Antología Virtual Grito de Mujer®

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Poemas Grito de Mujer 2015 Jaén

Poemas Grito de Mujer 2015 Jaén, coordinador por Encarnación Sánchez Arenas















Lola Fontecha


Gritemos Basta, El Mundo, Tú Y Yo

Grito angustiado,
desgarrador por lacra resultante,
secuelas que abren paso a viejas heridas.

Impotencia mal parida
en sufrimiento engendrado.

Llanto de niño ensordecedor,
liderando batalla entre nubes de algodón.

Imaginación apantallada
por lluvia pintada a sangre,
sin vistas al exterior…

Existencia apuntalada con golpes certeros
a dignidad agónica.

Renuncia al ser,
abandono potenciado desde el llanto…

Miseria,
dolor,
quebranto…

Pataleta empática
que aporrea la sien.

Incomprensión que adolece de entendimiento…

Puño preparado,
insulto en boca,
oídos acerados para no escuchar.

Piel maquillada,
espejo enmohecido
que tragó el reflejo de tu cara
y ya… no quieres ver regresar.

No,
gritemos basta…,
el mundo,
tú y yo.

Avancemos en mar
hacia nunca jamás.

Tus ojos merecen vida
y el sol cada día,
debe volver a brillar.







Lucía De La Chica Reyes


A Ella


A ella quien la vida te da
quien te lleva en su entrañas
a quien los nueve meses
tu le das patadas
A ella quien vivir la vida te enseña
quien te cuida y protege
a quien como una fiera
con sus garras, a sus hijos defiende
A ella quien poco a poco
el camino te guía
para que no cometas ningún error
solo ella te defiende porque eres su misma sangre
¿Cómo no honrar a mi Dios
una vez mas en la vida
si entre sus muchos tesoros
me dio a mi madre querida?
Si aún tienes a tu madre
cuídala por favor
pues no hay nadie en este mundo
que sea de más valor
No hay otro amor en la vida
que al de ella se compare
es el cariño sincero
propio de la buena madre
dulce, tierno y sin reservas
una fuente inagotable
no tiene precio en la tierra,
su valor es incalculable.




MARÍA DOLORES LORITE




FELICIDAD

Volaba.
Volaba bien alto,
Libre se sentía,
Vivía sin resalto.

Lucía se fue
Dejando fuera
Todo lo malo
Vivía feliz,
Sin manos en lo alto.

Por fin vivía,
Sin órdenes ni mandatos,
Iba y venía
Sin órdenes,
Sin acatos.

Reía ilusionada,
Hablar al fin podía
Más no contaba sus penas
Si no sus nuevas alegrías.





Manuel Ortas Castilla



Tríptico Antiguo

Lamento

Años hace que bebí de la cruel ponzoña,
veneno impío que hiela el alma.

Tierra cruel donde reina la desidia,
quietud mortal que acompasa el aire,
negra patria de amaneceres fríos
que iluminan débilmente
los páramos baldíos.

Distante luz de la mañana
sórdido cementerio de deseos,
de anhelos perdidos y sueños rotos.

Dime si no hay un fiero paladín
que guíe mis torpes pasos
al encuentro de una nueva aurora.




Epitafio


Diosa de mis sueños
cuándo perdiste el rumbo de tu vida,
qué vil rufián te engañó
despojándote de tu inocencia,
de tu evanescente sonrisa,
del brillo eterno de tus ojos.

Quién fue el malvado ser
que perforó tu esencia,
arrojando al lodo del arroyo
los despojos de tu alma ennegrecida.

Déjame que te sepulte entre el silencio
del olvido que nada cura,
entre el viento que aleja los demonios
y encuentres por fin, la paz de los caídos.


Profecía


Dicen que está escrito con la sangre
de mil vírgenes vestales;
que él llegará, porque existe,
como existen los lirios salvajes
y las amapolas en los campos.

Llegará en el oscuro otoño,
en el silencio del invierno,
en el calor distante del verano,
cuando la piel saluda agrietada al sol.

Llegará con su corcel negro,
con su afilada espada
dispuesto a enterrarla
incluso en carne amiga.

Llegará para acallar rumores,
para ahogar suspiros,
para sembrar la muerte en los recuerdos
que atormentan las noches depresivas.

Llegará para inundar de luz el mundo
y el amor volverá a reinar
de nuevo en primavera.







María Gila Justicia




Sobrevuelo


Sobrevuelo
por los mares de mi techo,
me sumerjo en silencio
a tu añoranza,
amor.
Me enveneno
con tu nombre en mi recuerdo
sobre los labios rojos
y en las copas de mi pecho
me encadeno
a mi verdugo y atravieso
las sílabas mudas
que te presto.
Ataco
a mi nombre,
a mi secreto,
a mi mar,
a mi sustento,
a mi propio corazón.

Temo
a la evidencia tan certera
que me niega y me sumerge
a la fusta de tus lágrimas.

Bogo hacia Saturno.
He tirado hasta el anillo
y, abrazada a mi canoa,
remo hacia otro puerto más libre.
Por fin yo.



Miguel Ángel Cañada




FRENTE AL ESPEJO

Se hizo llamar libre naciendo
atada a su suelo,
encadenada a la muerte,
al dolor espino que hacía
sangrar su piel.

Era néctar de la paradoja,
dulce y amarga;
veneno sublime que avanza
en un camino sin control,
dictando llantos y sonrisas
en el absurdo mundo de su existencia.

Encerrada en su cuarto
la piel de su ventana se encogía
en su desgracia, y allí
lentamente, ardía su alma
frente al espejo.

Morada la cara,
la mente perpleja,
la voz...satinada
Lentamente ardía su vida,
su perfume, el miedo;
su música, el llanto;
su pasión... una bofetada.
Lentamente sus sueños volaban,
su esperanza, la muerte
su pecado, ese día...
la sopa estaba un poco salada.







Rocío Biedma



Sombra de un epitafio

(Algunas veces, cuando el sufrimiento es ya insoportable
y nos fallan las fuerzas, entonces, deseamos morir.
Este poema es la voz de una víctima
que viene a contar a su maltratador
lo que sentía cuando estaba viva)


Hace frío. Todo el fluir de la vida
rezuma al otro lado del silencio,
y vengo a contarte lo que hiciste con mi vida
mientras divago en el limbo de los muertos:

Tu sombra gris que a mi lado viene a echarse
es la misma que más tarde me golpea,
me atiborra de miedos los bolsillos
y me cose y me descose las heridas, cada tarde.

El color de ti,
da escalofríos. Eternamente opaco
se diluye en la ignorancia
y mancha sin perdón tu quebradiza calavera
que pasa a ser hedor, ruina, plagio.

Acechas con tus pulsos florecidos,
que subyugan pisadas
por los negros obeliscos del despecho,
fustigando y amordazando tus propios anhelos.
Y te miras en mí
como en un espejo lacerado y roto.

El ayer se precipita donde se perpetúan los signos
descubriendo tu lúgubre mirada calcinada,
mientras amenaza desatarse
el ramillete de odios amarillos
y se derrama el agua del mohoso jarrón del desconcierto.

Cada mañana
siento cansancios en mis horas desteñidas.
Tantos años ensamblados
y mi mirada expatriada en una viudez precoz.
Hay un magma de suspiros afincado en mi pecho.


Las luciérnagas de mi pelo se estremecen,
cada vez que barruntan
la osadía de tus manos insensibles.
El brillo de mi piel
arrinconado en un suburbio de urgencias.

Una trinchera mustia cavada con las manos.

Mi voz pretérita arrojada en una cuneta tenebrosa.

Un dique de sollozos contenidos en las sienes.

La huida de una ternura sin retorno.

Aquella foto de la boda
escondida en el cajón de los no recuerdos,
con candado enmohecido,
que abre brechas en el corazón.

Tu nombre en el buzón,
taladrando quejidos en mi iris contenido.

La llave incandescente entrando en la cerradura,
que estrangula con espasmos
el tiempo feroz de tus pasos fúnebres.

El vértigo de mi alma crepitando en los abismos,
donde la soledad se parte en dos mitades.

Y por la oquedad de las horas,
la luna detrás de la luna,
desciendo en tu presencia a las estancias del silencio
del negro acantilado.
Y me detengo en el añejo laberinto de los gestos,
rendida entre cenizas meditabundas.

El sueño es la única recompensa.

La muerte es mi único triunfo.

Más tarde me despierto en otro sitio.
Tu sombra ya no yace entre mis cosas.

Por fin he llegado a casa.






Rosario Sabariego


Candil



Fue la luz de un viejo candil
la que iluminaba los restos de aquella lágrima
que con tristeza muda caía en la alfombra.

La misma luz que otras veces
había encendido aquel rincón secuestrado ahora
por las palabras…

Fue la luz de un viejo candil
la que avivaba los ángulos de la casa
que esperaba silenciosa
el regreso de las caricias,
del respeto no prestado.

Y la misma luz de un viejo candil fue…
la que acabó apagándose como la llama
que se extingue en el desierto.








Sonia Jiménez Tirado


Dejadme Gritar

A todas esas mujeres que eternamente callan y a los hombres que se silencian.
©Sonia J. Tirado


Dejadme gritar hasta que mi piel se calle,
quiero levantar la voz
y darle un impulso a mi alma,
que se eleve alto,
donde nada pueda alcanzarla.
En esta manifestación de sueños y palabras que constantemente callan,
que se silencian para no herir,
voy a apartar el velo
dejando todo al descubierto
y salir para siempre de la cueva oscura que me atrapa.
Debajo de mí, el suelo tiembla,
incontrolado como el aire que me revuelve el pelo,
la lluvia encrespada azota mi cara,
se desata la tormenta que tanto tiempo permaneció en calma.
Sin el más mínimo rastro de calor procedente de ninguna parte,
me hielo.
Terriblemente sobrecogida,
porque ya no encuentro nada capaz de causar en mí
ni el más insignificante de los impactos.
Contra el hielo,
todo se rompe,
todo resbala,
todo rehuye,
todo se pierde.
A la vez delicado
también como el hielo,
que tiende a desaparecer,
a fundirse,
y una vez fundido
a evaporarse.
Por eso, ahora que recuperé mi voz,
dejadme gritar,
que no en todo estoy de acuerdo,
que me hieres con sólo no mirarme,
que siento,
que aún conservo mi voluntad,
y que sigo existiendo,
que soy yo y estoy,
además de ti,
que a veces, el coraje me desboca
que otras, la fe me traiciona
y que a la vez,
todas esas cosas me impiden callarme:
DEJADME GRITAR





Alonso De Molina

Las Cosechas Del Miedo

(Cada 18 segundos una mujer es maltratada en el mundo,
 según datos de Naciones Unidas.
Y al menos una de cada cinco
es víctima de malos tratos en su propio hogar,
según la OMS).


No creía en la suerte;
despojada de sueños, sin hadas ni madrinas,
descendió de la fábula donde habitan las niñas,
aquel espacio en que volaban incautos los amores
ceñidos con viveza al fuego de los dedos.

Un día tropezó en la bañera, dijo,
pero en su extremo firme, insistiendo en la llama,
ofreció la quimera como bálsamo;
sin compartir su velo y su dolor
clavó su savia al tronco de una angustiosa cruz;
sin paraíso, ese cabo suelto en su vida,
albergaba esperanzas creyendo en él un cambio.

Tal que un cielo vencido por relámpagos
su paso encadenado ansiaba el verde de la hierba,
en tanto un equipaje detallado con gritos
persistía en el ángulo muerto de su esperanza;
como una página apocada e incierta
su sombra es una mancha de sangre
que recorre las calles.

Sumergida en la falla quebrada del amor,
cegada en sus promesas, difería los años;
recuerdo esa mirada sobrepuesta a la herida,
la cara y su reverso en el espacio inerte
de haber sentido amor
con la sola ambición de amar;

adobada en cristales, como la sal curtida,
las cosechas del miedo
olvidaron las últimas caricias.









Ana María Serrano Piedra




A Ti Madre

A mi madre, Ana Piedra Serrano, que subió
al cielo un 29 de octubre de 2014, de su hija.

Madre,
que supiste durante tu vida darme tu cariño
con sólo una mirada, y que te entregaste a mí en cuerpo y alma.
Madre,
que tu pulso en tu lecho de muerte lo tuve entre mis manos,
apretándote fuerte con las mías.
Madre,
que me supiste dar el calor en mi ser, en los momentos más duros,
y que nunca me abandonaste a pesar de tu dolor.
Madre,
que caminabas en la vida junto a mí, y que la negra noche,
de la madrugada fría te separó de mí.
Madre,
que ahora me dejas sola y desamparada, cuando empezaba
a latir mi corazón, después de la tormenta amarga, en medio de la oscuridad.
Madre,
que desde el momento en que nací, siempre me cuidaste y amaste
a pesar de tu sufrimiento a lo largo de tu caminar penoso en la vida.
Madre,
ahora el llanto y la pena, se han apoderado de mí, en tu partida de
este mundo y tu alma descansa en paz, allá, en el cielo junto con todos los Ángeles.
Madre,
de piel tersa y suave, como de terciopelo y brillo en tus ojos negros de azabache,
de porte y clase en tu saber estar, mujer ejemplar.
Madre,
te pido que no me abandones y que me des fuerza y aliento desde allá arriba,
porque, ahora, se me ha caído a plomo el corazón en lo más profundo roto.
Madre,
en el silencio y en la noche oscura, un desgarrador llanto me dejó sin respiración
al llorarte en tu partida.
Madre,
¿por qué tú?...tu que eras mi consuelo y amparo en este mundo, mi apoyo y aliento,
mi cariño y refugio.
Madre,
desde el cielo, desde lo más alto, te pido que me arropes y me des tu bendición.
Madre,
a ti madre, que estuviste siempre a mi lado toda tu vida y yo junto a la tuya, para lo bueno y lo malo.
Madre, siempre te llevaré en lo más hondo de mi corazón.
Madre…





Claudia I. Sánchez Pérez.

Los Ruegos De La Flor

Respeta mi reflexión
mi silencio
mi vitalidad.

No me agredas
con tu voz guía
ni con tus falaces evidencias.

No fuerces mis hojas delicadas
No me desvíes las ramas a tu capricho
Pódame sólo los tallos necrosados
No me rompas las yemas.

¡Ay de mis raíces!
No las remuevas con tu rastrillo punzante.

Mima mi tronco
Acepta mi libertad
Acaricia mis pétalos
Y goza de mis flores.






Elena Rueda Cañuelo



Reflexiones en voz alta



No hemos nacido para ser esclavas,
sino para ser libres
N0 hemos nacido para ser inferiores,
sino para ser iguales
Iguales en dignidad y en esencia,
en derechos y en obligaciones.

No hemos nacido para obedecer,
sino para compartir
No hemos nacido para temer,
sino para amar
No hemos nacido para morir
sino para vivir.

En lo nuestro no hay amor
solo violencia y malos tratos
cometí un error
debí haber salido de éste infierno
la primera vez que fui golpeada,
ofendida y humillada.

Las oportunidades no sirven para nada
fui cobarde y tú…poco hombre.
¡Ya no puedo más!
Son ya demasiados los malos tratos

¡Quiero salir del pozo!
¡Ver la luz!

Pero no sé cómo salir…
nadie me cree, nadie quiere ayudarme
debí de haber llamado a más puertas,
¡Qué cobarde que fui!

No vas a cambiar,
quiero separarme de ti
no verte nunca más.

Las mujeres no solo estamos para lo que creen:

Para el cuidado de los hijos,
la realización de las tareas de la casa
y ser esposas sumisas y obedientes.

¡Vamos a gritar para que el mundo
sea más justo, más igual, más libre
que haya más convivencia, AMOR y PAZ!




Encarnación Sánchez Arenas


A La Existencia De Las Mujeres De Mi Vida


Mujer
Con el dolor tan humano de tu parto
Invade e inunda el dolor de mi rencor.

Madre
Con el apoyo de tu autogestión
Soporto los aconteceres de un anonimato
Que no cede al chantaje de las extravagancias.

Hermana
Con el diálogo de tus palabras
Lloro la desolación que me provocan los demás.

Profesora
Con el discurso de tu trayecto
Se encuentra un tempo musical a destiempo
Con un tiempo vocacional y literario.

Amiga
Con tu apoyo momentáneo y concreto
No me abruma el futuro
Que debe acontecer según cada minuto.

Sois todas mujeres que buscan un avatar colectivo,
Un acontecimiento solidario, una asociación
Que nos una y nos haga luchar limando las aristas psicológicas y personales que hemos vivido.






Eufrasio Navarro Fernández


Mujer de Oriente Medio


Un cabello al viento un pañuelo prieto
luces en los pensamientos amor en el sentimiento.

Oriente medio, una mujer llora pasea el aire una rosa
con el vaho de tus lagrimas y el llanto hace una pausa para oler el silencio,
judía o palestina, maltratada en oriente medio.

Forajidos en cruzadas llegan a la tierra de mujeres hartas de tanta violencia
mujer palestina, mujer judía mujeres en rebeldía.

Escaparate en la moral del credo mujer de alta solvencia..,
por eso os matan, es por ello, que tu tempestad es la elocuencia y la equidad, tu destello

Condición humana
son los machos y las hembras; mientras tu pares mujer
el hombre emplea la fuerza, que se revela con torpeza
por la igualdad, que no entiende.

Mujer de oriente medio
¿Que realidad representas? Con tus túnicas o tus velos con la luz de los destellos.



Mª Inmaculada Martínez Romero




Por Tí Mujer


Cariño ¿me quieres?
¡Te quiero!
Mi amor ¿me amas?
¡Mucho!
Pero.. ¿cuánto me amas?
¡Hasta el infinito!

Mujer ¿dónde vas?
Hoy salimos amor
Bájate el largo de la falda, ¡ya!
Así no me acompañarás

Cariño ¿no me encuentras guapa?
Como una furcia te veo, nada más.

Cariño, así estoy bien.
No, hoy no me avergonzarás
Así te miran todos los hombres
No te lo diré más.

Hoy saldré solo
Y en casa te quedarás
Luego no me digas que vengo borracho
O caro lo pagarás
Tú te quedas con los niños
Que tres son ya…
Y después despierta me esperarás.

No bebas mucho cariño mío
Que a nuestros niños al regreso asustarás
Si viene mi amor temprano
Mañana un buen día será
Y si Dios lo quiere poco a poco mejorará.

La mujer que ama se hace ilusiones
Y después se desengañará
Mujer, ante una realidad así
Callada no te has de quedar

Reza, pero también denuncia

¡Porque con tu maltratador
No te has de quedar!




José Martínez Calabria



Decir Mujer… 


Tres regalos de la vida:
madre, novia y esposa.
Tres velas en mi barca:
madre, novia y esposa.
Tres palabras sagradas:
madre, novia, esposa.


1 

Decir mujer es decir MADRE,
la palabra más bella que pronunciarse puede.
A mis labios viene como pájaro amigo,
evocando aromas de mi alejada infancia:

Manos tibias de azuladas venas,
de cerezas rojas y jazmines blancos
sobre mi frente volaban como pájaros
mimando mi piel hambrienta de caricias.

Ella encendía mi alegría de niño
y su voz transparente espantaba mis miedos.
Entre juegos y risas, arroyuelos de besos
que sabían a miel y pan bendito.

Aquel Por la señal de cada noche,
entre mis sábanas blancas e inocentes;
y la tierna nana que cerraba mis párpados
dejando escritas en mis muros interiores
palabras nuevas de amor y de vida,
que ella inventaba para mi.
¡Ay…! Aquella siembra suya, cotidiana y sagrada,
que con tanto amor me hizo en la albura del alma.

Cuando quise ser hombre,
su sabio consejo mostrando el camino,
su indulgencia sin límites, su generosa entrega.

Aquel saber estar, como de reina,
su serena mirada. Su sonrisa de miel. Su ejemplo.
Era todo bondad y en su inmenso corazón
todos cabíamos, nadie sobraba.
Refugio, maestra, confidente y amante, todo estaba en ella.
¡Mi mundo era ella!



2

Decir mujer, es decir NOVIA,
preciosa palabra, rosa blanca temprana
de mi jardín primicia. Crisálida en espera,
gentil promesa del amor alado, del amor adulto,
del recio amor, como esculpido en roca.
Hechizo del amor soñado entre los pulsos
firmes del impaciente corazón adolescente.

La novia es el amor que nos invade,
desde siempre anhelado, para siempre jurado.
Tal su fuerza y tal mi devoción por ella
que sólo verla mi corazón se turba y me delata:
temblor de piernas, estómago con mariposas...

Noviazgo es compromiso y ofrenda,
brazadas de ilusión, manojo de proyectos,
“locura” imparable que crece y se agiganta,
que nos desborda el corazón y bebe
en las fuentes limpias del sentimiento puro.
La impaciencia de amantes que mueren de sed
chapotea en el charco de los besos furtivos.
Se sueñan, se buscan, se beben, se abrazan,
se tienen, se aprietan, se adoran, se besan.
Y mirando a los ojos preguntan
--¿Me quieres, mi amor?
--Más que a mi vida, le responde el otro—
Y se van de la mano calle abajo,
en busca de la vida, a pecho descubierto,
sin esperar a nadie, sin temor de nada,
porque ellos lo llevan todo ya.
Esperan que la maravilla de su amor
guarde siempre el tesoro de su felicidad. 


3

Decir mujer es decir ESPOSA,
fiel compañera que de mi mano anda,
corazón con corazón y al mismo paso,
el áspero camino de la vida. Andar
y más andar. Andar sin tregua y dar.
En sus manos vacías lleva sus señales:
donación, entrega y sacrificio.

Mirándome a los ojos me besa el alma
y hemos aprendido a no ser dos sino uno solo.

Sereno timonel del barco que nos lleva,
sobre las alas blancas de “estelas en la mar”.
Lumbre de mi hogar, luz en mi senda,
dispensadora del pan y de los besos,
granero de ternura, de mi huerta la lluvia,
hoguera de mis noches, estrella en mi camino
recio amor que crece y se hace roca.

Juntos cantamos alegres a la vida.
y, cuando toca, también lloramos juntos.

Con dolor y alegría, de nuestro amor nacieron
seis granos de oro que son nuestro estandarte,
precioso fruto de los sueños plantados
en aquellos surcos de primavera y esperanza.
Y esa mies, de tu sangre y de mi sangre cosechada,
será nuestra baza, nuestra bandera tremolando al viento,
cuando a rendir cuentas nos llamen allí arriba.

Nada hay en el mundo que compararse pueda
con tu amor sencillo, con tu amor profundo
que todo lo abarca, que todo lo fecunda y vivifica.
con tu amor de agua limpia, sosegada y fresca.

Quizá sólo una cosa:
¡La paternal sonrisa del Dios que nos espera!





Josefina Buitrago Serrano



Nació de una Madre”



Ese “ser” se olvido, nació de una madre.

¡¡ No se puede olvidar que nació de una madre!!

De un vientre encarnado al que pone cara de cloaca,
un vientre cálido que coloreo su carne aún tan frágil,
el vientre que acolchó su cráneo, para que pudiese crear,
y nutrió de sangre, todo su ser.

¡¡ No se puede olvidar que nació de una madre!!

Ingratamente a lo recibido, vomita
Lanza palabras hirientes de terrorista verbal;
Teje su red de tarántula, echando el día a pique. 

Azarosamente aparecen unas nuevas alas,
parecen conjugar bien con esa tela de maldad,
entramada de brillos mortales;
No temas mariposa de nuevas alas, no es el futuro,
son trozos de hielo que se vislumbran implacables,
derritiéndose en esperanza, con el calor de tu sueño en movimiento

Ese día que echaste a pique, te conjura:

Cuando graznen tus cuerdas quedes mudo,
los sollozos rotos por el graznido engullan tu estomago.
Cuando brinques contra las alas, tus articulaciones se hagan añicos.
Sirvan de ceguera a tus ojos, la sometida luz de la libertad
y el miedo miserable que imprimes al alma paralice tu respiración.




Juan Manuel Villar Camacho




Paisajes Desde La Ventana


Sentaos, con humilde integridad,
Criaturas de mirada
Penetrantes
Seres del mismo lado del espejo humano
Allá en la ventana, espera la vida.

Despreciables ególatras
Supremacistas, querrán que no lo veáis.
Diablos de este mundo
Que sólo se imponen a la sinrazón
Con la excusa cobarde
De la selección natural,
Y es que no saben,
Que allá en la ventana, espera la vida.

Y que en las altas esferas
Se llenen de vuestra buena.
Y que se calmen océanos
Tempestuosos
Bajo vuestra llegada,
Que ya es necesaria.

Fervientes sed que la palabra tradición,
Sea más significante que la que significa
Explotación.
Que estás palabras llenen el hueco
Y el lugar de nuestra civilización.

Aves capaces de todo,
Levantad el vuelo
Del yugo que os ata,
Que sea el fruto
De un pueblo que ama.

Que se inunde su ventana de palabra arcana
Donde escondida y cautiva, espera la vida.

Diose la potestad de la creadora
Como la cigüeña que anida
En las abandonadas columnas de la historia,
Que un día fue hogar…
Tentativas del piélago
Cual fluyen sus afluentes dulces
Con dolor y con esfuerzo,
La pena se agrieta en la prosperidad futura de la semblanza.

Sed sin pulcritud lo que desea
La sonrisa tersa arengada
Que aparezca en el rostro del rastro
De lo que dure la vida dormitada,
Hasta que lo grande se haga madre,
Sentid y reíd,
Y que no seamos aquellos que os privan
Aquellos que os quitan o gritan la sonrisa,
Sino los que os vivan y viertan la libertad en ambos.

Que aún parece cerrada
La ventana al bajel olvidado
Y aún se queda callada
La llave en su candado,
Teniendo ahí las puertas, talladas
Doradas de cenefas coloridas
Aún, luchando, forzadas
Y ante un disparo heridas
Ante lo que fue en la ventana,
Donde espera…
La vida.






Juan José González Soriano



A Ti Hombre


A ti hombre
Te hablo a ti, hombre
El que con las mismas manos
Creas, pintas
Esculpes, escribes y matas.

A ti hombre
El mismo que sabe dar vida
Y maltrata.

A ti hombre
El que sabe amar y odiar
Me resisto a perderte la confianza
Aún quiero creer en ti
Pero que difícil me lo pones
Cuando maltratas.

A ti hombre
Que te han entregado
Un mundo en tus manos
Que tienes el poder de dar vida
Que tienes el poder de quitarla.

Quiero creer en ti
Pero no puedo
Me niegas una y otra vez
Cuando maltratas.

Te hablo a ti, hombre
El que con las mismas manos
Creas, pintas
Esculpes, escribes y matas.

Escúchame, mírame
Quien te dijo al venir al mundo
Que era para destruirlo.

Escucha, te hablo a ti hombre
Quien te dijo que después de ti
No quedaba nada.

Pues que sepas, que después de ti
Quedarán los que han parido
Las mujeres que maltratas.

Te hablo a ti, ¡hombre!






Claudia I. Sánchez Pérez.



Los Ruegos De La Flor


Respeta mi reflexión
mi silencio
mi vitalidad.

No me agredas
con tu voz guía
ni con tus falaces evidencias.

No fuerces mis hojas delicadas
No me desvíes las ramas a tu capricho
Pódame sólo los tallos necrosados
No me rompas las yemas.

¡Ay de mis raíces!
No las remuevas con tu rastrillo punzante.

Mima mi tronco
Acepta mi libertad
Acaricia mis pétalos
Y goza de mis flores.









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