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Poemas Grito de Mujer 2015 Cajamarca Perú

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Poemas Grito de Mujer 2015 Cajamarca Perú, coordinador por Isabel Barrantes









Consuelo Lezcano Ruiz



Arrullo por el agua


Agua, te quiero limpia como la niña de mis ojos,
clara como el puquial de mi infancia,
fresca como el beso de mi madre,
rumorosa como el eco,
caudalosa como la amistad,
serena como la paz,
dulce como el primer amor,
cristalina como mis sueños.
¿Agua, cuándo retornas a saciar la sed de los sin pan?
¿Agua, dónde te dejaron los transnacionales individuos?,
¿Agua, dónde te contuvieron los ricos egoístas?
¿ Agua, dónde te evaporaron los efectos invernaderos?
¿Agua, dónde te ensuciaron los sapos cavernarios?

Llora mi corazón bajo el cielo de febrero
y te busco ,agua, en este estéril campo
donde los bandidos han sentado plaza.

¡Agua, retorna a tus orígenes!
¡Agua!, mi labriego espíritu espera
ser regado por tu líquido elemento.
¡Agua!, vuélvete río, cascada, bronca espuma,
remolino castigador, con quienes
pretenden romper el pacto de la vida,
del niño, la madre, el padre, el hombre que te beben!.
Las gotas de agua de mis ojos
en impaciencia se derraman.






Antonieta Inga del Cuadro



Por este solo momento la vida
es bonita para siempre
Por esta luz  que regala la ventana
la vida es bonita en todas partes
Por saber que llegarás estás haciendo
hermoso el antes y el por venir
Por este pedazo de silencio
se justifican todas las presencias
Por esta brizna de calma
se cree en el más allá
¡Cómo te asiste
la vida de un eterno
día merecido!
Contigo el tiempo
parece detenerse
en su razón de ser
Y tu presencia
habla por si sola
de un siempre hoy.
Se nace de nuevo y de veras
de siempre y a toda hora
Contigo se vive siempre
quiero decir se nace
Se precipitan los días
y siempre hay otro día
otro día que pasa
y otro día que espera
Y nos esperan los días
caminando por nosotros
Y decimos que hoy es hoy
que habrá siempre entre nosotros
que habrá siempre:
con tu estarte y con mi serte.

La distancia es la voz con que tú te delineas
la luz en que tu ser termina
la sombra donde te haces misterio
abriéndote camino entre instantes y minutos
entre tú y nosotros, entre yo y nosotros
¡Sin saber yo cómo te dejas ser!
¡Sin saber yo cómo somos en ti!
La distancia es el tiempo en que te resumes
el espacio en que te realizas
la sombra en que te entregas a la luz
sin que tú lo sepas
Prisionero de mí “eres”
de mí “estás”
de mí “debe ser”






Nimia Morales




Crepúsculo


La niña también, como las los pájaros, se ausentó de la casa.
se fue a buscar otros caminos claros, rumbó
silencio de húmedas mañanas.
Encontró en la ribera azul del tiempo
un eco inevitable de palabras
aleteando inquietantes agonías,
conoció la nostalgia.

Otras veces advirtió que el aire puro
entreabría sus ecos como un sueño
herido de penumbras donde acaso
los recuerdos anelaban su misterio.

Caminó entre lejanías muchos años.
Un buen día volvió sobre sus pasos
y encontró que aquella casa enorme, suya.
Con su adobe y su teja la esperaban.
Parecíale aquella casa un gran palacio
anegado por un eterno sol en primavera,
porque también llovía en el invierno.

Hoy llueve sobre el alma. Sin piedad
hoy se desbordan bateas y tinajas invisibles.
Hoy, a contraluz, solloza la mañana,

¡Los pájaros se van, ya no regresan!
¡Ahora aquella niña es una anciana!







Wilson Silva Albitres


Fabiola

In memoriam de la entrañable amiga y hermana en Cristo Jesús: Fabiola Silva Abanto, que fue llamada por el Señor Jesús Cristo, el 16-12-2013.


Diariamente, alababa al Señor en la oración
leyendo su Santa Palabra y participando de la misa diaria.
Asumió su dolencia con estoicidad
y la ofreció por la Conversión
de los sacerdotes del universo.
Era solidaria con las adversidades de nuestro prójimo.
Era una espléndida confidente escuchaba pacientemente
las vicisitudes que compartíamos con ella
y siempre nos animaba a que oremos, leamos la Biblia
y nos confesemos y comulguemos
para liberarnos de la esclavitud del pecado y el extravío
Todos los lunes salía a Evangelizar a nuestros hermanos
de la Jurisdicción de la parroquia la Recoleta.
Era hormiguita de radio María y nos ofrecía las rifas
para si Dios lo permitía salir agraciados para viajar a tierra santa.
Aceptábanos, cuando le invitábamos que nos acompañe a Evangelizar,
visitar algún enfermo o ir a rezar un rosario a algún velatorio
de un hermano que el Señor lo llamó.
También me acompañó a Evangelizar en el hospital de Cajamarca.
y por la bondad de su espíritu aceptaba que le leyera los poemas
que escribía, producto de las diversas vivencias acontecidas en mi caminar.
Cuando se hallaba orando, en el Santísimo Sacramento del Altar
aceptaba leer y reflexionar la Biblia en forma conjunta.
Adoleciendo y padeciendo su enfermedad
aceptaba leer y meditar la Biblia
y orar a nuestro Dios, para que se haga su voluntad
en relación a su quebrantada salud.






Lilian Goicochea Ríos


La Guitarra


La guitarra entre mis manos
Vibra con gran emoción,
Le canta a mi Patria hermosa
Y también le canta a Dios;
Pues, sus sonidos son gotas
De mi alma que es artista,
Que asusta la miseria
Y goza con la alegría;
Por eso, tiembla guitarra
Con mi voz que es el clamor
De un niño que anhela siempre
Sembrar sólo paz y amor.






Guillermo A. Bazán Becerra



Luto


Ven, tal vez en juego travieso,
como broma;
pero ven
y libérame del peso de tu ausencia,
esta roca filosa
que desangra,
a velocidad de
minutos por segundo,
mi corazón, mi pecho y mis entrañas.

Ven, como si fuera en serio,
y tráeme contigo el mejor tiempo
de verano, de luces y de sueños,
que fueron sábanas
en el lecho agitado
que besaron
nuestras pieles desvestidas…

Sólo ven…, pero al llegar
traes el luto del silencio que sembraste
(arronjado en distancias de amargura
y abonado en mil pretextos–barreras)
porque lo necesitarás en mi agonía…
para poder
disfrazar
tu desamor.






Eliseo León Pretell



Mujer… Obra De Dios



Mujer, obra de Dios y su grandeza,
perla escondida en el fondo de los mares.
Virgen de amor, cantar de los cantares,
caro diamante, en su más alta pureza.
♪♪♪
Me subyuga la luz de tu belleza,
Y embobado en el hechizo de tu encanto,
le he pedido un milagro a cuánto santo,
con la terca ensoñación de mi entereza.
♪♪♪
Me fascina el dulzor de tu fineza,
el compás de tus pasos en la calle,
tu mirada…, hasta el último detalle,
cuando quieres mostrarme tu tristeza.
♪♪♪
Eres tú mi soporte y fortaleza,
un alma y corazón para escucharme,
 sonriente y predispuesta para amarme,
aceptando mi temor y mi flaqueza.
♪♪♪
Sin preguntarnos tenemos la certeza,
de un amor sin igual a toda prueba,
 estela que en su vuelo al cielo lleva,
una plegaria al divino y su justeza.




Edgar Rafael Malaver Narro


Mujer


Extiéndete en la hoja
mujer
y sé el retrato de mis soledades
sé mi palabra en poesía.
Luz que la noche a otros lados lleva
tiéndete en mi verso
y sé antorcha.
Extiéndete canción
encarcélate en mis labios
no huyas
aplaca en algo mi tristeza.
Deja que mis manos
te pinten en un poema
y bese tu recuerdo
cada vez que lo lea.








Hijos Del Tiempo




Doris Carranza Gálvez
Han de saberse madre
que los hijos,
hijos del espacio no son.
Son vástagos esparcidos
en el minutero cadencioso
del polvo primogénito de la creación.
Bípeda aguja sincronizada
al Gran Círculo infinito,
a las vueltas repetitivas y repentinas
de horas y medias horas,
de venires y coplas.
El tiempo no es siete veces siete,
no es lo que demora tu instinto
ni tus partos ni tus mamas.
Es el tiempo el silencio
innato en el centro del barro mismo.
Se quedarán los hijos
en el tiempo madre,
cuando no haya más latidos
y el despertar mudo y frío
sea testigo inmóvil del eterno olvido,
entonces…
tu tiempo, madre, también habrase ido.







Yolandawestphalen



Marina


El amanecer se agiganta sobre el bosque de mástiles.
La hierba húmeda palpita de nostalgia
en un silencio oscuro y miserable
Tu cuerpo es una larga figura geométrica
absurdamente azul.
Redes gigantes se despedazan sobre la playa.
Gritas.
Tu voz se diluye como un náutico espejismo
sobre el mar.



¡Oh la pasión de vivir
con el corazón
devorado
por los pájaros!


II

¡átame a la voracidad
de tu recuerdo!
al crujir del ala de un pájaro
al rodar en ascuas
de la noche
sobre los vastos letargos
del ayer
¡átame a la persistencia
de núbiles fardos –de tu voz y la mía-
ahogados
en la gota de sal
de la memoria!


III

En lo alto del silencio
la noche
en la sima del horizonte
la piedra
en la cumbre del dolor
la lágrima
en el silogismo total
de la memoria
tu figura.


IV

Desplazando piedras rotas
declinan mis pasos
en un peregrinaje
audaz
tras el ala
breve
de una gaviota
que fragmenta
el mar.


V

Aquí tu silencio
y tu añoranza
crean
un libro de imágenes
en góticas letras
de absurdas palabras.






Luisa Boggio Carrillo



Quebrando Esquinas

La buena vida todo lo olvida,
beberé ginebra y andaré descalza
dormiré en la hierba y quemaré la cama,...
abriré cada una de las ventanas y
dejaré mecerme al viento calma.

Olvidaré esa cultura tan ilustrada
cultivaré la danza sobre las aguas,
seguiré los consejos de aquellos grillos
aprenderé a tejer telas de araña.

Comeré serpientes, fumaré tabaco
moriré los viernes y batiré las palmas,
crecerán mis manos en lontananza
caminarán mis cabellos estremeciendo el suelo.

Extenderé mis sienes, desataré los lazos,
me vestiré de eterno enero con ojos claros,
atraeré el fuego y espantaré los fríos
trocaré los libros por plumas lilas
cambiaré las fechas y el cause de los ríos.

Seguiré el quiebre de la dorsal espina,
soltaré la médula hasta la esquina y
lloverán los hijos de la estructura mía
trenzando estrellas cual serpentinas.






Manuela Serrano Ruíz



Quiero Tomar La Palabra

Susurros


Quiero tomar la palabra
para nutrir el aire
de palabras no dichas,
para recoger el aliento perdido
de tantas mujeres silenciosas.
Quiero levantar mis brazos
con los brazos de tantas mujeres
que transitan huéspedes de su vida,
porque se la han robado.
Quiero lanzar mi grito,
por millones de mujeres ninguneadas,
despreciadas,
humilladas,
ultrajadas,
decepcionadas.
Por todas aquellas a quienes se ha amordazado
el caudal de su propia voz.
Quiero ponerme en camino,
aunando mi marcha
con la marcha de tantos pies
que caminan
el largo sendero de la justicia
y la equidad.
Quiero confiar,
mirar adelante,
arriesgar,
situarme hombro con hombro,
con las personas dispuestas
a derribar muros
sin concederse el lujo de mirar atrás.
Quiero apostar porque las hijas de nuestras hijas
den a luz niños y niñas iguales,
en los juegos y la escuela,
en el trabajo y el ocio,
en la casa y en la calle,
en el amor y el deseo.

Quiero ¡en fin!
una Tierra nueva,
hecha de amor y justicia,
de pan y palabra.




Sara Gutiérrez Sisniegas


Seis Décadas


Trigo maduro que le coquetea al viento,
pero no se dobla,
tierra fértil que le sonríe a la vida,
porque ya exprimió un día
la miel de sus frutos en mi boca


Hoy es remanso de agua clara,
que llega a los vergeles,
trasfigurando el mundo a su paso,
el secreto de la vida
calcinando los íconos del pecho
en los sueños.


Ya todo es una hermosa amalgama,
de sentimientos,
que viven en el alma,
pintando de cola los años
que quedan por vivir.




Deilú Elizabeth Oliveros Soto



Silencio


Huyo del silencio de tu voz
del vago pensamiento del olvido
de tu mirada infiel, hoy me despido
en la frágil caricia de un suspiro.

Y aún en la distancia y el olvido
tu voz se desliza en mi querer,
cual sensible mariposa que ha perdido
una noche de luna en el amanecer.





Enf. Alex Mendoza Salazar


Grito En El Silencio


Tú voz, eco suave de un dolor que no termina
se vuelve, grito desesperado
en la soledad de la noche...
Se ahoga con tenue luz del amanecer…
¡Otro día! de olvido, que apaga tu voz.
¡Estás sola…!
Desesperada, herida y vencida.
Levanta vuelo, libélula de trasparentes alas
grita con la luz de tus ojos,
Grita, mujer de lluvia…
¡De tierra!
¡De bronce!
¡De arena!
¡De sueños y prejuicios!
Que tú grito… emerja vibrante
Que no lo apague nadie…
Grita por las mujeres que las durmieron
en una alcoba fría, indefensas…
Cubiertas por el frio acero de su asesino.
¡Grita¡ Mujer… ¡Grita ¡
Por la sangre derramada,
por las que no levantan la voz,
ante su agresor…
Por las que fueron heridas en el alma.
Que solo una lágrima silenciosa
cubre aquella triste cicatriz…
! Mujer!
¡Grita!, reclama por las horas yertas
Que se escapan tras una quimera.
¡Grita al mundo!
Que eres hermosa…
Que eres buena…
¡Que eres mujer!
Que tienes derechos,
que nadie te puede tocar
que nadie te puede invadir…
No esperes más…
Tu silencio será el triste final
de un poema inconcluso…
Que se perdió en la nada.







Antonio Goicochea Cruzado



Un grito por la mujer


Busco un mundo grato
para darlo a la mujer
de hoy y de mañana
a la mujer andina,
a la mujer cajamarquina,
a la mujer del mundo,
a la que hace riquezas
para sí y para su país,

A aquella madre-niña,
de cuerpo inmaduro,
que tempranamente conoció
arrebatos de amor,
que fue dañada
como a endeble surco daña el agua,
creyendo en el patán
le entregó su inocencia
y que después él la abandonó.
A aquella que
cura con la magia de un huevo,
y con tisanas
de hierbas milagrosas
al fruto de sus entrañas.

Y a aquella que torció rumbos
deseando un pan con que mitigar
las hambres cotidianas
de un niño sin padre,
quiero darle un mundo nuevo.

A aquella que pensando
con el corazón,
cual alquimista, troca
penas en alegrías.

A esa mujer que es fuerte,
curtida por vaivenes de la vida,
fuerte como una leona
amamantando a sus cachorros,
darle un mundo al que pueda volver la cara
para decir de sus ansias
y sus aspiraciones
y no espere la otra vida
ni espere callada
para verlas realizadas
y que como humanos merezcamos
plausible respeto
a los ojos de la historia.

Que no haya barrera
que no podamos derribar
ni candado que no podamos abrir.

Busquemos ese mundo
que un dilema nos plantea
el trajinar por la vida:
caminar solo,
en tristeza o juntos y en alegría.
Para dar sentido al vivir
se precisa un ideal,
un objetivo,
una opción que sea el norte cabal:
Uno más uno,
juntémonos en cosecha de juncales,
agarrados de las manos
alerta de vendavales.
Que cuando estemos todos juntos,
nuestro canto y los ajenos
con e! alma y corazón
al unísono cantemos.





Blanca Cortés


Mujer


De virtudes coronada
ha nacido la mujer
Y en ella podemos ver
de Dios su inmenso poder.
El Creador ha formado
radiante y emocionado
dotándola de hermosura
amor, piedad y ternura.
Es un Ser que resplandece
como el sol de la mañana
Y su bondad la enaltece
haciéndola soberana.
Con alegría y candor
es blanca estrella de amor
cual rayo resplandeciente
es la luz de aurora naciente.
Su ternura maternal
irradia amor celestial
arrullando al hijo amado
que el Señor le ha enviado.
Madre, esposa o hermana
fulgores su pecho mana,
trabajando con ardor
mitiga pena y dolor.
Que Dios bendiga sus pasos
y la libre de fracasos,
porque su amor en el mundo
es verdadero y profundo





William Guillén Padilla. Hualgayoc
Los Escritos del Oidor


Sara

—Sara es mi corazón andante: faro,
montaña, estrella, camino. Sara es mi
alma en paz conmigo. Sara es Sara:
amanecer, puente, puerta. Eso ni el
comienzo es, pues Sara es Sara: mi
hija pequeñita que rompe en llanto
sobre mis brazos cuando le digo que
su papá falleció en la guerra... ¡Oh,
padre, deme una penitencia para ser
perdonada por semejante mentira!
—¿Tienes algo más que decir en
esta confesión, hija mía?
—Sí, padre, realmente por lo que vine: Sara es... hija
suya.
El confesor mira sin asombro a Patricia, quien presurosa
se incorpora y atraviesa el templo para alcanzar la calle
donde la espera Sara.
“Esto será un secreto más para sufrir”, piensa el viejo
cura, buscando en su prodigiosa memoria los detalles de su
primer cumpleaños en su nueva parroquia: los ocho
botellones de vino añejo, la alegría de su corazón y la única
vez que incumplió sus votos de castidad. Inmediatamente
imagina la carta que escribirá a su obispo, explicando el por
qué de su renuncia.
Patricia, por su parte, abraza a Sara, suspira y siente un
gran alivio: el Día de los Inocentes ha tenido un buen
comienzo.






Isabel Barrantes Zurita




Patria, Minerva Y María Teresa


Mariposas infinitamente azules
resurgen en el laberinto de la violencia
en el país donde el opresor
rumiaba la sonrisa de los niños, madres
de los hombres de República Dominicana.

Ardieron sus alas en mil semillas de sol
en el fuego volvieron a volar
por los continentes del mundo;
nacer una vez más el 25 de noviembre
recuperando la mata de la risa
en labios de la mujer herida
quien abre los brazos para decir
¡Presente! a su propio corazón
enjaulado en el precipicio
de la subordinación y el mal trato

Vuelan las mariposas en níveos barquitos
en mar turbulento y oleoso
bajan a la arena y escriben sus nombres
entre la luz ya yéndose en el ocaso
pero están allí con las gaviotas
resbalando el destino a su manera
para desatar sus alas de la crisálida
y extenderlas bellamente por el mundo.

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