Antología Virtual Grito de Mujer®

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Poemas Grito de Mujer 2016 Toluca México

Poemas presentados en Grito de Mujer 2016 Toluca México. Coordinado por María Alarcón.













Luis Gilberto Ramírez Alarcón





A Primera Vista


Insinuar tus labios esbozados,
En la suave emoción, que palpita y absorbe
Siéntelos próximos y míos
Perfilando artices el contorno de mi cause

Dócil arcilla es mi boca
Que en el viento tibio forja materia impura
La delicia de tu talle
Urdimbre de dos cuerpos Entallados,
 que entonan ese canto genuino y bello

Tu piel tibia y lubrica
De miel y levadura,
 Suprime sus fronteras en las mías
Y desnudos desde el alma
Rendirnos ante el amor y el placer con rebeldía

Olvidando los sueños migratorios
                                                Anclaos en la medula del tiempo
La mezcla de tu sangre con loa mía
Que hermoso debe ser amarte
Que hermoso debe ser admirarte

Que hermoso es saberte
Completamente mía.








Alfonso Moctezuma




Soy vegetal


Una planta crece encima de mi mano
cautiva en un castillo junto al mar
mi piel enverdecida reacciona de antemano
la realidad progresiva
para esperarte a ti,
al final de tus días
No recomiendo mí sitio,
ni lavo mis manos
que se han llenado de tierras,
de mentiras,
de lamentos
tragaremos nuestra inocencia para sintetizarnos
despreciaremos aquella equivalencia,
volaremos rechazando la ley de gravedad

Nada nos detiene,
 nada nos agarra
tan solo las cadenas,
con las que mantienes esta tierra amarrada,
gritando con moños negros y risas grises
deslumbrando las colmenas
de tus cantos sagrados.









María Teresa Catalina Herrera Guido


ALFREDA*

Callada, se movía de un lado al otro de la casa recogiendo cosas. Más tarde se la veía lavando trastos, acarreando agua de la toma común de la calle, o cargando cajas de cerveza. Escasos los trece años, llevaba bultos grandes de ropa a lavar al río.
     Hacía tiempo que estaba en esa casa porque sus padres no tenían recursos para mantenerla. La señora que la tenía de “criancita”, vivía sola, tenía un pequeño tendajón en el pueblo, y se la pasaba hasta altas horas de la noche calmando la sed de aquellos campesinos; esa sed que no se sacia con aguardiente, de esa sed que penetra por los poros de la piel con la impotencia de resolver la subsistencia diaria.
      Así la conocí sin más. Como irrumpe una tempestad en la montaña. No había cobijo, disimulo o advertencia. Se presentó ante mí con su pelo negro y su tez morena.
     Para Feda, como le solían llamar, no había descanso, no asistía a ninguna escuela, no salía con amigas. Su compañía era otra niña más pequeña, que también como ella, permanecían en esa casa por comida.

      Temprano, al día siguiente de nuestra llegada, salimos de paseo a la presa. Feda, sorprendida de la invitación, se arregló con las manos el pelo y esperó silenciosamente a que se le diera un lugar en el auto. Ya en la presa, el rumor del agua la sorprendió y el río la llamó a jugar con él. Ese día se sonrió. Estaba realmente alegre, como los niños que en su pureza desprenden la sonrisa desde el alma.
     Al regreso, cuando la noche apareció entre los naranjas del crepúsculo, sin decir palabra, empezó a revolver harina con levadura para hacer el pan. El silencio fue poco a poco cobijando aquella casa, y finalmente llegó el descanso para todos.
      Muy temprano, casi al alba, se escuchó una voz que decía:
    Feda, tenemos visitas, levántate — dijo María la dueña de la casa.
       Sin hacer ruido, sigilosamente se vistió y fue a lavarse para empezar otra jornada de trabajo.
     Ese día al amasar el pan, se le cayó un trasto que cortó su pierna. María, sin más, le colocó en la herida un puño de sal y aguardiente para que se le calmara la hemorragia. Sollozando, casi en silencio,  observaba cómo la curaban. Era sorprendente que su mirada obscura, observara con curiosidad y sin quejas, la mano que la limpiaba. Después, sentada con la pierna soportada sobre una silla, continúo su trabajo, ahora remendando.
    Después del almuerzo abandonamos el lugar, y la mirada de Feda nos siguió hasta perderse en el camino. Recuerdo su pelo enmarañado por el viento de la sierra, su seño de mujer-niña, su vestido roído por el uso y sus zapatos de plástico.
     Con el tiempo, la niña se hizo mujer, como tantas otras mujeres que hay en nuestro país, de la misma manera que otras, unió su vida a otro ser con sed... y ahora, va de un sitio para otro como lanzadera de telar, recogiendo las cosas, lavando, cosiendo y guardando las palabras en el silencio, hasta el fondo de su alma…un grito de mujer que nadie escucha. 






Marcela Magdaleno



Apresurada



En fin me abandonaste.
No es tu culpa
sino de mi aura que es fuego
y su alarido, canto de sirena:
ensordece, alucina y petrifica.
Eres hombre que busca apareamiento
pero no de lumbre y remolino sino de carne fresca
y a veces mi cuerpo duerme, tu sabes,
el instinto miente, y la mente viaja por extraños mundos
Camina la cuerda floja de la vida y la muerte
rompe horizontes,
se filtra en túneles sin apellido
como viento suave de azucena
en panteón otomí.
A ti te gusta ver aunque sea a media luz,
mis ojos rompen sistemas
tocan almas; a ti te asusta el más allá.
Me abandonaste
pero si es para encontrarte
y revelar tus secretos frente a la implosión divina
te venero
pero si es para esconder tus miedos
en piernas de mujeres intrusas
te abandono
corto tu piel de tajo,
y dejo de resonar en los ecos de tu voz
cediendo mi cuerpo en sábanas húmedas.
Te recuerdo que mis andanzas mulatas
resoplan y jadean,
se nutren de sobresaltos y alientos.
No nací para ser domada porque tengo sed de catar vuelo,
de ofrendar fuegos fatuos y danzar las olas.
Mis ojos han besado otros mundos,
fecundado próceres de sangre poseída.
Mis poros instigan la espuma de los meses eternos.
Mi cuerpo abreva primaveras
y mi tercer ojo ya besa el pensamiento del Creador.




Abre la experiencia


El aliento sigiloso de la diosa se aproxima sin prisa
la palabra se amarra, se seda,
desliza el símbolo
se bifurcan mis labios
doblo campanas en tu oído.
Emerges del amanecer, desde tu centro.
Te reconozco en la memoria
Abro la experiencia,
se crece
crece
propicio el encuentro
me suspendo
 tu mirada dilata las horas sobre mi cuerpo,
espero ser tomada como el principio de los tiempos.







Arabella Siles



Tu Memoria



                              Sí, tú nunca, tú nunca:
                                 tu memoria es materia.
                                        Pedro Salinas


En la cima del abismo
me derrumbo
ante la dura claridad
de la memoria

                     del silencio.

Aire de arena
                     enraizado
a la fragilidad de un mundo.

Huellas de pájaros
atraviesan muros

como llamas de soles
que oscurecen esta larga noche.






Ese Lugar


Antes de ahogarse

en un pecho

que todo lo abrase,

rajar la niebla

para abrir las ventanas

del abismo.


Pisar la oscuridad

                            del mundo

para escuchar el aire

                               de mi mundo

y buscar los ojos de la luz.


Arrancar las raíces

de la duda, la ira,

el juicio y la condena,

antes de que anide el desatino

y se abra en la tierra

                               la hendidura.


Y volver contigo:

                           a ese lugar

donde todo comienza

                           y el sol nunca se apaga.










Roberto Ubaldo Enríquez Barrios (Brecko)


El Gozo


Eres el gozo que me hace cantar
Y me da fuerza para continuar
Eres mi paz y consuelo al llorar
Eres el Dios que me ha enseñado a amar.

Eres mi luna al anochecer
Y la palabra que me hizo crecer
Eres mi ayuda…
Mi razón de ser
Eres la madre que me vio nacer.

Contigo ya nada es igual, mi vida mejora
Contigo ya nada es igual, mi vida mejora
Contigo ya nada es igual, mi vida se torna sobrenatural.





Reina de mi Corazón


No, no puedo ya vivir
Si tú no estás aquí
Y cada día que pasa crece más mi amor por ti.

Me has enseñado a amar
Te has hecho mi verdad
Eres mi otra mitad
Me tomas en tus brazos y me llenas de tu paz.

Hermosa…
Mujer virtuosa
Mi Diosa…
Maravillosa
La Reina
De toda la creación
Y de mi corazón
Espíritu de Dios.





Ana Karen Ramírez Alarcón


Despiértame




Despiértame de madrugada
Con un suave murmullo sobre mi oído
Despiértame, pon tus manos frías,
Sobre mi cuerpo árido
Cual hoja al viento, Quiero sentirme libre,
Ser esa amazona sobre tu cuerpo
Galopando en voz de quimera tus sentidos,
Penetrando suavemente, tú en los míos.

Despiértame de madrugada
 Que nuestros deseos abran las ventanas,
  Corra en el rio, Y nuestro cause sea uno
  Que el viento se detenga, 
 Sea testigo de nuestro amor florido
Amor que a primera vista ya quedo gravado
Y sumergido en nuestro tiempo.

Somos dos aves con destino,
Volando en el cielo, sobre esa nube blanca 
Encontramos el destino.  Ahora Dios nuestro testigo
De esta madrugada dulce de esta madrugada
Que esperábamos con ansia.








Marco Antonio Herrera Guido



Amada Archimboldiana

Cuando toco tu piel, olvido la locura,
El profundo alfiler que me acompaña.
Tu cuerpo está lleno de parques y palomas
Aquí te extiendes como la noche sobre el día
Tu olor es amarillo,
Tu luminoso andar: aurora de sonrisas.
Tu tiempo es una diáfana alborada:
Agua de mayo, llamarada que empapa mi jardín.
Hablo de ti y me salen duraznos de la boca
El sol penetra por mis venas,
Palpitan parvadas de canarios
Y el alma es una persistente campana.









A Sor Juana
(Frente A Un Retrato De La Decima Musa, Pintado Por Francisco Corzas).


Viajo hacia ti, novicia de las sombras,
A través de universos momentáneos
Hasta el lienzo pintado por mi ensueño
En tu jardín lunar de simetrías.
Como música muda y misteriosa,
Como a tientas vagando por mis noches,
Como cálida hoguera en mis arterias
Tu llama tiembla en mí, lucero ardiente.
Con el amor divino de tu pecho
Abismo donde el cosmos se deshace
Incendiaste mi ser, insomne fuego,
Desesperado espejo de silencios,
Oh vestal del amor, dame la dicha,
De morir lentamente ante tus ojos.




Rosario Herrera Guido



Saludo A Las Mujeres


Saludo a las Mujeres Poetas del Mundo
por el collar de manos que no terminan de engarzar.
Por gritar contra la violencia hacia lo femenino
y clamar por la paz.
Saludo a Jael Uribe
por contener el universo 
en una gota de rocío.

Saludo a Marzo
en compañía de Gabriel García Márquez
el más amarillo de los meses
el color de la suerte, la inspiración,
la alegría y la belleza…
el color de la esperanza.

Saludo a las mujeres
de República Dominicana 
por crear una Estrella de Belén
bajo la cual soñar la redención.

Saludo a Soraya Manutchehri
por condenar la violencia milenaria
¡Qué tire la primera culpa
el que se sienta libre de piedras!

Saludo a Susana Chávez
poeta y activista de Ciudad Juárez
porque su cuerpo mutilado
inmortaliza su grito
“Ni una muerta más”

Saludo a la manzana
codiciado alimento
por su libertadora mordida.

Saludo a las mujeres
donde sueñan y luchan
a la madre de cada cual
a las de la Plaza de Mayo
porfiadas investigadoras
que buscan en la noche a sus hijos.

Saludo a las madres preñadas de Acteal
y a las mujeres violentadas de Atenco
que cultivan bosques de machetes.

Saludo a las obreras
en sus extenuantes jornadas
que engordan a los amos del mundo.

Saludo a las mujeres
por su arte de amar
a pleno sol o bajo la luna.

Saludo a las procreadoras y a las creadoras
que dan vida a los sueños
versos prosa colores sabores sonidos y danzas

Saludo a la hermana amiga compañera vecina
que trae el cielo a la tierra
cuando se entrega al cuidado 
de los que sufren
humanos y no humanos.

A las mujeres
que hacen lo que piensan
diáfanas y valientes.

Saludo a las mujeres que tropiezan
resisten y refutan
denuncian el acoso
gritan en las calles
toman las armas
y desafían a la muerte
por amor a la vida
propia y ajena.

Saludo a las manifestantes
que inmortalizan huellas
en tiempos nocturnos y de auroras.




Thanatos

Thanatos, alado y ominoso buitre
que cruzas la bruma  
con la esperanza desgarrada

Tus aborrecidos y amados grilletes
chillan ante el abismo 
entre agónicas aves

Donde el mar es el cielo que se ha caído
y las gaviotas desfallecen
sobre la sombría espuma

Libra las aldeas y las villas
amenazadas por enlutadas nubes
en plomizos días sin mañana

Lava las ensangrentadas calles 
de los pueblos de ceniza 
donde se yerguen aceros y metrallas 

En este doloroso valle
done cabe la miseria, la opulencia
y el llanto de los poetas

Sordo páramo de voces desoídas
sombrío éxodo de perennes lágrimas
huérfanas viudas errantes

Thanatos, hijo de Nix
gemelo de Hipnos
¡alto a la disputa por los mortales!

Thanatos, sombra del Hades
inclínate ante Eros
insaciable deseo de palomas, rosas y poemas












Ella


Me enamoré de Ella
una tarde en el balcón veraniego de tus brazos.
Me gustaron sus labios
porque estaban mojados de agonía
y caminaba con los pasos del olvido
tropezando con los talones de un mañana.

Ella me guiñó el ojo,
atrevida coqueta de mi barrio,
posó mirada y voz en mis acentos
cuando tus dedos arrítmicos
en mi pelo se enredaron.
Me negué al canto de tu brisa
para alcanzarla más allá del tiempo
apostada por su prisa.

Cabalga Ella en palabras desprendidas
de ramas coaguladas en un árbol de manzanas:
fruto de discordia y erotismo.
Muchacha de cabello de obelisco,
vestido ambicioso de colores,
artimaña de placeres.
La encuentro recostada en el relato
de un peñasco lejano que se acerca
a la par que se mecen mis pestañas.

La duermo, mujercita de delicias virginales,
en el cajón de los consejos
que se buscan cuando llora el alba.

Me enamoré de Ella
porque enclaustra los instantes no advertidos,
los latidos no plagiados
y un suspiro edifica su morada.
Es plenitud vacía y oquedad repleta;
mujer, niña y juventud cerrada.
Ella me enamoró entre lazos diluidos
del edredón que en los días sin luna
me cobija dientes y pupilas.

Llévame, mujer sin sexo ni destino,
al hostal donde amasas la hiel con el azúcar
y horneas  la metáfora obsesionada con la carne:
la fluidez de todas las plegarias.

Ella es la diosa del milagro
porque hace al tiempo y lo desnuda,
lo absorbe y lo vomita.
Claudia Estrada.





Obdulia Ortega



Gitana


Noche; dame un vaso de tu vino;
de ese néctar maldito que supuras
y no consigues nunca consagrar.

Mójame labios, corazón y vientre
con tu cerúleo aguardiente.
Déjame probarte toda
antes que consiga despertar.

Mis uñas piadosas se aniquilan
rompiendo tus vestidos desertores.
Noche; deja de bailar.
Tus piernas no son secreto de relojes
                                            y tus pasos me apresuran a llorar.                
Bailarina de alpargatas de hilo;
teje con tu  angustia mi camino
y mitiga con tu sed mi soledad.

Noche; déjame beber a prisa
la hiel que se transforma en risa
cuando miel y sal tienen la misma vecindad.
Claudia Estrada


He dormido
en el lamer tibio de la noche,
hombre de medio instante
me anuncio brizna.
Agua de río,
polvo y sombra.
En la rama… llora el eco,
marea de viento
reza una metáfora.
La nostalgia…ortiga
el otoño de las luciérnagas.

Unja en mí… el aliento de la noche,
que se derrumbe el silencio.
La soledad baña de sueños,
de los sueños que van al mar.
Recuéstese,
huyamos de la hedionda
memoria de la muerte.




Eres la soga
lo que arrasa y fragua los días,
hace frio, ese frio que me dejaste
en la ventana.
Emigra la luz de tu sombra,
te exilio en el cauce de mi sangre.





Linett Haakenstad Sørensen 




Círculos


Huelo el fuego a lo lejos
Quema mis manos con furia
me libero
¿Porqué cargar cuando puedo volar más alto,
Suelto todo
y dejo que mi corazón me guíe
Celebro la vida cuando siento el pasto acariciando mis pies
un búho blanco canta al ritmo de mi corazón
vuela sobre un puerto dorado,
 me detengo y me pregunto cómo abro lo desconoció
de pronto estoy adentro
 libero mi mente, respiro profundo,
me invade el perfume de millones de flores
Camino en el valle, lento,
cerca del río de emociones
voy hacia lo desconocido
Dejo mi ropa, voy más ligera
Respiro valor y profundizo más y más
abro mis ojos y comienzo a brillar
en el brillo de las perlas cósmicas
se refleja mi sombra irradiando el arcoíris
Colores a perlados rodean mi cuello quemándome salvajemente
Soy  mujer salvaje que danza alrededor del fuego sagrado
atravieso montañas y ríos de emociones
me olvido de mí
por un momento mi mente es agua y flor
vamos todas juntas abrazándonos en espacios paralelos
las mujeres en su círculo compartimos
todas nos necesitamos,
danzando en el circulo cósmico
juntas reflejando nuestra la fuerza
en el brillo lunar.





Maria Luisa Alarcón




Madre Callada




Quiero ser esa madre callada,
Donde mi lengua no profane Sus nombres,
Donde mi regaño no sea hiriente e injusto
Y mis actos sean la guía de mis hechos.

Quiero despertar de esta pesadilla
Salir del límite. A mis pasiones, realizar mis sueños
Y juntos volar por sus anhelos y nunca detener su vuelo
Son dos seres que a mi vida han confiado.

Quiero ser es madre callada,
Que predica con su ejemplo, claudica sin remordimientos
Ser sabía al decir no, no puedo
Para no perderlos.

Observar detenidamente las bellezas de sus vidas
Ver como se han transformado por el tiempo.

Ser esa madre callada
No quitara de mi vida la sonrisa
Y el gesto. Porque los amo.


                                                       


Mi Último Sueño




Pedí al tiempo detenerse, ese momento
Cuando el medico diagnostico mi enfermedad
Adjuntar lo no vivido y molestarme demasiado,
Al escuchar. Que mi vida podía acabar.
Deje de hacer lo cotidiano, para dedicarme a una vida
De medicamentos quimios y hospital, escuchar la palabra
No debes y ya no puedes. Aprendí a vivir mi vida, cada día
Como si ese fuese el último instante, mi último suspiro

Perdí hasta el último cabello Sonreí más de lo debido,
Viaje apresuradamente Bien sabia no debía hacerlo,
 Disfrute de los rayos del sol con más claridad,
 Mi llanto fue cada vez más seco.
Las 24 horas del día se me pasaron largas y lúgubres

Cuando llegaron los dolores quemantes por el cáncer
Ahí en ese momento se me termino el sueño, ya era mi agonía
Mi cuerpo estaba y mi mente recorría solo el espacio
Para decir ya no puedo. más implore con gemidos de león rugiente
Tu misericordia Dios.

Despertando, este 14 de Septiembre, me mostraste lo desconocido
Y me revelaste el sueño. Manantiales, árboles frutales, arroyos, cabritas
Dando leche, abejas en panales, gente vestida de blanco, danzando
En el cielo. Pude ver con claridad, que bebía de esa fuente,
Y comer de tu fruto.

¿Acaso tenía que vivir y pasar de todo esto?
 Para darme cuenta del regalo que cada uno propia vida.
 decirles adiós. Hoy nací de nuevo.
CON AMOR PROFUNDO PARA TI  MAMÁ.
TERESA HERNÁNDEZ






TRES MESES Y MEDIO


Mire al cielo, un lunes después de tu muerte
Una nube dibujaba un corazón
Transmutando mí silencio, unido a sus cuerpos
Con sus rostros muy sonrientes que decían estamos en paz
No tengan miedo…
Dios nos volvió a unir, en estos tres meses y medio
Tiempo exacto para conocer mi enfermedad
 Mi angustia y mis miedos.

Morí en el silencio, justo a los 70 años, en el mes de diciembre
 Mi voz, ya no pudo decirles los quiero
Aislado entre las sabanas y respirando con esfuerzo
Abatidos por el suceso, los miraba fuertes,
 Mi soledad rebaso sus límites, los reunió mi nombre.
¿Qué harían conmigo?…
Esa fuerza heredada de la mujer que ame
Y con la que  pronto mi vida reuniré.

Quedan calcinados solo los malos recuerdos,
 Hoy comienzo a vivir, hoy nací de nuevo.
 La luz que sujeta sus rostros
Reflejara todos los días mi bendición
Antes de salir el alba.

Con amor y admiración, para ti papá
Víctor Manuel Alarcón Vázquez





Martha Elisa Aguilar



Oleaje




Enciende la fogata de mi pecho
desliza sobre mis senos
trozos de tu alma

Deslía mis cabellos con la cadencia de tus dedos 

Murmura en mis oídos
lo que calla tu corazón

Toca los acordes de mi existir con tus manos

Deletrea el alfabeto
de la seducción sobre mi cuerpo

Quiero sobornar al viento
pasear la partitura de tu cuerpo
¡Sentirte!

Enfebrecidos de esperanza
perdernos a la puesta del sol...






Viacrusis



Escalo la cúspide de tu pensamiento

Apuntalo los cuatro puntos cardinales de tu existir

Beso las heridas del cuenco de tus manos

Rezo ante el huerto de tu piel

Ando el vía crucis de la pasión sobre ti

En la cruz de tu cuerpo resucito.






Mar Barrientos


Me pinto a mí misma porque soy a quien mejor conozco
Frida Kahlo



Frida en el espejo

I
Encuentro  mi vena, se expande,
pluma que recorre  para iluminar las navajas.

Colibrí viajero,
un día me sumerges en el ruido.
                                                    
Eclipses habitan  tempestades en la boca cercana a los clavos
reconstrúyeme  el aire en decadencia.

Llena de imagen
de piel  la ciudad.


Los mares se aman  dormidos.

Aletea  ave,
contempla los espejos,
una vida que fluye  entre las paredes arañadas
indirecto  silencio  en la casa azul.


Verde hojas  y   jardines     espinas sobre el cuello,


yo encontré un río,
a mi  boca la habitó el sol, la redondez de la ciruela,
conocí  el   viento
flota  entre tu  cabellera.

colibrí muerto

extiende su ala entre ojo y ojo
colibríes de buena suerte
soñamos amantes renacidos.


II

Acomoda mis coronas de flores que cubre la frente,
_a pausas
_ a miradas.

El amor es un colibrí navegando en los sueños
el color sol  se detiene y me mira con las manos abiertas

_palpa los ríos en los espacios de mi  fruto.

En el sofá   existen incendios,
los dedos  cubren el frio del cuello.


Frente a los espejos, la noche,
circunstancia y conjuro para el aire,
equilibrados bajan a nuestros pies para transitar y coincidir
en la silaba  del mar
en la forma circular,
en las  olas exactas.







María del Rosario Turlay Guerrero



Muerte de Mujer



Camino, la ausencia
Lástima el alma
huecos sollozos
no palpita mi corazón.

Desolada busco
mi refugio constante
divina esperanza
imagino, veo, toco, nada.

Frio envuelve mi ser
siento, presencia
marchita mi cuerpo
sola desesperación
silencio eterno.

Mente vacía


alegría oculta
el espacio eterno
solloza, crudo, vagante
lastimada
tinieblas
nubes grises
gritos apagados
brillo intenso de ausencia eterna.








Jazmín



Silueta preciosa
impresionante belleza
irradia alegría
hermosos brillantes colores.

Olor impregna
dulce aroma
blanca pureza
verde va
envuelve ambiente.

Raíz extendida
suspiro vago
invito a amar
olor constante
llena tierra
absorbe fresca vida
frondosa
gigante
fría elocuente
brisa fresca
alienta mi ser.

Entorno acaricia el olor
inmenso eterno
flor mujer.








Yoali Itaii García Cuevas
8 años, 3ro de primaria
Siente
el color de la naturaleza
en el bello día
es una flor.


Es La Mujer


Como un tulipán
como una rosa de mil colores.

Es mariposa
que ilumina su alrededor
vuela sobre el cielo azul.

Sobre el encantamiento
se para en las flores.

Es la primavera
grandiosa y bonita
es la mujer.






Ayari Ailed García Cuevas
10 años, 4to de primaria.

Las rosas
el sueño de la mujer
el viento en su cara
la melena en su rostro


La Mujer Que Sueña
.

La abrasa el viento del atardecer
un destello de luz
que viene con ella
estrellas fugases del cielo
en sus ojos.

Brillan diamantes
rojo carmín en sus labios
su voz retumba en la sal
y en su alma ese sueño
que la lleva a amar.
                                                         













Yoali Itaii García Cuevas
8 años, 3ro de primaria


Es La Mujer



Siente
el color de la naturaleza
en el bello día
es una flor.

Como un tulipán
como una rosa de mil colores.

Es mariposa
que ilumina su alrededor
vuela sobre el cielo azul.

Sobre el encantamiento
se para en las flores.

Es la primavera
grandiosa y bonita
es la mujer.








Francisco Navarro



Enciendo el sol
para verte cada día
y a la luna en las noches
para no olvidarte.

Mujer
las tardes de lluvia
lloverme en ti
húmedo
         entonces
                       de
                         nostalgias
reverdecer en roció
y dormir
con el trino
de
    tu
        cuerpo
entre  mis manos…









Mujer




Beso
tu reflejo
atrapado
           entre
                 mis
                    dedos
miel silvestre
que endulza
mis pasos por esta vida.

Beso
mis manos vacías
para recuperar
las huellas de tu cuerpo
dulce
      temblor
                  de
                       estrellas…

Beso
mis sueños
para soñar que sueño
y que muero
a
  retazos
             por
                  besar
tan sólo tu recuerdo...










Daniel Villarreal Martínez



Mi amor por ti

Conozco tu mirada
se que hay algo en ti
que te hace llorar al despertar
conozco tu sonrisa
nada puede esconderme
ni aún en la oscuridad
¿quién te ha dicho que mi amor no es real?
¿quién te ha dicho que no se lo que pasa en ti?
¿quién te ha dicho que yo no he estado aquí?
si yo nunca me he apartado de ti
mi amor por ti es tan real
diga el mundo lo que diga
escucha mi voz
no temas en tu corazón
tan solo confía en mi
mi amor por ti será siempre igual
jamás jamás te voy a dejar
no sabes que si te escucho llorar
te abrazo fuerte en mi amor por ti
Conozco tu mirada
se que hay algo en ti
que te hace pensar Dios dónde estarás.
Conozco tu corazón
nada puede esconderme
ni aún en la oscuridad
¿quién te ha dicho que mi amor no es real?
¿quién te ha dicho que no se lo que pasa en ti?
¿quién te ha dicho que yo no he estado aquí?
si yo nunca me ha apartado de ti
mi amor por ti es tan real
diga el mundo lo que diga escucha mi voz
no temas en tu corazón
tan solo confía en mi
mi amor por ti será siempre igual
jamás jamás te voy a dejar
no sabes que si te escucho llorar
te abrazo fuerte en mi amor por ti.
Mi amor por ti.








Espejismo

Abre la estática de la puerta
 las épocas en sus pestañas
son camino y fragmento
umbral que refleja
un par de ojos sombríos
en la tabla colchón del sueño
en el presagio muerto
en el perchero dos  ruedas
que anda sobre su ciclo
y lo devora


El dulce camino sin sombra
remeda todas las formas del aire
una mano a contraluz
es marea y espejo en los ríos
            millones de esporas náufragas
kamikazes al borde
caen al pasto cielo
            sitio de la impedancia
en la tenue línea que el sol siembra
y este suave descenso
crea laberintos
            sueños verdes
de madrugada avícola
            sueños pájaros
vuelan más allá del árbol
                        siluetas difusas

 trinar plástico al filo del día

Breves pliegues
entre la piel
            besos que danzan
en la curvatura
de un racimo de albaca
                        vuelve a última hora
la sal
escurre por tu pecho
gotea para delinear un pezón
que anda de tu boca a la mía
y después abajo
            se alimentan los labios
azúcar glas líquida a borbotones
            manos que figuren
blancas líneas
otros espacios
            otros
sin años luz para detenerse
pero parpadea el silencio
                        tanta fricción
les pulveriza la materia
            ahora el vuelo
transmuta en cometa
se mira en los ojos
cae a la cama
                        otra vez el beso






Lorena Garduño



Luciérnaga


Viene de lejos entre las arterias
con brusquedad
de antílope cazado
para atravesar lo que no mira
y desprender filamentos
en la carne del tiempo
            tras los nervios del ojo
            tras la inmateria
que se crea en suspiro

viene
tal vez

ella es viaje tatuado
en el holograma del viento
Me taparon  ojos y boca,
han envuelto con túnica mi cuerpo.

Dicen que debo esconder el ombligo,
sol que ciega,
los senos,
el arca del fuego,
misterios que desatan placer.
           
Para rebelarme,
desencadené los brazos,
cargué en la espalda los pecados,
amé  mi desnudez.

Deje fluir los ríos,
para recorrer la piel de norte a sur.

Sin túnicas,
                 con alma.






Erika Flores García



¿Quién tiene derecho?
Para abrirme el vientre,
duermo en sueño profundo,
apenas mengua la luna,
                        me derramo en lechos ajenos.

Obscuridad cómplice de estas pesadillas,
las puertas se cierran.

¿Quién tiene derecho?
Para abrirme el vientre,
relámpagos de miradas obscenas,
larvas que se arrastran,
                        termina el mal sueño.

Tras jadeante respiro,
ahora que nada poseo,
qué ironía,
                        no puedo darte placer.









Laura Moctezuma



Alas Rotas


 
Poco a poco de mis sueños
se ha esfumado la sonrisa,
en mis manos, ahora quietas,
rosas blancas se marchitan.
 
Hoy la prisa se detiene
como cansada de andar
es tan frío como la nieve
el paso a la soledad.
 
La vida es pasajera,
como fácil es soñar,
tienes que vivir la espera
y el paso a la eternidad.
 
Hoy, ya no sueño, ni espero,
ni lucho por alcanzar,
las alas se me rompieron
en mi intento por volar.
 
Están cerradas las puertas
por donde solía pasar,
caminos de rosas frescas
y aromas de libertad.
 
Las alas se me rompieron
jamás intentaré volar,
mis sueños quedaron quietos...
me encerró la soledad.




Me Quede Callada
 

Me quedé callada,
sin palabras,
sin versos,
sin puntos, sin comas,
solo el silencio
ha acompañado mis pasos
que presurosos,
van al encuentro
de lo que he callado,
de lo que no se dice
aunque se piense,
aunque se sienta,
aunque se llore, y
aunque lo lleves dentro...
lo callas.

El frío y la lluvia
te detienen,
te abrazan,
abres los ojos,
fue un sueño...en silencio
lo encuentras...lo callas.
 
Ahora, ¡gira, canta, baila!
pero no calles,
que vuelvan las voces,
los versos,
las palabras,
los puntos, las comas: y
el amor que callas.






 


Areli Ramírez Ortega



Un Día

A Soraya  Manutchehri


No duermen los hombres del pueblo,
lavan sus manos antes de cargarlas de piedras, ignorancia, dolor, superstición, culpa

Vienen
a sembrarlas en el corazón de nuestros hijos
y serán ellos los lapidarios de las tías, primas, sobrinas, vecinas,
también de madres, esposas, hermanas, hija, de
toda mujer desprotegida

Hay que levantarse, salir, detenerlos, pulverizar esas piedras, con tu voz Soraya y la de tantas.



 

Al Otro Día



Tendrías que estar con tus nietas, hablando de libertad,
justicia, de ganarse el pan y recetas de cocina, de alegrías.

¿ Por qué,  Soraya, le sucede a las mujeres, a nuestra hermanas?





Carlos Mitru



Parábola de un amante




En otras caras
escondes
el oro
de Magdalena,
diriges
su mirada
hacia
pantanos,
conviertes
el aire
de sus senos
en elípticos
trances
y rancio
fuego
desnudo
en quimera
tardía.

En otras albas
conviertes
tu boca
en infiel
caricia
de octubre,
ardes
con tibias
palabras
la historia
de tus días,
condenas
los cabellera
de tus retoños
en unción
y rutina
crucificada.

En otras caras
descubres
el nódulo
de los solitarios.






Caderas en mi espacio



Me llueven
tus labios
en los lentes
del infinito,
son tus senos
breves tintineos
sellados
de sombra
y sol.

La vía láctea
palpita fuertemente
en las paredes
del lecho crepuscular.

Solo en la anorexia
del tiempo,
dibujo
tus caderas
en el aliento
de una
cascada.






Antonio Campos Villagomez



Albores Venideros



Vengo de un sol sin costumbres veraniegas
una sombra que nunca espera la noche
para sentirse mujer

los otoños se vuelen añoranzas
que alguna vez fueron verdades
y sonríen con labios de oro
la plata de su imaginación

los pecados de eros fueron perdonados
antes que la música
fuera razón de las aves

he hambreado las horas de los que sueñan
los instantes de los grillos, el alma de las orugasl
la exactitud de los ocasos

fui a la prosa del mar
y regrese con manchas de poesía
por toda el alma

antes que la luna
me de las llaves del universo
quiero ir a la edad de las flores

para huir de la casa de la vida
y ser el niño que duerme
en la almohada de Dios.










Antonio Campos Villagomez




                              
De Vida




Vida: termino el sueño
del paraíso prometido
la extravagancia de perfumarse
con ilusiones de otros

argucias construidas en la zona cero
de la mente humana
el discurso del futuro
con la boca llena de polvo

veranos de nieve negra



la codicia globalizada
un cielo sin ganas de soñar
las colinas imposibles
a los gansos de patas rotas

primaveras en las que ya no sobrevivió
la especie en peligro
ni los embriones de la castidad


un fauno sin patria,
una flora sin menstruación
canto madruguero anunciando años nuevos
     ¿quién puede tan siquiera sustentarme
        que el tiempo existe?

vida: eres una muerte extraña
tu ceguera es el ingenuo de la realidad
vida: termino el sueño….
ya puedes abrir mis ojos.



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