Antología Virtual Grito de Mujer®

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Poemas Grito de Mujer 2016- Cruz del Eje- Córdoba, Argentina.

Grito de Mujer 2016- Cruz del Eje- Córdoba, Argentina.


La primera piedra


Cambiar el sentido de una frase puede connotar también un cambio de paradigma aunque hay pensamientos universales que arraigan profundamente en el corazón del hombre.

Cuando digo la primera piedra puedo referirme a la piedra del que condena y destruye pero también, la piedra que construye cimientos sólidos que estructuran una nueva visión.
La primera piedra fue puesta hace seis años por un grupo de valientes mujeres para lograr concientizar sobre la violencia que se ejerce sobre las mujeres y como toda buena obra, el éxito coronó el esfuerzo pues de a poco nos fuimos sumando poetas que hicimos causa común de  la defensa de los derechos de las mujeres y el primer derecho es a la vida.

El arte y especialmente la poesía han acompañado el llamamiento y hoy es un grito que se escucha en más de cuarenta países.

Los poetas hacen eco del llamado y las producciones surgen como “surgidas de entre esas piedras” que muchas veces han sido elementos para matar pero hoy se convierten en voces de reclamo por cuidar y empoderar a las mujeres.

Vaya un profundo agradecimiento a todos los artistas que gritan para crear conciencia de ni una menos y que con su desprendimiento y generosidad  nos regalan lo mejor de sí, el arte que dignifica, conmueve y concientiza que tanto hombres como mujeres debemos construir un mundo de Luz y Paz.


Lic. María Teresa Tilves-
Coordinadora.





Silvia Beatriz Cechi
Mar del Plata.

Reina sin corona

Habitante de una jaula trenzada de tiempo.
Custodiada entre barrotes
sostenidos en el óxido de la prórroga.
Oprimes el llanto

sesgado en el cuenco de tu garganta.

Peregrina de la desesperanza,

rodada por las rutas  de los siglos.

Sumisión y  desamparo definen tu tiempo.

Escucho el mutismo del clamor

ahogado en tu pecho

a fuerza de latidos aterrados.

Tus miedos se ocultan entre ollas humeantes,

 y  espumas de jabón, entre aguas de hielo

que curten tus manos.

Manos  que curan, acarician,
tejen y destejen los desiertos,
mientras forjas  la sospecha

del destino impuesto.

Mujer de jaula y altares.
Digna y corrompida.
Llegó la noticia. ¿Sabes?

La anunciaron los vientos, los pájaros azules
y el eco de tu silencio ancestral.

Esposaron las manos de aquel hombre;

amordazaron su boca irrefrenable

como su cuerpo.

Ya no te sorprenderá su brusquedad aplastante

en medio de tu sueño.

Beberás de tu fuente.

Ahora tú decides.

Han crecido tus alas y te elevas
a la incesante búsqueda de ti,
con el ímpetu del coraje emanado de tus entrañas,
lava de volcán, lanzada al infinito.





Arnaldo Gaspar Fernández Cuello
            
Cruz del Eje- Córdoba-


Muchas menos Soraya


Y  despojada fue de su vestido
Y rotos fueron cual harapos
Quedando a la vista sus miserias
Ella y él sabían cómo era todo
Lo único malo era estar a su lado.
Soraya no descansa                                                               
Soraya hay todos los días
Soraya ellas
Soraya aquellas
Que no una piedra, pero si un grito
O un insulto matan a diario
Soraya aquella que fue violada
Soraya aquella, desfigurada
Soraya muchas.
Muchas menos Soraya.







Elma Suelo
Cruz del Eje



Piedras manchadas


¿Cuál fue la primera mano impoluta
que arrojó la letal piedra primera
a la primera mujer inmolada?
¿Quién levantó, irreprochable,
su mano impía en rito ancestral?                                           
¿Dónde está el sitio del femicidio?
¿Dónde, la placa que lo recuerda?
Borraron huellas,
callaron gritos,
ahogaron llantos.
Si asesinatos crueles quedan impunes…
si miradas cómplices perdonan los crímenes…
si el tiempo sicario encubre verdugos…
seguirán las mártires en siglo veintiuno,
muertes sin justicia, vacíos lamentos,
estela en el agua y quejas al viento.
No quiero otras flores del desierto,
no quiero rojas manchas en cemento,
no quiero inocentes víctimas,
no quiero falsos accidentes
ni absueltos victimarios.
¡No quiero!
¡No!







Roxana Verónica Kaek-
Serrezuela



VOZ DE MUJER
Mi voz es mi ser
mi voz es lo que soy.
La callé mucho tiempo
por costumbre,
por temor.
Yo era nada, era nadie,
el silencio era mi voz.
Callar porque no sabía,
callar porque no debía,
callar porque un muro,
doloroso muro,
lo impedía.
Ahora soy la palabra,
tengo la potencia de mi voz
la potencia de existir
la potencia de ser quien soy...
Que no calle más
mi espíritu,
la liberación de mi interior.
Lo que siento, lo que pienso... lo que soy,
se transformará en palabra viva.
Aquí estoy!!! 







Marité Tilves
Cruz del Eje



Lapidación
                
                   Eis qui sine peccato est vestrum primus in illam lapidem mittat
                                                 Jesús de Nazaret


Tiraron la piedra, no pudieron ver
la inocencia sana de mujer aquella
Soraya llamada,  protegida de Altas
en  campos de estrellas, en Mesopotamia.

Tiraron la piedra, no valió de nada
el ruego constante  por  mentira cruel
Y fuiste la víctima hasta de  mujeres
sabiendo  no impía,  lapidan también.

Tiraron la piedra, el mundo se espanta
siguen redoblando los gritos de aquellas
que entienden tu  lucha, tu gemir, tus lágrimas
en tierras hostiles que el dolor arrasa.

Tiraron la piedra costumbres vencidas
de cultura añeja debían cumplir
 usada por hombre maligno e indecente
mientras sin consciencia cesó tu latir.

Tiraron la piedra y no se cuestionan
que tarde o temprano el orbe reacciona.




Aguas del desierto


Perla saharaui, niña en acogida
verde en el Siroco que sabe arrasar
ansias desveladas en pos de dos patrias
que grandes naciones no quieren mirar.
Mujer  amalgama de amplias culturas
con lenguas hermanas  en fraternidad.
No dejan que tú despejes tus dudas
y  en los campamentos te quieren dejar
¿No entienden acaso el gran sacrificio?
¿No quieren, no pueden,  amar sin mandar?
Y tú mientras tanto reclamas a gritos
lo que el mundo entero se niega a escuchar.
¡Vida de inmigrantes, latido partido!
¡Raíces que claman siempre a regresar!
Exilio infringido, caducas promesas
reclamo de apoyo y solidaridad.
¿No entienden la lluvia de esos ojos tiernos
ni  tu palidez que es casi mortal?
¿No cuentan tus horas de insomnio y desdicha,
tus  grandes esfuerzos para respirar?

Mujer de una tierra plena de esperanza
el camino andado tiene que signar
a todas las niñas, agua en el Sahara
y a la lucha en pie por la libertad.
         






Mercedes Noriega
Deán Funes


Alma


Cuando yo me haya ido quién
hablará de ti, mi compañera.
Quién dirá tu nombre sin saberlo,
quién del huerto recogerá los frutos maduros,
quién tomará tu mano para acompañar tus silencios,
quién le hará muecas al espejo para reírnos juntas.
¡Pobre alma mía!
¿Dónde andarás errabunda?¿En qué jardines olorosos?
¿Qué soles entibiarán tus días? ¿Y los míos?
Acaso vuelva a buscarte desde un espacio sin tiempo.
Volveré en alas del viento, con perfume de flores,
de tierra mojada, de lluvia en primavera.
Acaso regrese desde el dolor, el llanto y el gemido.
¿Volveré alma mía? ¿Volveré para empezar de nuevo?
No lo sé. Sólo Dios sabe de tan hondo misterio.
                






Andrés Utello
San Marcos Sierras




Lomas verdes


Por la cumbre
salió el sol.
Yo regresaba
y en mis manos se notaba
que era domingo.
Lomas verdes,
ondulaciones que giran
hacia el fondo de tu cuerpo,
el perfume de tu cuerpo
entre la misteriosa
soledad del monte.
Yo regresaba.
Aunque a veces es verdad
que uno no se fue nunca,
que no hay forma de quitarnos
el río de la boca.
Lomas verdes
ondulaciones que regresan
hacia el fondo de tu cuerpo.







Paula Pucheta
Deán Funes


Mujer pájaro


Mujer pájaro, libre, poderosa,
rebelde según tu propia palabra,
percibí tus alas al rozarme y
me entregué a la dulce sensación…
volé contigo, tomadas de la mano.
No hablábamos, no era necesario…
tu voz me habitaba frágil y dormida.
No sé si te soñaba o te veía,
 pero la alegría de encontrarte así,
como antes, como siempre…
imponía altura a mi vuelo.
Sonreías y me tocabas el pelo…
Una estrella, un instante de distracción
 y el dolor de que  no fuera cierto,
como antes, como ahora…
El todo y la nada misma.
Busqué tus alas, tu voz, tu mano…
Cerré muy, muy fuerte mis ojos
pero igual ya había vuelto.
No te soñé ni te ví…
Yo te siento así, intensa, eterna,
 porque te llevo conmigo, adentro.







Valeria Pucheta
 – Deán Funes


In nomine



Insondables senderos
no importa la elección
pobre corazón de fuego
en armadura de latón.
Solo la carcajada vacía
hace eco en mi interior
¿Fatum? la lógica
indica que es un error
y vuelve una y otra vez
el miedo instintivo a sentir
eso que llaman amor.
Primero la tragedia,
 luego la decepción.
In nomine: fortaleza,
pesada corona para
un cerebro sin razón
que reeduca una y mil veces
los finos hilos,
tensos como acero,
en toda su extensión.
Armadura, armadura
solo unos golpes más
acompañame,
 ya casi oxidada,
ya casi rota o apenas reparada.
No dejes que muera
el corazón de fuego
que una vida vive en mí.





Natalia Campus
Cruz  del  Eje


Es hora


Es hora de rescatar sueños que descansan bajo la sombra
Injusticia social al servicio de aquellas a las que deshonran
Víctimas de la muerte que las abraza eternamente
Presas del silencio, buscando en la mirada quién les dé aliento.

Mujeres destinadas a un final indeseado, culpables sin querer de ideales equivocados
¿Cómo pueden pensar ellos que Dios permite tan atroces hechos?
Si una vez Jesús perdonando a una mujer  puso a prueba de arrojar Primeramente aquella piedra
a quien libre de pecado en ese momento estuviera.

¡Es hora de alzar voces, alzar voces y gritar!
Buscando una luz de esperanza en medio de tanta oscuridad
Dejemos de lado la ignorancia que nos quita la libertad
Venciendo siempre unidas la batalla que robó la paz

Sueños inalcanzables ya no descansen bajo la sombra
Deben irradiar luz y luchar de nuevo por la honra
¡Vamos mujeres valientes, estamos unidas todas!
En busca de la justicia que aún hoy se demora.

Es hora de luchar, de unir nuestros corazones
Para acabar con la furia de aquellos que devoran
Guerreras valientes que de sus vientres mana la vida
Deseo incansablemente que la paz llegue a sus vidas.
                                                                                                  








Norma Bustos
Santiago del Estero-
Córdoba Capital-



Tu velo y mi pañuelo

Llevas un poco de todas
Llevas sonido, llevas misterio
Llevas la voz que se calló.

En este lado del mundo
Algunas te conocemos
Tus lágrimas hemos sentido.

Aquí un pañuelo saluda tu velo humedecido
Agita la magia de lo que puedo ser
La noche sintiente de estrellas únicas.

Veo tus ojos profundos, brillantes
Tus pies anclados en la tierra
Inhalas su poder queriendo hacerte una.

Alguien se quedó quieto en este sueño
Alguien no quiso avanzar
Hombre despierta ¿tan ciego estás?

Ya nadie muere de verdad
Esta  mujer nueva renace una y otra vez
Con la fuerza de todas, sabiduría.

Estarán aquí y allá tu velo y mi pañuelo
Unidos para ser una danza de hermanas
Con círculos de cielo te abrazo.








Daniel Alicio
La Cumbre

Pétalos para Soraya

Ángeles de barro presencian tu destino,
cobardes sin gloría,
caricias ingratas de hombres sin camino.

Lágrimas del mundo recuerdan  tus días,
apóstoles miserables,
dueños sin derechos de tus alegrías.

Dos pechos enfrentaron lo detestable
pedradas de maldad.
Pediste a tu Dios que les hable.

Regocijo en la crueldad,
y sonrisas de marfil
 apagaron tus ojos en la oscuridad.

Entregaste estoica el otro perfil,
juzgaron tu alma,
cual útero febril.

Reposaste la espera en calma.
Tu reivindicación,  famosa.
Para ellos el olvido como arma.

  Tu memoria sigue honrosa,
maldición eterna para ellos,
y para ti los aromas de la rosa.






Isabel Nieto Grando
                               



Condena
A Soraya Manutchehri



Camino a su sentencia ya enunciada
El miedo y la impotencia la detienen.
Calumnias  infundadas
y el dedo acusador selló la muerte.
La juventud, ardía por sus venas
con ansias de vivir pintando sueños.
Ultrajes inhumanos, las heridas
Confunden la razón, apaga el tiempo.
Pies descalzos, camina silenciosa
sus lágrimas por  áspero sendero.
Honda la soledad que la circunda.
Soraya guarda, gritos muy a dentro.
Porqué tanto dolor tanta barbarie,
mística muerte, aducen como ofrenda.
Ella cierra los ojos al perdonarle
al ser que arroje la primera piedra.
Evocando otro Dios desconocido
el pueblo enardecido alza las manos.
Estrujando el martirio
su figura misteriosa en desamparo.
Hay tantas mujeres maltratadas
que caen como ceibo mutilado.
Y vulneran su alma  arrodillada.
Ser mujer, su único pecado.
No más piedras, cerrojos y cadenas
no más culpa, mentiras despiadadas.
Soraya ya inmoló con su inocencia
tantas injurias que los miedos callan.
En que ruta del cielo  te quedaste
con tu voz reprimida por el llanto.
En un alto pedestal brilla tu nombre
Soraya. De la nube hasta el barranco.
Donde brota  luminosa la vertiente,
Por cada piedra, florece un lirio blanco.




Isabel Nieto Grando
Villa Dolores


Impotencia

Nací mujer,  mi grito suelto al viento.
Que nada justifique, que sean  maltratadas.
El hombre que detenga, ese impulso salvaje
que valore la vida, con límpida mirada.
Mi voz es la palabra, clamor en poesía.
Hoy la quiero ruidosa, con sones de campanas
por todas las mujeres que la apabulla el miedo
Y silencian sus quejas, herida, humillada.
Hay seres que pretenden, proseguir el martirio
encarcela el amor, si no es correspondido.
Ejercen el poder con seres vulnerables
Irracional se vuelven y obran por instinto
Que mueran los rencores en todos los sentidos.
Y que jamás fenezcan, esas mujeres niñas
Nunca será pecado, defender los derechos
valorando el respeto que  nutre  la familia.
Un ser maravilloso, es el que da la vida.
No caben los olvidos, anidamos  su vientre.
Su paso por el mundo juntando las espinas
porque nadie la iguala, a todo es diferente.
Mujer, miremos lejos con mística esperanza
es divino milagro, la esencia femenina.
Somos prolongación raíces y semillas.
por eso suelto al viento mi rezo en poesía.
Voy a gritar despacio, tragándome las lágrimas
Son muchas las mujeres que mueren a destiempo
Tal vez se logre un día borrar las cicatrices,
y cese  la violencia que enluta el universo.








Domingo "moni" Nicola (Drago)
                       Charbonier





 El hombre


El hombre pocas veces
Comprende
que sos del hombre
su amalgama perfecta,..


que sos del hombre
                    los pasos
                              que lo rigen,

 que sos la fuerza
                           el temple
                                       y la dulzura...
mujer...

el hombre pocas veces
Comprende
que sos del hombre
                               su origen
y de sus logros,
                                la altura.








Raúl Alberto Villalba
Frías-  Santiago del Estero
(Cruz del Eje)



LOS BLUES...


Con la vista
sin apartarse
de ella,
la mente
atraviesa
la espuma verde
y llega hasta
el sueño de traición...

 Los blues conducen
 al alma hasta
el límite de
la nostalgia...

No hay nada
que se pueda
cambiar
en el tablero,
es una mala jugada
que cuesta
la partida...

La savia discurre
inútilmente
ante la falta
de amor,
sentimiento aferrado
al tiempo
y materializado
 por él mismo...

Con las ventanas
sucias de años
no se puede
ver más allá
de un leve sol
que apenas asoma
tímidamente por
entre la poca claridad
que queda...

Es posible que
el alma
llore en
la oscuridad,
arrastrando
los escasos
vestigios de
luz...

Corazón lapidado
por odio irracional...

Y los blues
le cantan a
la noche...








Martha Graciela Fajardo
La Rioja
(Cruz del Eje)



MUJER Y HORROR
(Homenaje a Soraya Manutchehri)


Historias de infamias
Se entraman entre luces y sombras.
porque oriente y occidente
se entreveran en un claroscuro
de justicia ciega.
¡El derecho a la vida está primero!
¡Acaso…no oyes al llanto,
al horror, gritando!
¡Cuánto dolor! ¡cuánta porfía!
Bellas mariposas frenaron su vuelo,
lirios blancos preludiaron su agonía….
Hay muchos Ghorban Ali,
ciegos de pasión y de codicia,
llenos de ambición y de despecho
que lastiman los cuencos fértiles que abrigan vida,
lo apedrean, lo lapidan,  lo hacen trizas….
Allá horadan la tierra para enterrarlas vivas,
Aquí, las castigan, las violan y en un basurero o una alcantarilla
las olvidan.
Hoy Soraya se yergue,
 está  viva en cada Mujer que se dignifica….

                      







Amanda Tomalino
San Marcos Sierras




Ella en mis huesos


Llovió toda la noche
y al amanecer
subí al monte con mi madre.
Ella me enseñó la singular medida del silencio,
El olor insolado de la chilca,
la voluntad de los pájaros.



Vi junio en el menguante de las piedras,
las hebras del coraje, la serpiente y el sueño.                              
Vi el rostro cotidiano y ocre
de esta leve serranía del norte.


Mi madre hundió su mano
en el aroma vivo de mis huesos
bajé a torrentes por sus ojos,
terriblemente sola,
con todo el mar adentro.






Susana Lobo- Córdoba

                                                                  

Siento un pájaro en mi volverse hondura
y que la vida bárbara y obscura
raspa un cuchillo azul contra mi cuello.

Osvaldo Guevara



No es suficiente el querer
ni el esfuerzo del manantial
en la agonía del lago.
No alcanza el tremolar del canto
a ser himno ante la soledad.
No es bastante
desmadejar el grito de la primera luz
para olvidar las llamas.


Este tiempo
no habita en la casa de la vida
no hay colmenas ni telares
no hay misericordia en el ojo del abismo.
Han caído los puentes
que conducen a la raíz del sol.

Todo es fracaso
tejido en nuestros rostros
todo contacto
huracán que desgarra los brazos del árbol

y la noche
permanece agazapada
bordando llagas en las sábanas del día.







Natalia Quilis
(Cruz del Eje)                                                                


 Soraya


Tienes la frente señalada de sangre
y de distancias
la inquisición te persigue y acorrala
sólo por ser honrada
eres víctima de infinidad y de martirios
de quienes son presa del delirio
tus opresores susurran por los pasillos
urden, calumnian, alzan cuchillos
vituperio que condena con hipócrita suplicio
cadenas, dolor, sacrificio…
condena descarada sostenida en mentiras
y falsedad enmarañada
avidez que escudriña
comercio contigo han hecho, dotes…
despojo cruel en gran despecho
te convertiste en negocio
fuiste también un desecho
cuantas piedras golpearon tu pecho
pero te lastimó más
el desprecio de tus hijos, ¡con qué derecho!
¡Cómo pudieron!
tras la historia contigo de todo han hecho
eres reencarnación:
Juana, en la hoguera; Sor Juana Inés, en el claustro;
Alfonsina, en el desamor; Teresa, en el amor;
María, en el dolor; Magdalena, en la pasión;
otras muchas, en la infibulación
las esclavas de color en violación
las madres del dolor en desaparición
humillación, desesperación…
y tantas otras y tantas más.
Y entonces sigues  tú, a ti te toca hoy
para expiar las culpas del demonio enceguecedor.
A ti hoy mi duelo va, a ti hoy es mi dolor…
Soraya  reverencio hoy tu puro corazón
doblando mis rodillas hoy ante tu valor.
Lo que reconozco como:
un inmenso e interminable
 “Honor                     







Ricardo Quintana                                                         
Deán Funes



Madres Del Dolor


A Sebastiana Mamaní, madre de 70 años
del paraje Vera Cruz, Jujuy, que caminó más de
100 Km., para reclamar
justicia por su hija
violada y muerta.

A las Candelaria,
a las Felisa, y a las Pascualitas…

A todas las que allá,
en la soledad de La Puna,
andan destejiendo
el tiempo en las huellas
ariscas del viento.

 A todas ellas,
Sobrevivientes
de los afectos ultrajados,
que andan
tiñendo los silencios,
envueltas en las alas
del castizo aguayo.

A todas ellas,
y a las otras,
a las que vi
con las espaldas
doblegadas
y el vientre henchido,
subiendo y bajando
en el desamparo
de la intemperie yerta.

A todas ellas,
niñas madres,
adolescentes madres,
mujeres de mi patria
que desandan el dolor,
en su interminable éxodo
 al olvido.

A todas ellas,
herederas desposeídas
del esplendor

Del Tahuantinsuyo,
que van por la vida
acosadas por el destino
mineral y presentido.

A todas ellas,
vayan los sonidos
de mi corazón,
y la sal de mi sangre.








María Luisa Peveraro.   
Córdoba (Cruz del Eje)



SOY
Mujer doncella
Mujer hechicera
Mujer madre
Mujer hermana
Mujer compañera
Mujer lucha
Mujer caricia
Mujer creación
Mujer luna…

Soy mujer
A veces con dolor
A veces el amor
Invade y llega el fruto
A veces la violencia
Destroza mata
Y sigo caminando
Sola…

Sin embargo al lado
Están ellos los hijos
Hermanos padres amigos
Es decir el hombre
El hombre que comparte
El círculo
La vida

Esa soy
Mujer
Mujer luna
Mujer
Mujer negra
roja blanca azul
Mujer círculo
Mujer cíclica
Soy








Luisa María Ahumada

Córdoba
Cruz del Eje


Es una mujer


No es un concepto
No es una moda
Es una persona
No es un objeto
No es una cosa
Es una mujer

Tantas veces castigada por la historia
Una trama que se repite en el tiempo
Pensar su rol en la sociedad es respetarla
Y el respeto no es un gesto de solidaridad
Es su derecho y un deber de todo el resto
Es una mujer que grita su libertad, la reclama

Es una mujer
Y punto.







Ignacio Vergani.-
San Marcos Sierras.



Un rezo


Desnuda reza un milagro,
un desmayo, un sueño,
un alivio.
Por debajo de su rosa corre la miel
como río que hace olvidar el escalofrío.

Mujer ¿pretendes llamar a dios
Para que nos vea y nos prive de
la intimidad que la oscuridad ofrece?
¿Quieres que tu cabello encienda
la hoguera del trópico íntimo con rezos?

Deja de unir  tus palmas blancas 
como la luna y rinde tu cuerpo
al más claro alba que nace allá.
¿Deseas transformar la
sangre mía en vino para tus gustos?
pues hazlo desnuda y libre
mientras dure el sueño.

Desata tus lazos blancos
y florece todos los días,
cual tallo se ve luminosa
debajo de los pétalos.
Cenital y única, ve al cielo
y si quieres llévame o
déjame… me da igual
si antes veo un ángel conmigo
en tierra.





Luciana Moyano Romero
Cruz del Eje



Valía La Pena


Que ardería en llamas,
tú me dijiste,
que no podría estar en paz,
que no tendría disculpas
si me atrevía…
y yo sin querer reaccionar,
me atreví a escalar
murallas impenetrables,
a cortar flores que hacen mal,
a bailar en plena tormenta
y a no dejarme alcanzar.
Si hoy me preguntan:
-¿Estás arrepentida?
Perdida la mirada, suelo volar.
Y esbozando una leve sonrisa,
sin remordimientos contesto:
-Valía la pena… nada más.







Camila Vázquez Garriga
Santa Isabel



Aliento de Vida

El sol está especialmente abrasador esta mañana, como si el cielo supiese que no volveré a abrir los ojos y quisiese darme un último abrazo reconfortante.

Todo mi cuerpo esta frio por la tierra que me cubre, escucho las voces lejanas de los hombres que harán una supuesta justicia conmigo. Es triste, que tu pueblo te traicione sin ni siquiera dudarlo por el simple hecho de ser mujer.

No quiero mirarlos, a ninguno de ellos, no deseo gastar mis últimos momentos viendo algo desagradable y desesperanzador. Sobre todo cuando la inmensidad que nos cubre es tan bella que me atrae a contemplarla y tal vez, olvidar un poco esta realidad cruda.
Las primeras piedras son las más dolorosas, lo físico se entumece y luego deja se sentirse, pero… algo interior se quiebra y no puede volver a recomponerse.

Empiezo a cantar por lo bajo, recitando perdones y agradecimientos a mi Dios, suplicándole que me reciba pronto para que esta agonía culmine. Mas risas y desdenes, pareciera como si la sangre que me cubre aumentara su regocijo.

Unos cuantos golpes más y caigo rendida en la tierra que fue mi hogar. Todavía no sé por qué terminé así, poco importa en realidad el por qué.

Me pesa el cuerpo y a la vez comienzo a sentirme más liviana, las últimas lágrimas caen y mi aliento de vida se desvanece.

 ¿Alguna vez seremos mejores que esto?
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