrevimiento
y Malala muy bien lo representa,
sus heridas hablan de la tormenta
y constatan su enorme sufrimiento.

Tu palabra, cargada de futuro,
es el germen que espera ya sembrado
en un mundo plagado de discordia.

Tu palabra, puedes tener seguro,
hará que el corazón más acerado
torne ejemplo de paz y de concordia.






 

Cuando me pongo a escribir



Nuestras vidas son dos ríos
que van a dar a la mar…
(J. Manrique)





a veces cierro los ojos
por no ver
quienes pretenden vivir
ofreciéndonos despojos
de comer.
Intento hacer mi trabajo
de la forma más decente
y me afano
sin buscar el agasajo
me arrastra el viento de frente
muy ufano.
Y si acaso leo la prensa
en titulares me quedo
y un café
es mi única defensa,
no coincide con mi credo
y lo sé.
Pero me queda la vida
me queda el sol, el amigo
y su mano
que siempre encuentro tendida
y es refugio ante el castigo
del tirano.







María José Valenzuela Cánovas


 

Trazos


Mi corazón ebrio de sueños y rosas,
traza los signos
en un mundo de manos vacías.
Aunque habrá palabras,
mañanas de nieve
y luto en los árboles, cada otoño.
Intenté ser inmortal, como el silencio,
pero no recuerdo nada. 







 
María Dolores Rodríguez




Cartas a Miguel



Tierra de promisión y de bonanza
será, Miguel, la tierra que soñabas:
“Dios vendría de nuevo
cargado de esperanza”.
El campesino enjuto y acerado
sacrificado el fin y acorralado,
sin poder respirar su propia brisa
le han de devolver su parva y su ganado
y la expropiada luz de su sonrisa.
Tú que viviste escaso en todo
y abundante en nada,
soñaste ser jardín de tu alborada
y dormir en paz
en tus noches de majada.
Se te quedó en los sueños
el alma desgastada.
No puedes ordeñar
la leche derramada
y añoras el cuerpo de tu esposa,
que de campo florido
pasó a ser grama.
¡Ay, Miguel! Amante campesino.
En ti recuerdo:
Arado fuerte y masculino,
Que cuidarás la tierra
Con mimo y cariño.
Igual que aras y siembras
el surco femenino.








Hojarasca




Lloraré,
             porque fui la hojarasca
             que pisaba tu pie.
Es así.
             Ese triste recuerdo
             de congojas extrañas.
Son igual
              que el dolor desgarrado
              de las alas del tiempo.
Gritaré,
               por todo lo vivido,
               cuando una cruel borrasca
que pasó
               me llevó a esta región
               de los vuelos perdidos.
Lloraré,
                por tu helado desprecio,
                por este exilio inútil
que sin ti,
                me condenó a vivir
               en sangrante aleteo.
Y seré,
               con un nuevo plumaje
               tembloroso recuerdo.





 


María José Martínez Peña


 

Sin voluntad ni paciencia


Qué más decir. Qué más justificar,
cuando se agoten estos versos
que ahora escribo.
Nunca tuve voluntad ni paciencia,
y con tanto exceso de fe,
se vuelve uno un poco idiota
y llega a confundirse,
como algo indefinido o aparente,
entre filosofías que ocupan este mundo.
Ese rincón del café, por ejemplo,
para quedar citado con la lluvia
y ver a través de los vidrios
esa tonta alegría de paraguas
al otro lado de la calle.
Y qué sé yo qué haré
cuando se agoten estos versos
que ahora escribo.
Tal vez mire a través de las ventanas
con mi paraguas cerrado,
con mi viejo bloc y sus versos rotos,
precisamente,
donde cierra la noche su codicia y abre
su página de otoño.






A cal y canto



Todo es único en su forma.
Un hombre que medita un bosque
sigue el rastro de sus raíces
y… sabe contemplar a solas.

Vuelven las golondrinas
y ordenan en el aire
los escombros del cielo.

Los lirios y la luna
con su gris impreciso,
encumbran la tarde, cicatrizan recuerdos,
resucitan la luz.

Se reúne la lluvia y corre
donde limita el mar
con su magia extrema.

Porque todo vuelve, todo se reúne, todo cicatriza.
Un hombre que medita un continente
sabe cerrar su verso a cal y canto,
sabe perder a solas.

Porque nunca hay tardes perfectas
ni lugares desafortunados,
el día deriva sus horas
sobre el trazo del destino
y algo sucede.

  


(Este poema se puede leer de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba)







Tomás Soler Borja




La mujer azul


“Hay un solo pensamiento que basta para matarme:
estuve bien, sano, despierto...
paseando con ella; y ahora...”
John Keats



La vida con los ojos ahí mismo
en la inmensidad.
Viendo pasar barcos y más barcos.
Siempre en idéntico horizonte
aun con distintos rumbos.
Alguno dejó ramas de olivo.
Otros ni viento.
Una vida de esfuerzo y salitres
mordiendo la piel.
Estas mismas pupilas
aguardando en horas oscuras
y días de temporal
a la mujer azul.
Yo que he escuchado en el rugir de las olas
en el latido de la noche cerrada
sus cantos de sirena
aquellas promesas sin tiempo.
Yo y mis sueños por la borda.
Mi sed de libertad
y la realidad del penúltimo poema.






Demonios


“Sólo los cobardes atacan a los muertos”


Carlos Marzal

Los días que menos me quiero
son aquellos
en los que me miro
con vuestros ojos.
Y entonces comprendo
eso que tanto me pregunto.
He de apartar la mirada
bajar los párpados
no detenerme en esos instantes
y aguardar distinta luz
en mejores espejos.







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Poemas Grito de Mujer 2017 Puerto Rico





Zulma Quiñones Senati



Juguemos a las escondidas



En la oscuridad los dedos ven.
Recorren con premura la piel.
Se posan y se elevan, se elevan
para volverse a posar.
Con hambre hurgan, encuentran lugares,
oasis ocultos bajo las frazadas.
Calman su sed. Se calientan como cerillos.
Obedecen a la carne y sus delirios.
Juegan un juego novedoso, insospechado.
Despiertan la flor que dormita.
Hay un potro que recorre sin frenos los prados.
Una mariposa cuyo rumbo se ha extraviado.
Parece que lleva el vuelo truncado.
Sus alas caen sobre el río de lava que se ha incendiado.
̶ Mañana jugaremos más −dice papá cansado −.
Cuando se duerma mamita volveremos a encontrarnos.
Se quiebra la niña que me habita.
¿Cuántas más se romperán antes de que amanezca?
Un grito se le atasca en la garganta.
Resuena el grito en la alcoba.
Resuena el grito en las ventanas.
Resuena el grito en el viento.
Resuena el grito en la distancia.
Resuena el grito en la esperanza.
¡Resuena, resuena, resuena!









Mildred De Santiago Serrano




Con los sentidos en pausa



“su mirada no tenía punto
de apoyo en la distancia”
Este inusitado valor, Fania J. Herrera



Los sentidos se le ordenaron temprano.
El golpe a la puerta y el asqueante olor
con que anestesió su incipiente adolescencia
fueron suficientemente contundentes.

Como fiera cercada afinó la niña oídos y olfato.
El dolor selló, guardó el temor, pero el rencor
lo arrinconó en larga pausa.

La bella faz se le tiznó de una neutral cualidad.
Aquel cejo indolente asaltaba mi sueño.
¡Yo, que congelé el corazón,
de cara otra vez ante el implacable asalto!


Un santo día, tirado en el vil camastro,
la hemorragia se encargó de romperle.
Me acerqué breve para mirarle de frente,
fue la primera vez desde que recordara.

Le incliné la botella y sorbió torpemente.
Y si en su último trago excusara el incesto,
me confieso culpable de apresurarle el paso.

Mi hermana y yo quemamos el colchón
rociado de mirra e incienso.













Gadiel Concepción (16 años)




Dolor no es amor




Ciego amor que desalienta.
Compone el mal de vil deterioros.
Hablo de esas uniones violentas.
De cerca, desastres. De lejos, tesoros.

¿Prefieres ahogarte fielmente en tus lágrimas?
¿Prefieres ser conforme a las lástimas?
¿O puedes ponerte de pie y hacer
de las más recientes penas las últimas?

"No vuelve a pasar. Te lo prometo"
No sigas cayendo ante ese libreto
Sea mil perdones o una amenaza,
no te dejes faltar el respeto
Tal vez sea una situación de cristal
con un deficiente apoyo legal,
pero real son las palabras que hieren
No son una obra ni un musical
La sumisión puede ser mortal


El amor no siempre resulta mutuo.
A veces hay que descartar reconcilio,
Y aunque es valiente autodefenderse,
también hay que pedir auxilio.

El machismo no tiene lugar en la mesa.
¡Despierta y comienza tu rebelión!
No dejes que el miedo a luchar te venza.
Aquí la defensa, es tomar acción.














Jeanette Rodríguez Colón




Ella en los espejos


“Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes,
ese montón de espejos rotos”.
Jorge Luis Borges





Levantó su mirada y se sintió perdida,
en la niebla, en las horas,
en el crepúsculo lejano e intranquilo.

Se contempló en el golpe, en las palabras dichas como
espadas,
en las cenizas del hogar.

Resurgió del grito despiadado,
del misterio recurrente.

Ya no iba a quebrarse en amaneceres inesperados,
solo despertó en rebeldía y suspiros,
en fuerzas y en distancias.


Volvió a ser la niña creada de espejos y de realidades.
De incomprensiones y guerras se formó.

Se desvistió frente al espejo y se desnudó de sociedad,
de imposiciones dañinas. Se sintió mujer de verdad,
mujer con alma, viento y raíces.

Mujer con sueños, con defensas, con instantes.
Mujer de retiros y destituciones.

Qué es el día sino luces que encienden y apagan en el interior,
más que memorias de cristal, de sangre y reconstrucciones.

No podrá con las cadenas, pero será valiente
entre mares y horizontes,
entre orillas.
Solamente entre espacios indefinidos.








 
Nora Cruz Roque




Grito de Libertad



¡Libertad! ¡Libertad!
Los seres santos gritan por su libertad
Son seres que han sido tocados, dañados, enfermados
¡Libertad! ¡Libertad!
Es así como gritan, como lloran, como gimen en silencio
Exigimos libertad
Por nuestras manos atadas
Por la opresión que esta sociedad nos ofrece
¡Libertad! ¡Libertad!
Es el grito que brota también de mi pecho herido
Las niñas exigen libertad
Porque son puras
Porque tienen santidad
Porque sus cuerpos son sacros a la maternidad
Porque son santuarios de vida universal
¡Libertad! ¡Libertad!
Desatemos sus manos, sus cuerpos y sus sueños
Desatemos su historia distorsionada
Los nudos del pensamiento malvado, que las daña y
las hace impuras
¡Libertad! ¡Para nuestras niñas Libertad!
Son seres de libertad.











Cecilia Argüelles Ramos



Hoy solo quiero. . .



Hoy solo quiero...
Vaciar las venas, derramar, esparcir mi sangre
por las colinas del oscuro recuerdo,
desangrar la amarga desgracia
purgar tinieblas de mi cuerpo.

Arrancar la mirada para ya no ver más,
la siniestra sombra que me abraza,
que me empuja a las brasas del infierno,
que acaricia y quema mi rostro
y mancha a este ser con denuedo.

Callar al sonido para no escuchar más,
la aviesa, nefasta carcajada
que retumba en mi alma encarnada,
al violento, perpetuo silbido
que al infortunio me arrastra.

Cortar el camino para no pisar más,
el suelo espeso de filosas navajas
que profana mi esencia en alza.

Mudar la piel marcada,
cubrir con agua dulce y fresca
la aridez de mi seca alma,
envolver mi gélido río
con sanador y cálido abrigo.

Resurgir de las cenizas y escupir con llamas al pasado,
enterrar la atroz inmundicia,
purificar con luz mis años.

Ser y ser sin más: hervir, latir, vivir, mutar por mí y jamás dimitir.

Refulgir como fuego eterno
con un puño desde mis adentros,
y ser la flama luminosa
que dio muerte al encierro.















Jessika Reyes Serrano



Invisibles



Dedicado a los miles de niños y niñas migrantes del Mundo.

“Los ríos son rondas de niños
jugando a encontrarse en el mar.”
Gabriela Mistral




Voy a cruzar esa línea imaginaria
de la que nadie escapa.
Me arrastraré. Me mojaré.
Pasaré hambre. Pasaré sueño.
Me convertiré en una niña invisible.
Dejaré mi muñeca porque es lo único que se ve.

Voy a jugar a los buenos y a los malos.
Al ladrón y al policía.
A la princesa que espera un príncipe azul.
En todos los juegos seré invisible.

Voy a caminar mientras sueño
con un helado de chocolate;
con todos los dulces que me esperan en Disneylandia.
Allí hay disfraces.
Será fácil volverme invisible.

No sé si he llegado.
Aquí hay más niños.
Llevo días encerrada.
Nadie viene por mí.
No hay muñeca. No hay juguetes.
No hay dulces ni disfraces.
Creo que funcionó mi juego.
Creo que logré ser invisible.
Aunque prefiero volver a ser,
solo una niña.


















Mairym Cruz-Bernal



Los Estatutos de la Mujer

 (fragmento)


Quiero decretar absoluto respeto a ese jardín de la niñez que nunca tuve.
Quiero decretar la fuerza de nombrar como si nunca hubiéramos nombrado al cielo y al mar, la tierra y las estrellas. Porque de ahora en adelante los poetas regresarán de su exilio, y todo tendrá un nuevo nombre.

Quiero decretar que todas las mujeres son las madres de todos los hijos del mundo. Que nunca más habrá orfandad.

Que el pan es de todos, la tierra de todos, y todo hombre y mujer son mis hermanos, aunque ese hombre o esa mujer haya asesinado.

Quiero decretar que los árboles son también humanos, dejadlos en paz, quieren quedarse quietos.

Quiero decretar que nunca más un hombre usará su fuerza para someter a una mujer. De hoy en adelante el planeta será regido por el reino del amor, y solo las mujeres que son las que pueden concebir, pueden ordenar el árbol de la vida.
Quiero decretar que el Paraíso está en el punto culminante del orgasmo y que se les ha otorgado a todas las mujeres el poder multiorgásmico que un día cambiará el orden del universo.

Quiero decretar la abolición de todas las banderas.

Quiero decretar que los animales y los humanos tienen la misma importancia jerárquica que la rosa, y que bajo ninguna circunstancia la rosa estará encerrada en una copa de cristal.

Quiero decretar que los girasoles no tendrán que mirar al sol para encenderse y que habrá girasoles de todos los colores.

Quiero decretar por orden de todas las fuerzas del universo y de todas las galaxias más allá de la nuestra, que el mar devolverá a sus ahogados, y que el niño Aylan Kurdi jugará con Leo y con Thiago por los campos de mi isla libre de todos sus yugos.

Quiero decretar que jamás una mujer parirá con dolor.

Quiero decretar que hoy por fin seré feliz junto a todas mis hermanas.












Sarah Dalilah Cruz Ortiz (9 años)



Malala



(Ninfa Dalilah)
Las Musas Descalzas



Malala, eres luchadora de sueños.
Un dragón escupió plomo sobre tu cabeza
y peinó tu valentía.

¡TERROR-ISTA!
Guantes de miedo cubren la ignorancia
pues desconoce la fuerza de un libro.

Tu eco se oye en todo el mundo,
seremos tu voz y tú nuestra estrella.
¡Caminemos unidos por la educación para todas las niñas,
caminemos juntos para que no maltraten a la niñez,
caminemos en fraternidad para que no exploten a una niña más!

Y yo quiero igualdad, quiero vivir en paz y quiero tener una oportunidad.
Seremos gigantes al lado del enemigo.
Ganaremos la lucha
y vamos a lograr nuestro sueño.
Lucharemos contigo Malala
y defenderemos nuestros derechos
por una mejor humanidad.











Yeileemar Santana Miranda (15 años)



Me cansé



Sentí desde la distancia y cada milisegundo
mientras más se acercaba.
Quebró mi piel y, junto con ella, mi dignidad.
Me detuve y pensé.
¡Lo permití!

Permití que figurara en su cabeza el pensamiento
de que él era plenamente la figura de superioridad.
La firmeza de mi alma me hizo crecer.
La grandeza de mi ser me hizo imparable.
Escuchar con oído me hizo entender
que el corazón no se hizo para escuchar.
La inocencia ya no permitió que el incierto arrepentimiento
llegara por un momento de placer,
y luego se marchara dejando rasgada mi alma.

¡Yo nací para ser feliz!

Un hombre que no me haga feliz,
no merece permanecer en mi vida.


Mi dignidad vale más que palabras bonitas
que llegan con el fin de destruirme.

¡Me cansé!











José Ernesto Delgado Hernández




Me duele esta ciudad sombría



Me duele esta ciudad sombría
el silencio de cuerpos derrumbados
familias tristes
pálida inercia de ojos grises
por la sangre derramada…
Aquí hay un niño que llora su suerte
y los quejidos ya son ecos que se oyen a lo lejos
a lo lejos… en un zafacón.
Allí durmió esperando…
Me dueles, inocencia robada
por juegos que se pierden
en perversidad.
La ciudad
gigantesca masa de piedra
que se hunde en las venas
que se traga la vida
que se nos quiebra en las manos.
La muerte es fiesta de sicarios,
dedos sin freno en gatillo,
balas que rompen aire
sin conocer dirección.
Aquí vivo, en estas calles podridas
atestadas de cadáveres anónimos
niños huérfanos
madres atribuladas
y mujeres que…
(tras la caricia de un puño)
…agonizan.
Aquí vivo… Adriana, hija mía...
queriendo defenderte.









Tyffanie Cruz Colón (16 años)




Me preparo para volar



Intenté ser la mujer “sabia”,
aquella que no se saliera de su lugar.
Pero hoy soy rebelde, no hay que ser sumisa,
yo no me trago ese ideal.

Exhausta de la pistola que por boca tienes.
Tantas veces penetraste y rompiste tejidos de ilusión,
pero no, las palabras no se las lleva el viento.
Van haciendo en el corazón un socavón.

¡Oh Eterno Amor! ¡Qué falacia más grande!
Mentira desenmascarada por la verdad.
Necia yo, creí en ti.
  Tú que ni mis lágrimas podías secar.
¡Pero ya no! Ya me preparo para volar.

El amor no fue recíproco.
Tus intentos como un tiro de salva,
creaban mucho ruido, mucho suspenso.
Claramente, eran alertas falsas.

Simbólicamente acompañada,
con la luna llegaba la soledad.
Teniéndote a mi lado en la cama,
recordaba la caricia pesada sin piedad.



“¡No lavaste mis prendas, esta comida no da pa’ más!”.
Calla, no quiero oír más, conmigo te equivocaste
perdiste a quien juraste eterno amor,
No perdono. No quiero. No vuelvo atrás.












Yolanda López López




Mi niña…



Me inclino ante ti de rodillas…
¡Pídeme! ¡Exígeme!
con el llanto de infante desde tus ojos sesgados,
que te libre de la muerte por ser niña.

¡Pídeme! ¡Exígeme!
con esa faz morena que luce un pequeño sol sobre tu frente,
que te libre del sacrificio por nacer muy tarde.

¡Pídeme! ¡Exígeme!
desde las arenas del desierto hasta las puntas
de Machu Pichu,
que detenga la mano de aquel que te casa cuando eres apenas una niña.
No guardes silencio,
separa de tus ojos las trenzas apretadas
mírame desde el brillo de tu piel negra y
¡Pídeme! ¡Exígeme!
que no se levante navaja para rasgar tu flor de fruición.
.
Niña de todas las razas,
¡Pídeme! ¡Exígeme!,
que te bautice de letras, de fuerza y de carácter
para que puedas detener cualquier afrenta y entonces,
libre, camines hacia todas tus metas.









Walberto Vázquez




Mientras ella dejaba desabrigados sus zapatos



Sin ritmo y sin viento
comencé a ver los relojes sin agujas
el agua del mar la sentía sin sal
la arena sin huellas de gaviota
el invierno se desplomó en agosto
y en enero salió la primavera.

No sé
si puedas oírme al otro lado
qué forma tendrás
lo que sí sé
es que te llevaste las manos
dónde se paraban las mariposas
las que limpiaban tu cara curtida de miedo

Mientras ella dejaba desabrigados sus zapatos
recordaba cuando jugábamos a esconder
y era preferible aguantar la inocencia
para no delatar el lugar y una bala nos atravesara
dejando el lugar desprovisto de risas.

Pero todo baila y todo vuela
porque te acompañan flores sin tierra
y te sostienen en mis
letras en estas alas de papel
que vuelan en alguna parte rota
cargadas por el viento y sus misterios.









Lynette Mabel Pérez Villanueva



Muñeca de cuerda



Mis ojitos se cierran cuando él lo ordena,
soy una de esas muñequitas de resorte,
de esas que son lanzadas al menor contacto,
salgo de mi caja de un solo golpe,
un golpe fuerte, de esos que hacen daño,
sonrío como esas payasitas traviesas,
a veces el mecanismo se descompone,
cuando eso pasa hay secuelas terribles,
el juguetero hurga muy dentro de mí,
allá dentro de mis interioridades,
quiere arreglar los desperfectos, los fallos,
es perfeccionista el juguetero, lo es mucho,
y como las muñequitas solo hablan el idioma
de la porcelana no hay comunicación alguna,
una herramienta penetra en lo más íntimo,
no hay piedad alguna para la frágil porcelana,
parecería que se quiebra con cada golpecito,
pero qué tonta, el juguetero solo busca arreglarla.







Idalisse Colón Ferrer





Niña



Y vi una niña
sentada junto a otra
que estaba dentro de un coche
en la mesa de un fast food
la acompañaba una mujer
con cara llena de malos ratos
y mirada que eclipsaba cortesías
pero la niña estaba seria, muy seria
concentrada en la tarea
de darle de comer a la menor
agua, jugo de china y pedacitos de papas fritas
que minutos atrás había comprado
con dinero que tenía en los bolsillos
de su pantalón azul
no tenía juegos, muñecas, ni celular
cuenta en Instagram, o amistades en la red
jugaba a ser quien cuida, llenando su crucigrama
de responsabilidades unilaterales
jugaba a estirar el dinero hasta donde alcance
a ser quien empuja el coche
consuela el llanto y amortigua el hastío
jugaba a las adivinanzas
esperando con ansias descifrar
el día en que también podrá jugar
a ser niña.













Isabel Caballer Correa





Niñas



En el bosque no hay duendes.
Sólo niñas humanas
que corren con los lobos
que más bien parecen perros.
Tienen miedo, mucho miedo
que más bien parece horror
de tener que abandonar la vida verde
por la mordida gris de una ciudad.
Dejar atrás la realidad de pies de fango
para tener sueños-pesadillas
calzados en zapatillas de cristal.
Tener que guardar
los gritos de sus gargantas en un cofre
que los convierta en susurros
o en el espanto de un silencio
de quien no tiene voz para opinar.

Las niñas del bosque no tienen alas
porque saben trepar monte.
Las alas son para las hadas que no existen
o para las aves de colores que sí están.
Las niñas son de tierra,
son de fuego
y son de agua
y como único aire defienden su libertad.
















Celia Altschuler





Para ti Mujer



Tú y yo Evas del mundo...
fruto prohibido de la ignorancia
ante la mirada de un mundo
que nos señala por ser mujer
Seguimos...
cabalgando cual Amazonas
en la espesura de la maleza
caminando entre las brasas
candentes del dogma religioso

Tu y yo las Brujas de otros tiempos
quemadas en la hoguera del exilio
calumniadas por nuestro género
de inmolada desobediencia.

Tu y yo en busca de caminos libres
senderos de emancipada naturaleza
Sol naciente de dulzura y fortaleza maternal
Hoy celebramos a Hipatia de Alejandría
a Antígona, a Afrodita, a Diana la cazadora
a Juana de Arco, a Simone de Beauvoir,
a Marie Curie, a Mariana Bracetti, a Clara Lair ...
a Julia de Burgos y a todas las mujeres
en su breve paso por la vida
Mujeres que eran, son y serán ...
un cúmulo de letras que abrazan versos
para la creación de un mundo mejor,
en este Planeta, llamado Tierra


















Josefa María Pabón Rodríguez




Poema para una niña valiente




esos ojos intensos abiertos
esos ojos concentrados brillantes
esos ojos de ocho años
¡ay, niña!
tu mirar detiene el acoso
miras con dureza
miras con coraje
coraje que grita
¡déjame en paz!

esa voz sin nudos
esa voz viva vibrante
esa voz retumbante
¡ay, niña!
no es sumisa tu voz
no es a medias tu voz
frente al acoso truena tu voz
¡te dije que me dejes en paz!

tu cuerpo crece y se separa
tu movimiento es como tu palabra y tu mirar
tus brazos crean un campo de furia
¡ay, niña!
tu grito no es un juego
el niño lo sabe ya
se queda en su espacio
¡sí, déjame en paz!
















María de los Ángeles Camacho





Se buscan las niñas de mi patria




Se buscan las niñas de mi patria
edad desconocida
calzan tacones
uñas postizas
usan escotes
los labios se pintan.

No tienen lindas muñecas
juegan a ser misses
o famosas divas.

Yo tengo una niña guardadita
en los juegos de acertijos y adivinanzas
en las sandalias nuevas para ir a la plaza
en el verano de primos y charca.

Bordemos vestidos con mariposas
pintemos casitas soñadas
para las niñas que volverán a cantar
su perfumada flor primaveral.











Magaly Quiñones




Soy Mujer


No escribo fantasías, ni creo en los cuentos de hadas.
En mi vida, no hay ogros convertidos en príncipes azules…,
ni rencores eternos, ni castillos de escarcha.

A mí, nadie me espera en la cocina;
y no nací amarrada a un delantal
-como pretenden muchos-.
¡SOY mujer, soy mestiza, caribeña es isleña,
a mucho orgullo!
Y no soy, ni seré, muñequita de loza
o Barbie trasnochada, aunque así me lo exijan.

Suelo ser madre, amiga, colega, compañera,
amante, hija, hermana….
Y, no es cuento de hadas.
Canto, vibro, transpiro, amo a aquel que me ama,
¡y hoy celebro la Vida y la Esperanza!












Milton A. Curcio Colón





Talita cumi




A ti te digo mi Niña, levántate,
luce tu dignidad, sácale lustre,
que tu belleza y tu valor no está en la imagen,
sino en la realidad de toda tu persona.
Por eso acrisola cada preciado momento,
goza ahora que eres niña, que mujer serás ya luego
y vendrán nuevas batallas, y llegarán nuevos retos.
A ti te digo mi Niña sacúdete ese espejismo
de esas divas de carteles, que tú no eres mercancía
para que contigo jueguen.
Por eso no te avergüences de cultivar la pureza
pues te luce como lirio y te hace ver más completa.
Desarrolla tu intelecto y tus dones y talentos,
estudia, canta, pinta y baila, aspira a romper algún record,
y expresa tus fantasías, escribe un libro de cuentos.
Por último, te propongo a una excelente modelo,
averigua y “gugulea” sobre Edith Stein la judía,
la atea y la enfermera, filósofa y pedagoga,
la mística y la escritora de algo pasado de moda,
el amor por la Verdad.
Levántate y ponte lista, mi Niña un día Mujer,
que este mundo necesita más mujeres y más niñas
con su temple y su carisma,
solidarias entre ustedes, con toda la humanidad,
solidarias entre ustedes, con toda la humanidad.









Nanim Rekacz




Versos urgentes, armas libertarias




No existe alegato que demuestre
el derecho inhumano del adulto sobre la criatura,
del macho sobre la hembra.
Sin embargo, muchos (demasiados) se empeñan
en la continuidad del abuso y el prejuicio.

En nombre de ningún dios, con ninguna autoridad,
ni basados en antiguos libros o nuevos códigos,
es justificable convertir a una niña en esposa,
transformarla en esclava, mutilar sus genitales,
doblegarla sobre el surco o en la profundidad de una mina,
condenarla a un taller clandestino o a una fábrica,
prohibirle los libros,
la libertad de ser, el juego, impedirle elegir.

No hay argumento válido para apartarla de su familia
y su tierra, usarla de escudo o explosivo,
obligarla a migrar, al hambre, a la sed,
bombardear su hogar, cercenarle los sueños.


Los poetas podemos apalabrar el silencio y la infamia,
y en forma simultánea y consistente
activar el cambio imprescindible con acciones.

Podemos y debemos.










Iris Violeta Pujols






Vestida de Novia



Vestida de novia
en un disfraz que no entiende
recorre un camino de dolor
donde pierde la inocencia,
la infancia y hasta la vida.

Vergonzoso silencio…

Venta de un padre que viste de miseria
la vida de una niña arrojada al abismo.
¿Ellas qué? Nada importa.
¡Mírala!

¿No ves que aún
lleva de la mano las muñecas?
Que le gusta correr, jugar
y rasparse las rodillas.
Que sólo mira con deseos las golosinas.

¿Qué clase de hombre eres?
Arrancas la inocencia de su piel.
¿No te importa el susto atrapado en su mirada?
¿No oyes el grito de dolor que emerge
de sus entrañas?

Mal interpretada historia
la de Aisha y Mahoma.

¿Qué nos queda?
Denunciar el horror que atrapa la inocencia
















Lourdes M Collazo Algarín




Voy a ser famosa




Solo doce años y me vendieron mis padres,
aquellos llamados a protegerme, a abrigarme,
del fuerte, del consumidor de carne,
del dolor, de los mercaderes de almas,
de la complicidad con los autores del tráfico,
de los que aborrecen la esclavitud
y sin embargo me convirtieron en esclava.
Me llevaron a donde no quería,
retrataron mi piel desnuda y violada
por un mendrugo de pan,
porque somos ilegales, porque soy auto,
soy ropa, soy la comida que se sirve
sobre la mesa de fino mantel,
porque soy la promesa de entrada, de salida a otro mundo,
pero voy a ser famosa, mis padres me lo dijeron.
Mi casa se volvió un burdel, un juego infantil con mi sexualidad.
Mi habitación ha sido decorada con gemas,
con un tul traslúcido, con los colores de la intimidad.
Voy a ser famosa, con tan solo doce años,
ya mi cuerpo ha sido visto por muchos,
tengo miles de seguidores en Internet
que han visto cómo se va abriendo mi piel,
flor deshojada, eso también ven mis padres
mientras me traen regalos que calman su conciencia.
Les compraron autos nuevos y sonríen complacidos
mientras disfrutan de su casa remodelada,
soy su heroína, con mi cuerpo pagué el precio.
¡Qué más puedo pedir!  Soy la promesa de libertad.
Dicen que me están explotando, que soy parte de la trata,
pero no, voy a ser famosa y eso me basta.
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Poemas Grito de Mujer 2017 Badajoz España





Antonia Cerrato Martín-Romo




Té Blanco, Agujas De Plata



Las nubes viajan desnudas

las nubes viajan a solas

vienen cantando la nubes

tristes canciones de bodas.

Luce flor de té la niña

que huye como paloma

de un basilisco, marido,

que sus derechos destroza.

Desde ese balcón del miedo

hace el villano la ronda

y compra con vil metal

el vuelo azul de la alondra.

A la deriva, su infancia

sin que nadie en su zozobra

quiera librarla del cepo

que injustas leyes apoyan.


Es tiempo que de la mesa

caiga el pan que soborna

dando a la aguja de plata

su dignidad de persona.

Sea para ti la luz

que entre los libros asoma.

¡Huya la mutilación…

Y LIBERTAD PARA TODAS!

Mira a lo lejos estos versos

tal nubes viajando solas;

vayamos, nefelibatas,

a conquistar otra aurora.









Clara Blázquez Jiménez




No Te Resignes, Mujer




Todo se escapa de mis dedos,

nada queda, soledad talada,

afán mullido y vergonzante,

espalda que agotará el verdugo,

puñal de acero, escoba de los vientos.

¡Qué terrible lienzo

nevado en desnudez!

Qué terrible cabeza desgajada

intentando sonrisas de fantasma.

¿Qué cuerpo tuyo, mujer,

hacía otra madrugada

de ese lecho sin cuerpo?

Qué estrella captará,

dentro de siglos

la luz enmudecida

de ese desierto negro?


Mediodía de sol que desmaya

sin haber existido.

Qué duró afán creador

no siendo ángel,

¡ni siquiera ángel caído!

Qué necio resignarse

a que la muerte sea final de algo

Que ni siquiera ha comenzado.











José Manuel Ferrera Boza




Persecución, África Cristiana




Bajo las ramas de una Acacia sin hojas

Como tres espadas clavadas en la tierra

Tres negras cruces señalaban

¡El horror de la guerra!

A la orilla del río,

entre cocodrilos, serpiente y anacondas

cantaban alegres las niñas.

¡Llenaban con agua sus vasijas de barro!

Precavidas,

sabiendo peligrosa las orillas...

Pero no fueron las temidas fieras

las que devoraron y mutilaron sus cuerpos,

piel de aceituna y seda…

Tres madres de luto con sus rezos,

lágrimas de sal y el corazón temblando.

Los brazos en cruz hacia arriba

y los ojos, con la mirada perdida

en una nube negra que pasaba

¡Cómo lloraban, madre, cómo lloraban!

No pudo el cielo caridad alguna,

evitar el desastre,

¡fue certero el cuchillo!

¡La violencia veloz de aquellos salvajes!…

Bajo las ramas de una Acacia sin hojas,

de aquel invierno seco…

¡Tres cruces clavadas en la tierra!

Lloraba cada madre, con su duelo.










Julita de la Cruz Otero




Ocho Años, Solo



¡Que no quiero, madre! ¡Que no quiero....!

salir de mi propia casa

y quedarme sin tus besos.

Descansando en tu regazo

acurrucada en tu pecho

que no me lleve el tirano,

viejo rijoso y sin pelo.

Que no me venda mi padre

cómplice de este convenio

por unos pocos reales

profanando así mi cuerpo,

mi cuerpo y mi alma entera

aniquilando mis sueños.

¡Que no! ¡Que no quiero madre!

que todavía soy niña

que sigo yendo al colegio

que sólo son ocho años

y juego con los muñecos.

¡Que no, madre, que no!!!!!

que es un viejo y es muy feo

que me sueño por las noches

y siempre le tengo miedo.

Y....me va a hacer mucho daño....

¡Madre!, ¡Madre.....!!!!!

no me seas consentidora,

¡sálvame de este tormento!!!!!










José-Félix Sánchez-Satrústegui




La sonrisa de la muñeca



Una muñeca de expresión sonámbula y atuendo rosa apático, arrinconada en el desaire de un destino prematuro y glacial, observa a la niña, con la que jugueteaba en una nube polícroma hace apenas un instante, alejarse a deshora hacia el lugar donde la inhumana tradición de los humanos convierte las ilusiones en pesadillas.


La sonrisa de ambas queda suspendida en el vacío a la espera de que el denso viento de la rutina role y la devuelva a su tiempo arrebatado.


La abandonan en un desierto insensible, donde los adultos, en manada, agüeran vilezas y arrían esperanzas. La flagelan con sus eventos trascendentes y se acostumbra a sufrir, mientras se abaten con furia sobre ella todas las tempestades que arrugan la piel, arrodillan la mirada y enmohecen el alma. Se pregunta entre sollozos, sin comprender, por qué son importantes las cosas importantes de los adultos.


En el obligado exilio al anacronismo, donde se cruza con muchas otras víctimas, sueña con volver a soñar. Se le aparece una imagen borrosa, que cree reconocer, a la que los susurros que la rodean llaman Libertad, como ella, a la vez paradoja y deseo. En el espejismo, la reclama con gesto dulce. Ven, le sugiere, estirando el brazo.



Las cadenas se van desmoronando al ritmo de la música de los poetas, que acuden desde todos los rincones de la literatura; otros artistas, cargados de acuarelas, óleos y esculturas, llegan desde el nacedero de los colores para quebrar el silencio gris. Alguien canta, y su voz alienta una danza que pisotea la tierra donde se hallaban enterradas las palabras, que así renacen.


La muñeca, su muñeca, con mirada extática, le dedica una sonrisa cómplice que derrota aquel lugar dominado por los gritos de dolor, los silencios cobardes y las rimas disonantes. Le advierte a su niña al oído: “Libertad, este cuento queda abierto hasta que encontremos un final feliz”. La niña asiente y ambas ríen. A la noche inacabable, acomodada en la inercia, la recorre esa sonrisa contagiosa que insiste en derogar la crueldad de la costumbre y trae olor a amaneceres.














Rosa María Perona Timón






Nadie sabe



Qué sabe nadie

de mis largas noches sin luna,

de mis largos días sin luz.

De las lágrimas que me he tragado,

del dolor profundo de mis heridas,

de mis profundas soledades.

Qué sabe nadie

de mis tristes noches sin sueños,

de mis desvelos.

Donde perdida entre tinieblas,

buscaba caminos de olores frescos,

y sólo encontraba grandes vacíos

viejos y secos.

Qué sabe nadie

de mis angustias, de mis silencios.

De las ilusiones que la vida me ha robado.

De los seres más cercanos,

que la traicionera muerte,

se los fue llevando.



De las cosas que viví, sin quererlas vivir,

porque yo no las elegí, me tocaron.

Qué sabe nadie

de mis llantos,

de mis miedos,

de mis risas,

de mis ensueños.

De mis viajes por los tiempos,

tiempo pasado,

tiempo presente,

tiempo.

¿Qué sabe nadie?













José Luis Labad Martínez




Un grito de rabia

(Mi niña buena, mi niña)




Pequeña niña de ojos azules

que miran al cielo y suspiran

pensando en su muñeca de trapo

olvidada en algún lugar sobre el barro

o entre las montañas de escombros

que hoy cubren con tristeza la tierra.

Lucero del alba que dormita en el fango

cuando la luna se enturbia

ante el aullido del lobo hambriento

y las canciones convulsionadas

de sangre, hambre y miseria

que se desatan en la noche

como bramidos endiablados,

como terribles zarpazos

que envuelven los cantos

como condenas cadenciosas

que cubren sus tercos pesares

y llenan de tierra los ojos.

Niñas que son madres,

madres que nunca han sido niñas;

llantos que revolotean temblorosos

entre la rabia y la pena,

entre el querer y el no poder vivir,

entre el frío y la amargura

de perecer sin saber de qué.

Y en el fondo de esa fotografía

que cae en nuestras ennegrecidas manos,

está mi niña, mi niña buena.

Manos que se agarrotan

al oír una y otra vez

el estruendo de las bombas

caer a nuestro paso.

Y tal vez por algún motivo lejano

que desconocemos,

que no entendemos;

está ella, inerte en esa fotografía,

era mi niña buena,

mi niña menuda,


mi niña frágil y despeinada,

sin aliento y sin vida

pero mirando al cielo

con sus ojitos de pena

y recordando entre las lágrimas secas,

a su muñeca perdida, a su muñeca querida,

que duerme en aquella brecha,

en aquel mísero estercolero,

aquél, que un día fue su casa llena de vida

y que hoy se funde entre las lágrimas

y los estertores que claman al viento

por una paz que no nos llega,

que siempre nos niegan.

Deleznable desdén que nos vomita

el fuego despiadado de la parca

que entre llantos y condenas

nos visita de nuevo como cada atardecer.

Y entre todo aquel horror,

ahora yace mi niña,

mi niña buena,

la niña de mis delirios,

con una sonrisa tierna,

con su carita llena de sangre

y con las manos abiertas

pidiendo clemencia

y mirando hacia el cielo.

Allí se encuentra mi niña,

tirada en el suelo y sin vida,

con su carita de querubín

y su muñeca en los brazos,

mi niña, mi niña, mi niña buena,

allí se encuentra mi niña,

mi niña buena.
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Compilación virtual del Festival Grito de Mujer. Aquí podrás leer desde nuestra selección destacada, hasta algunos de los poemas presentados en el festival Grito de Mujer, aportados por hombres y mujeres solidarios, en homenaje a la mujer y contra la violencia. Este blog tiene el fin de dar las gracias a toda la gente que nos ha apoyado. Quienes siendo o no poetas, han sumado su grito. Podrás conseguir lo mejor de nuestra causa en nuestras antologías impresas.

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