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Poemas Grito de Mujer 2014 en la Plata, Berisso y Ensenada AR

Poemas Grito de Mujer 2014 en la Plata, Berisso y Ensenada. Buenos Aires AR coordinado por Marta Macías








Jorge Anagnostopulos
( Berisso)


UNA MUJER

De fuego y cristal.
De anónimos amores  o celebres pasiones.
Gota de lluvia cayendo en el desierto,
así te defino: Esencia de lluvia.
Evadiendo esperas.
Evadiendo la oscura noche de insomnio.
Sueltas al viento todas tus cabelleras.
Todos tus ayeres.
Sosiego en la tarde de verano.
Misterio de la noche y los días.
Tejedora minuciosa, infatigable:
Tejes, prolijamente,
la trama oscura, clara, ámbar, roja.
Pronto el beso.
Imprevista la daga de lágrimas.
Todo confluye en tu vientre mujer.
Me dejas sin aliento.

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Rosa Graciela Carretto

Grito De Mujer


Mujer presiente el fin a la primera arremetida.
Que no avance el instante del sometimiento.
No permitas el ritual de sangre,
al que precede la injuria.
Grita mujer tu NO
que es hora de escarmientos.
Abandona tu isla fuera del tiempo.

Vibre en ti “la parte que gobierna”.
Que la esclavitud no ha de ser cosa de esta era.

Deja que tu corazón se enfríe,
copia a la ola del océano y
retírate de esa costa.

Mira al mar, él sabe de luchas.
Guarda en su seno el rostro suave y bello
De la reina Mebd*: ataviada con coraza de oro,
filosa lanza y un puño en alto
con espada de hierro sobre su cabeza.
Escucha los conjuros arcaicos de su trono,
sus gasas y sus sedas y
la irremediable elección del metal.

¡Huye! Abandona esa isla
sin derramar lágrima,
Únete a la FORTALEZA que resiste
la furia del demente.

Entonces grita tu grito de mujer.

Llegará la paz que merita
 tu corazón desgajado
Tu ilusión perdida.

El sufrir llega a su fin
“Tu hambre será saciada, vas camino a casa.
Mira, la nave espera”**
Un cielo azul sobre tu mundo
Y un verde prado bajo tus pies.



*Reina de Connacht año 100 d.c.aprox.
** San Patricio de Irlanda.





Beatriz E. Nuccetelli
(Berisso)

Mujer campesina

Mujer de rostro cobrizo de arcilla de alfarero
que muerdes el sol antes de que salga,
tus manos palomas rústicas, antiguas,
que hacen germinar las vides y hortalizas.
Tu delantal dorada espiga de pan fresco,
que huele al rocío matinal de la labranza.
Tus brazos fuertes cadenas de esperanza
para alzar la cosecha siempre esperada.

Tu frente sudorosa riega surcos,
mientras tus pies miden el paso y la semilla.
Aquella campesina que de la tierra,
hace surgir abundancia en largo cuerno
y que es tan simple como florcita de los campos
y olorosa como las flores del naranjo.

Mujer campesina, fresco verdor, manojo abierto
te besan los canteros ya sembrados
robándote los besos de tu falda
allí donde suspira el sol y la labranza
de pie, te encuentras firme en el pampero,
vientos y lluvias esperas con esmero
para tener la mejor de las cosechas.





Marta MACIAS

El retorno de todas las voces
Mujer primigenia


Mi madre vegetal da luz una niña
en la aviesa noche de tempestades.
-Soy el retorno de todas las voces-

La recién nacida
trae el eco milenario:
los espíritus que guardan
la historia de todos los tiempos.

La recién nacida
de Árbol-Diosa –Mujer
concebida entre el humus de la tierra,
el viento, el aire,
trepa sobre los trenes vacíos
con rieles perdidos entre malezas,
fantasmales huecos que no arriban
a ningún andén.

Casi invisible, en su soledad única
arrastra su destino entre los siglos,
*Artemisa-Árbol.
Madre eterna, de infinitos pechos
henchidos del Maná del cielo
derrama sus ríos de leche
en las ciudades.

-Soy la nacida
en la aviesa noche de tempestades-

-Nutro de tibieza el corazón de ellas,
mis hermanas-

Confusas guerreras de su tiempo,
Elenas sin oráculos, Circes sagaces
combaten sin tregua
después de muros infranqueables,
de ahogarse en detenido océano,
y brotar en abierto desafío,
ser niñas en los ojos, abrigo de ave,
con el amor de haber muerto y navegado en mar decantado,
amor del regreso y la caricia húmeda
de la madera y el fruto caído.

Renacen en cada lluvia, sacuden sus enfermedades
de veleros, viven, gritan, agitan sus cabelleras de medusas.

Son Electra, Antígona, Yerma, Julieta,
Soñada Dulcinea.

Mi esbozo, el sueño conciliador.


*Artemisa-Árbol, poseedora de infinitos pechos dadora de todos los frutos. Su piel negra representaba la oscura y fértil tierra. De ahí derivarán las futuras vírgenes negras que renacieron en el medioevo.




Mujeres ciegas


Mujeres de cuencas vacías
ocultan la claridad viva
en sus sueños, que resbalan
en noches reveladoras,
y escapan en luz, cómplice del viento.
Ciegas, desde sus deseos, contradictorias aman.
Van a la entrega
hálito de estrellas perennes.
Aman con infinitos ojos
que visten la extensión de sus   cuerpos.
Llevan rostros cambiantes, juegan a creer,
aunque edifican muros, piedra sobre piedra.
Temerosas de luna se ponen alas para verla
desde el firmamento.
Ellas saben,
la vida necesita del otro.

Se arrojan como peces dorados confiados al océano.
Una cola de pez para conocer el fondo del mar.
Su propio  fondo.

Ciegas, mujeres invisibles
en sus entrañas quizá engendren un niño pájaro
sembrador de la duda.

Dedicadas a ser sombras, disimulo,
no existencia para otros,
arrojen sus vendajes,
derroten la tiranía de su ceguera.



EL SOL SALE PARA TODOS


El sol, un gran círculo anaranjado
cubre el espacio de la tierra
y un cielo entre amarillo verdoso
cae en el paisaje de la ciudad.

Y están Ellas y Ellos, y un abrazo.
El cabello al viento, los rostros despejados.
Se dice que van a la par
que a veces se hacen uno,
otras, cada ser tiene su voz,
ni un paso atrás.

La mujer es fuerza, sustancia de la vida.
El hombre engendra la continuidad.

En un instante el pasado de desigualdades
se extingue
una bocanada de amor envuelve el cuadro.




Crista

“ y hubo tinieblas sobre toda la tierra
hasta la hora novena….clamó a gran voz, diciendo:
Dios mío, Dios mío,  por qué me has abandonado.
Marcos, 15;34


Encerrada en el silencio callé
y el dolor se me hizo insoportable
-el corazón ardió en mi pecho-
Y entonces hablé.
Mujer crucificada
Crista de todos los tiempos.
Allí en el madero
enclavado lejos del Monte de los Olivos.
En las ciudades, desiertos, lejanos rincones del mundo
desfalleces en cada hora de iniquidad.
Opones la debilidad en el combate
y eres mas fuerte que la fortaleza del poderoso.
Allí desde siglos
ronda de Cristas sacrificadas y resucitadas diariamente.
Hablé de este tiempo.
Del espanto como pantanos tenebrosos.
Niñas rotas.
Violadas, utilizadas,
desarticuladas muñecas
arrojadas a siniestros festines.
Noches de ira en hogares-apariencia,
donde el miedo
paraliza y contagia,
y la vida es un cortejo fúnebre.

El silencio, la ventana cerrada.
Hablé. Grité frente a tu Cruz  también la mía.
Una plegaria expandida al cielo
confundido en smog.
¿No corren lágrimas por las mejillas
de las madres que dan a luz?
Sobre su prole, nada pueden ante la crueldad de los impíos?

Vieron removida la piedra de la entrada al sepulcro.
Ciertamente
resucitan mártires hermanas.



Carlos Cazorla
(Berisso)

María tu niña llora


María tu niña llora
Y un angurriento en su afán
Tu mísero jornal trueca
Por papelitos de pan

El va llenando su alforja
desde tu hambre y dolor
n queda en ella un resquicio
para un mendrugo de amor.

Te han encerrado María
ya no hay piedras para vos
las rejas y los candados
como castigo de Dios.

La escuela sigue esperando
con  mil letras por leer
y sigues amamantando
con leche de llanto y miel.

María Ovando…María
tus pechos derraman luz
María como la Madre
que trajo al niño Jesús

Muchacha de los suplicios
solo no te dan razón
los buitres de la injusticia
ni el poder sin corazón.

Maria quien hoy te absuelve
vive ignorando tu don
y los que te abandonaron
compran en feria el perdón.

Un fiscal te llevó presa
porque tu hijita murió
y la niña con ternura
¡Dios te salve!...pide Dios.      

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Grupo Encuentros de Papel-La Plata-Acto poemas expuestos en poesía en acción. Creado por Rosa Graciela Carretto.,en La Plata y Ensenada.



Rosa Graciela Carretto


Ellas


Asombro y duelo.
Danza del encuentro
y el amparo.
Brotará la ira y el llanto;
la canción y la emoción.
Lobas que aúllan con ARTE
despliegan ventanas divinas:
Pintan, actúan, diseñan,
escriben poemas  y arengas.

Muestran la tea encendida
que ilumina la razón.




Nury Busquets

Pecado Ancestral


Baila mulata tu pena,
libérate en el candombe.
Deja que vuelen tus sueños
al ritmo de tus caderas.
Mulata de ojos tristes,
tu padre, rubio “señor”
dejó clara tu mirada,
y oscura su gran pasión.
Tu madre no reclamó,
y si mostró su dolor,
no logró más que palabras
que negaban ese amor.
Baila mulata el candombe,
que sea tu danza un grito,
grito de fe y esperanza,
firme “grito de mujer”.



Josefina Nicoletto

Permanencia            


Fiebre de edades que ilumina
la mirada
construye con su corazón
ese nido tibio que sube por la sangre.
La forma inevitable
que la encierra
fue diseñada
desde el comienzo de los siglos,
antes de ser ella aliento de vida.
Nada podrá variar
el fiel de la balanza.
Un vuelo estelar
le corresponde
hacia la dimensión
exacta de sus sueños.




Nélida E. Luzkevich

Ciegas


El cielo se muestra máculo.
Un atisbo de amor,
desliza la vida que está.
Seres de luz,
danzan la etérea música divina.
Ellas ciegas de miedo,
se niegan a danzar.
Los ojos cerrados,
las bocas mustias.
Estalactitas de dolor
les encarcela el alma.
Un rayo helado de luz,
penetra por la oquedad de los ojos,
ellas, se sacuden,
el corazón les late,
sienten a la vida y danzan.
Danzan la música divina.




Norma B Piñero de Leiboff

Crucifixión


¡Cómo duele, lastima, castiga
observar la mujer crucificada!
¿Acaso no pasó con el Hijo de Dios?
¿Hemos llorado por Él, lo suficiente?
Su Cruz lo laceró una y otra vez
mas la cargó,
para curar nuestros pecados
¡Perdónanos Señor!
Por el dolor que te infringimos
y una vez más ayúdanos.
Y a la Virgen María
su Madre y la nuestra,
vaya mi devoción.



Magdalena Noemí Maldonado

Las snobistas


Los ojos han huido del cuerpo,
miradas dispersas, ansiosas, febriles,
buscan en el vértigo, 
aturdiendo los sentidos.
Esas miradas se alejan del ser, 
para ser, lo que no son
en un cuerpo deshabitado
de ojos, de pensamientos, de alma.
No es necesario ese dolor,
el cielo sigue azul,
está aguardando tu mirada, mujer, 
para devolverte la ternura.




Norma Adela Marchessi 


Mujeres encendidas


Las encienden:
las golpizas
el hambre,
la desesperación.
Sus vientres han sido fértiles
poblando al mundo.
No se merecen
castigo y vulneración.
Las enciende:
la esperanza
de un mañana mejor.
Gritan, gritan,
quieren ser oídas,
ayudadas a
hallar la paz.



HAIKUS - TANKA


Marta Macías

Mujer raíz  


La Mujer raíz
ramaje hacia la luz
vaivén del viento.

--------

La Mujer raíz
hunde sus pies al barro
crece vegetal.


Ser Mujer árbol
La memoria del mundo
la fertilidad.
Ella extiende sus manos
en las profundidades.




Annamaría Salomone


Féminas


Mujer desnuda, sin prejuicios,
tu belleza no es pecaminosa.
Mujer de cara gris, te veo indecisa,
apagada, temerosa y sufrida.
Mujer con hábito, entregada a Dios
¿por vocación o por miedo?.
Mujer dividida, tus hijos y la guerra,
Sus almas, palomas que te cuidan.
Mujer, rostro enjuto por el ultraje,
tus ovarios sangrantes dieron vida.
Mujer miras al cielo, gritas, suplicas,
pidiendo paz y amor.
Mujer devastada, tu vida sin sueños
ni ilusiones, esperas la partida.
El ojo de Dios, todo lo mira,
no más guerras, no más Guernica.



Susana De Luca
(La Plata)

Ellas


Ellas apaciguan
la angustia de sus úteros
con las lágrimas
que son
sólo concedidas
a las madres.

Ellas serenan
sus gritos de dolor
con la canción de cuna
entre los labios.

Ellas duermen
abrazando sus vientres
con alas protegiendo
los ideales
de sus hijos.

Ellas van…
Ellas piden…
Ellas caminan…


_____



La niña y su abuela
A Susana Trimarco


Una niña y su abuela recorren
caminos inciertos.
De la mano van.

Esa niña, ojos de pájaro herido,

perdió su canción de cuna,
el espejo en que brillaban sus pétalos
y el beso del antesueño.

Esa abuela, aún jóven,
le enseñó la vida.
Que el mar se atraviesa
cortando las aguas con una tijera,
que dónde hay espinas la piel es de roca,
que hay noches oscuras con brillos fugaces.

Esa abuela madre
se gastó la vida a precio de lucha
en calles borradas de nombres,
burdeles de sueños con rejas
y adoptó hijas nuevas buscando esperanza.

Las dos de la mano,
guerreras sin miedo que apartan las piedras,
transitan escarnios del poder corrupto
y guardan las lágrimas
para el sol del tiempo.



Olga Edith Romero


Tsunami


El hijo que aferraba de la mano
se lo ha llevado el mar.

Ella espera su vuelta,
la carita de espuma.

Sus ojos escarchados
cuajan perlas cristales.
Pequeños cuchillitos
cortajean el alma.

Caen copos de nieve,
consuelan su frente
besos helados de muerte.




Ellas

Arena en el desierto de Mejico,
grito aullido en el Congo,
canto sin boca en Colombia,
lágrima en carpas de Costa Rica.

Siempre niñas
con llagas en el alma.

En celdas
de ojos helados
encerraron sus mañanas.

Tatuaron sus cuerpos,
quemaron sus sonrisas
en botellas azules.

Cuando llora mi hermana
un río sin cauce me desborda.




Shador·


Sentada
en los siglos
con el shador que cubre la cabeza
pero no las ideas
pero no los recuerdos
pero no la tristeza
pero no la esperanza.
Sólo el shador
que se desliza
y cae
cuando el pensamiento
se sube a las alas
de los pájaros oscuros.




· Shador: chalina que usan las mujeres del Islam sobre la cabeza y cubren parte


Comentarios

  1. Gracias por ser agregadas en la Antologia virtual.Gracias por vuestra lucha que es la nuestra. Un abrazo Mujeres.

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  2. Gracias por vuestra lucha que es la nuestra. Un abrazo Mujeres!

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