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Poemas Grito de Mujer 2013 Cartagena y Murcia

Poetas del Grito de Mujer 2013 realizado en Cartagena y Murcia Coordinado por Pedro Vera, embajador MPI














Laura Peñafiel


Valle de Lagrimas

A mí la vida nunca me dijo nada.
Jamás.
Pero tampoco pretendí escucharla.
Nadie me contó que pudiera hablar.
Nadie me prometió nada.
Así que viví como esperando la muerte:
con mi niño arropado en andrajos,
mis manos supurando grietas
y un olor asfixiante a vacío y pulcritud.
Sintiendo aires que movían
los hilos del día a día
y calendarios lanzando
por inercia sus hojas al vacío.
Así, dándole pena a la tristeza.
Consumiéndome bajo los hierros
de la esclavitud.
Y, lo peor, sin importarme
nada la indiferencia.
María es el nombre que portan mis días,
María la cruz de mi condena.

Ojalá la rabia me otorgase
los últimos alientos de la rebeldía.
Ojalá se rompiese cuanto espejo reproduce
la tragedia sin máscara de mi rostro deshecho,
con mis labios pintados de sangre,
mis mejillas de un rosa amoratado
y el cabello, antes largo,
aniquilado a trasquilones amargos y callados.

Sí, es verdad. Me casé con él
por voluntad propia.
Pero ahora comprendo
que sólo me movió el fluir
de la huida hacia otra parte.
Así que un día me tomó la mano y
me condujo sin posibilidad de renuncia
a este terreno baldío de esencias negras.
Creí que era una elegida.
Ahora sé que todos lo somos alguna vez.
Que la desidia y la muerte juegan un día
a buscarte entre las masas
y cuando al fin te encuentran,
arrojan sobre tu carne la rabia
de haberte buscado tanto tiempo.
------------------------------------------------------------------
La puerta se abre al otro lado de mi hogar deshecho.
El ambiente se marchita con olor a ginebra,
a tos seca y remordimiento.

Mis piernas tiemblan sobre este verso estremecido.

Sus gritos invocando mi nombre de gracia
resuenan cual disparos sobre mi frente baja

Imposible ya reanimar la libertad.




Juan de Dios Garcia

Ana en Fotopres ’09


Miro en una exposición
los rostros humillados de mujeres
musulmanas.
Hay algunas ciegas, con las mejillas quemadas,
calvas, con un ojo vacío.
Ellas aún no se atreven a levantar la vista
hacia el fotógrafo.
Probablemente no se atreverán nunca.
Yo, mujer occidental,
me siento libre
de mirar directamente su dolor
infinito.
Mi libertad de gusanos en el estómago
se abraza a su cárcel de pozo seco.
Salgo llorando de la exposición.
El fotógrafo ha triunfado.



Adres Carrillo
"Juzgado de violencia sobre la mujer".

Hay domingos que no son el día del Señor,/
no lo son,/
domingos en que venís en triste procesión, a la horrible mañana de los costaleros del maltrato,/
venís con cédulas de citación y pies sajados,/
guionistas del frío llegáis,/
a verter historias de dolor en los pasillos del Juzgado de Guardia,/
acudís con los informes de Urgencias y los pedazos de los sueños,/
y sabed que os estábamos esperando,/
porque siempre hay peligros que acechan tras los fines de semana,/
hay hombres "tomados" que han hecho del verde de los ojos el mar púrpura del odio,/
hay hematomas, eritemas, petequias y amenazas, la carta de natura de tan ocre lustre,/
hay domingos en que no debierais perdonar setenta veces siete./

Entre órdenes de protección y médicos-forenses no se hallará la respuesta,/
yo mismo no me acostumbro a la voz del miedo y al garfio del amor,/
(lo sé, lo sé, eso nunca fue amor)/
hijos por los que tanto luchasteis y que ahora os duelen a los ecos de la pensión alimenticia,/
casas de las que hicisteis un recodo contra el espanto/
ahora abiertas al vendaval de la retirada de los últimos enseres personales,/
todo ha de ser rápido, no caben en estas pocas horas tantas vidas descorchadas,/
ratifíquese en su denuncia y aguarde su destino en la sala de espera,/
esté tranquila,/
de estas flores cárdenas brotarán acaso las prohibiciones de acercamiento y de contacto,/
pero la herida manará incluso a la sutura de las medidas cautelares,/
y no, no he llegado a entenderlo.../

Qué te hizo varar al playazo de la ira.../
Ni la lágrima ni el abrazo compensarán este duelo,/
no hay psicólogos que abarquen las esquinas de este reino devastado,/
hay una vida de pronto al compás ebrio de la hostia y la almoneda,/
un cardenal que no cree en Dios y un perdón que nunca es suficiente,/
qué nos ha hecho muñidores del daño, porqué el magullar de las últimas pieles nobles,/
quién,/
cuándo,/
dónde se perdió el tiempo de los labios y marró Cupido sus estúpidas flechas./

No puedo decir sino que todo esto es negro y es muerto,/
que en los ábacos del horror nunca chispea y siempre llueve,/
que el humano es su propia escalopendra, que jamás los barrotes callarán/
la mirada que conozco, el diente de sierra de tantas noches afiladas, y sólo por fin/
la daga,/
la esquirla,/
el puño y la marea, la firme sentencia/
a la desolación./


Vanessa Navarro Reverte


Ella sueña


Ella lo sigue intentando.
Viste piel de femme fatale
o la muda frágil, coqueta.
Permanece firme, o se vuelve fiera.
Ella resiste, y lo intenta.

La miráis un día tras otro
mientras lucha por captar
alguna atención honesta;
ingenua, exasperante terca.
Día a día la miráis sin verla.

Le seguís el juego a veces,
mezcláis intención y azar,
la cortejáis sin destreza.
La indiferencia entonces llega
para el trabajo sucio; el juego cesa.

¿Cuándo seréis sinceros con ella?
¿Cuándo le diréis que el prejuicio
escupe en lo que ella sueña?




Tomás Soler Borja


Femme Fatale


La poesía,
rosa repleta de espinas,
es el género femenino
de la palabra…
Por eso a pesar del dolor
que a menudo ocasiona,
su piel de letras
es acariciada en cada sílaba
con los dedos del amor
y su carne de versos
es besada con pasión
por los labios del poeta.


acróbata


Mujer


Cómo voy a creer en Dios
si todo dogma enseña
que es de género masculino
y mi verdadera fe
es para el cuerpo femenino.

Cómo comulgar con Él
si las muchas escrituras
hablan de un ser divino
y mi único credo es para ella
siempre divina a mis ojos.

Cómo orar al hijo
que a la vez es padre
y también espíritu santo,
si yo solo rezo
a la hija de su madre,
a la madre de la vida.

Cómo creer en Dios
si todas las religiones
lo representan como hombre
y yo si algo venero
es a la santísima trinidad
de hija, esposa y madre.

Y si resulta
después de todo
que Dios es mujer
y por eso nunca escucha
las llamadas del Hombre,
siempre errado en su fe.                                                



No sabe


¡Qué poco es el Hombre
sin la mujer!
Apenas nada…

Ni nacer solo sabe.



El Milagro.


En la búsqueda incansable
del gran camino de la vida,
los mejores pasos del hombre
empiezan y acaban
entre las piernas de la mujer…
¡Vulva de vida!
Tumba de la pequeña muerte
que genera en sus profundidades
el milagro mismo de la existencia.



Isabel Romera Tudela              

Hoy como tantos días


Hoy como tantos días
he mirado tu cara
en la que el sol no está.
He mirado tus ojos
y no he visto la luz.
He mirado tu boca
y como tantos días
no he visto dibujada una sonrisa.
Hoy, como tantos días
he visto la cobardía en tu cuerpo
y en tus lágrimas
ríos de silencio.
Hoy, como tantos días
has abierto la boca
tan sólo
para decir…
Amén.



Joaquín Piqueras


Canción de amor a dos manos


“…la violencia de género
  ha degenerado en violencia
  de número.”
                                     J.P.

 “…No quiero oír ya más campanas.
La noche se deshace, el silencio se agrieta.”
                                                                Idea Vilariño


Cada vez que acoplas tus manos
a mi garganta y aprietas,  
y ahogas, para colocarte tu corona de espinas
y luego decirme con lágrimas en los ojos
lo mucho que me quieres,
la noche grazna a mi alrededor su estribillo de muerte.

Cada vez que hundes tu boca
entre las piernas del recuerdo,
y sabes cómo liberar todos los resortes de la vergüenza,
haces que me sienta
una mierda que guarda silencio,
mientras la noche se deshace en su estribillo de muerte.

Déjame que te explique, hace tiempo que el cuco
no anuncia primaveras, sólo infiernos de nieve,
y no hay, no existe suficiente almohada
para ahogar mi grito.

Cada vez que me llamas puta
y aplicas en mi piel el ritual de tus manos,
y después me dices que no volverá a suceder,
que lo siento, que no sabes cuánto te quiero,
y me pides que te perdone,
vuelvo a sentir el coro de la noche en su estribillo de muerte.

Cada vez que el amor deja
puntos de sutura y un reguero de reproches en el corazón,
me dejas bien claro que la culpa es mía,
para que la canción siempre se repita
y su maldito estribillo impregne la noche
de sudor y de miedo.

Déjame que te explique, hace tiempo que el cuco
no anuncia primaveras, sólo infiernos de nieve,
y no hay, no existe suficiente almohada
para ahogar mi grito,

no hay, no existen suficientes manos
para ahogar mi voz.



Mª José Valenzuela Cánovas
Hallazgo


Donde un montón de espinas
encuentran su lugar,
descubro mariposas
que arrojan con sus alas
la luz de un nuevo día.
Qué difícil enfrentarme contigo,
reconocer que un día
volamos al unísono,
al encuentro de aquellas mariposas.
En mi memoria acaricio los abrazos
donde anduvo tu sexo, risas, ironías,
pero una hipócrita música viste el aire.
Yo me pongo una pluma en la cabeza
porque quiero aprender a volar sin ti.





Hija de fénix


Resurges de las cenizas 
que ayer te sepultaron,
perdiéndote en un torbellino
de memoria intacta,
anhelando la triste melodía
de un tiempo que dejó su ingratitud
 a la noche de piedra.
Ofreces con tus manos
al animal oscuro que mira fieramente
a un cielo que te niega.
Hija del ave herida
que no supo arreglar tus alas tristes,
hoy surges con tu canto
de la ceniza helada
de la noche que quiso hacer suya.











Consuelo fúnebre


Continúo estática
con el aire desmadejado y triste
como una vieja marioneta.
Comprendo que el destino y tú
me habéis jodido la vida
y me condenáis a permanecer inmóvil,
hasta que pase el tiempo necesario
y acuda la muerte en busca de mi muerte.
Como una estatua, inmóvil,
aguardo la sentencia
que borrará mi nombre de la historia.




La noche por un beso


Cuando los pálidos atardeceres
caen,
la voz de la soledad grita
ante el silencio que sigue latiendo.
Traspasan los ecos de la memoria que has sido,
te han llamado puta
porque has preferido vender tu cuerpo
con la tristeza que da la noche,
con la paciencia que da la soledad.
Esperas a que alguien te traiga
la breve respuesta de las hojas secas,
el versátil vuelo de las líneas divisorias
y por fin te devuelva
el espacio breve de un beso.



María José Contador


A Ángel Paniagua

Ahora sólo deseo que las horas
se muestren más propicias, que los fastos
demoren su presencia, porque otro
año más como éste puede acabar conmigo.
-De "Nochevieja"-. Ángel Paniagua.

Tengo el cuerpo molido a soledades. Soy un animal buscando abrigo. Soy vulnerable a la intemperie y sin embargo sigo rodando como un guijarro cualquiera. Nada puede dañarme pero me siento débil.
Tengo el cuerpo molido a soledades. Soy un Prometeo, dolido y doliente, revivido y muriendo simultáneamente. Desde el fino cristal de mi aislamiento veo transcurrir mis horas eternas. Veo pasar vuestros días lentamente. Las tardes de ellos en la sombra fresca. La vida de los otros.
Me abandono a mí misma, ahí te quedas -me digo-. Y siento mi ausencia, esa angustia que me trepa el alma, pienso si es que quizá ya he muerto. Ese vacío, ese silencio. Sabor a hiel. Estoy todavía.
Cada año últimamente me pregunto si este será el que podrá conmigo, como diría el poeta. Y pronto empieza otro año, de nuevo.
Y yo tengo el cuerpo molido a soledades.



María José Martínez Peña


Sin memoria


Y dijo dios:
“estoy creando nuevos cielos
Y una nueva tierra
Y las cosas anteriores
No erán recordadas”


Los hombres sueñan, ahí son otros y no tienen sed de nada.
Aprenden su canción,
Primavera, verano, otoño, invierno…
En cada estación un tren se les marcha
Desde el andén oscuro de su pecho.
Están desnudos y se cubren con ortigas,
Pero ahí son más ágiles que el tiempo
Y se llevan las manzanas del paraíso.
La mano de dios les borra las alas
Y caen contra la tierra
Sin más memoria que la lluvia.
Después despiertan
Con su colección de sueños prohibidos
Y solo aciertan a pensar:
En otro tiempo bebieron ser muy dulces las manzanas.




Sin voluntad ni paciencia


Qué más decir, qué más justificar,
Cuando se agoten estos versos 
Que ahora escribo.
Nunca tuve voluntad ni paciencia,
Y con tanto exceso de fe
Se vuelve uno un poco idiota,
Y llega a confundirse
Como algo indefinido o aparente,
Entre filosofías que ocupan este mundo,
Ese rincón del café por ejemplo
Para quedar citado con la lluvia,
Y ver a través de los vidrios
Esa tonta alegría de paraguas
Al otro lado de la calle.
Y qué sé yo qué haré
Cuando se agoten estos versos
Que ahora escribo,
Tal vez me quedaré mirando,
Detrás de las ventanas
Con mi paraguas cerrado,
Con mi viejo bloc y sus versos rotos,
Precisamente,
Donde cierra la noche su codicia y abre,
Su página de otoño.



Rehén de la noche


Ya no me reconozco
Entre los limpios de pecado,
No acepto los consejos que me dan,
Quiero beber del mundo sorbo a sorbo
Sus mágicas mentiras.
Soy terrible, lo sé.
Acostumbro a vivir
En una inlucidez
De música y recuerdos
O malas tentaciones.
Soy rehén de la noche
Y la gramática de sus cuchillos.
A veces me pregunto
Por qué voy dando tumbos
Igual que los rastrojos
Asesinando madrugadas
Con esta avidez de pájaro nocturno.
Tal vez sea esta manía
De buscarme a ciegas
O esta gris convicción
De no pertenecerme nunca.




Escenario inventado


Has mentido de nuevo
Con la vulgaridad de la inocencia.
Cuando cierran los bares
No queda nada más,
Solo tú con tu escenario inventado
Actores del insomnio y del licor,
Que beben en tu copa y después niegan,
Personajes fantasmas que se marchan
Golpeándote el alma con la culpa.
De repente amanece,
Todo cuanto empequeñeció la noche,
Ahora va creciendo contra la luz,
En tus ojos reside
La innoble soledad,
Una vez más dentro de ti se esconde
Tu personaje favorito,
Judas.



Condición de víctima


Me detengo un momento,
Escucho el ruido del mundo.
Callad todos lo que cantáis,
Solo yo puedo cantar hoy así
Este canto de mártir,
Mirad como me compadezco,
Cómo mendigo mi suerte,
Cómo le pongo duros adjetivos
A mi condición de hombre sobre la tierra.
Regreso con mis pasos
Por senderos de invierno,
Oigo el aire como un látigo
Azotar los tejados
Con su ritmo invertido de cítara
Y voy con el rebaño a golpes de baladas.
Solamente los lobos
Reconocen mi voz, sé que están al acecho
Esperando a que cruce
La línea incierta de los sueños.




Sueños paganos

No sé muy bien si estoy soñando
O que huye el tiempo a veces
Y me deja en un bosque imaginario.
Allí me gritan voces
O aparecen extraños personajes
Que borran los caminos
Con tizas de la infancia
Y me cambian el final de los cuentos.
¡qué lástima que tenga tanto sueño!
Y aún no sepa lo que es real
O que un lirio caprichoso
Quede frívolo y patético
Pisoteado en la pista de baile.
Qué lástima que al ser honesto,
Caiga de golpe al suelo
El íntimo deseo,
Como un zapato de cristal.
Quizá sea todo razonable
Y todo forme parte de este mundo,
O es que tal vez comí la dichosa manzana
Y estoy dormida para siempre
En el centro del bosque.       
          

¿qué secreta postura es la nuestra
En este mundo?
¿qué misterios encierran lo aprendido y lo errado?
Sabes que todo cuanto pasa aquí
Sucede lo mismo en otra parte.
               ------------


Música de fondo

Lo importante es haber vivido, dicen,
Aunque nunca sirvieras para nada
Y tu nombre haya sido siempre en vano,
Siempre estuvo esa música de fondo,
La que infunde soledad y conciencia
Envuelve los recuerdos y el destino.
De nada te avergüences ni arrepientas,
Porque creo que todo tuvo su lugar
En piedras, en hogueras,
En las calles,
En padres, en los hijos, en hermanos,
En tus ojos.
No hubieras podido volver atrás
Y construir de nuevo esos momentos,
Aunque ahora estemos
Apuñalados de ruinas.
Basta entonces con sentarse a pensar
Que el mundo está bien hecho.
Ya lo decía Vicente Aleixandre.
Recordarse inconscientes y plenos de amor
Poblados de pájaros infinitos,
Como si fuere el tiempo de morir
Con la fe puesta en los paisajes más azules.   





María José Sánchez Sánchez


Tu olvido
no será para mí causa de mi olvido,
será el viento que se lleve los recuerdos
a otros lugares, donde los esparcirá
por otros destinos de su preferencia.
Llegará la lluvia, traerá consigo el barro,
que atenaza la luz de dos almas,
que siempre se seguirán queriendo.

No te di lo que tanto anhelabas,
lo que yo guardo con celo.
No me arrepiento
pues siempre he sabido,
que es mejor para mí esperar
ante la certeza de un mañana incierto.
Tus manos pintarán otros cuadros
y la misma pintura usarás,
tan sólo cambia
el lugar, las formas y el querer.

Yo también quería posar y posé,
pero no terminar el cuadro,
sabía que el musgo y el polvo
las sábanas jamás taparía.
Noelia Illan

De los muros ciclópeos

A Lola.


A veces te miro largo rato,
y luego, en mis soledades, te pienso.
De pie, infranqueable,
invencible como una fortaleza,
sin olvidar cosas que otros ya no recuerdan,
de juegos con el maquinista a ver quién llega antes,
apostando tu tiempo en la última tirada.
Quizá no esperabas esa vida tuya,
o ni siquiera la merecías,
como cuando buscabas algo de cariño
en las manos de tu hombre maceta,
o te aferrabas a un viejo madero
para escapar del naufragio de tus paredes.
Te veo y pienso en las veces que,
casi a la fuerza,
has reinventado tu vida, tu pelo, tu estilo,
temiendo siempre más al pasado
que al caprichoso presente,
que te aprieta un poco más la soga cada día.
Te veo a veces mimosa como una gata,
otras distante y lejana, harta de todo,
huyendo de los juicios y censuras,
buscando como un zahorí tu otra pieza del puzle.
Quizá tú estás hecha de otra pasta
y pocos puedan entenderte.
Yo, desde abajo, admiro tu muralla
infranqueable.



José Alfonso Pérez Martínez

Este poema fue escrito en 2009, a raíz de las manifestaciones pro democráticas en Irán, manifestaciones brutalmente reprimidas por el gobierno y en las que las mujeres protestaron, hombro con hombro con los hombres. La imagen de una de ellas, Neda, abatida por la policía y desangrándose en el suelo, me sugirió el poema. Por esos días Marjane Satrapi, historietista iraní autora de "Persépolis", denunciaba en París la barbarie del gobierno iraní, sin éxito. El poema pretendía ser un homenaje a las valientes mujeres iraníes como Neda o Marjane.


Mientras Marjane denuncia en Europa
La barbarie de los clérigos
Neda sangra y muere
En las calles de Teherán.

Están llorando todas las rosas
Porque sangran las rosas persas.

Bajo la lluvia de golpes y balas
La mujer iraní construye,
Con hilos teñidos de sangre,
El país futuro,
Como un hermoso bordado
Surgido de sus manos.

Digna de todo derecho,
De todo respeto,
Se alza una rosa,
El puño en alto,
En la calle Enguelab,
En la plaza de Azadi,
Allí donde se pida justicia.

Que recuerde el hombre,
Cuando la justicia llegue,
A la mujer que marchó
Y que sangró a su lado,
La dulce rosa persa
Con los pétalos manchados de sangre.



Pedro Vera


A Malala


La poesía es un arma cargada de futuro.                                                                                                                               (Gabriel Celaya)                                                          


La palabra, tan ágil como el viento,
nos arma, nos protege y alimenta
nos da vida, fuerza que nos sustenta
y es escudo contra el sometimiento.

La palabra es puro atrevimiento
y Malala muy bien lo representa,
sus heridas hablan de la tormenta
y constatan su enorme sufrimiento.

Tu palabra, cargada de futuro,
es el germen que espera ya sembrado
en un mundo plagado de discordia.

Tu palabra, puedes tener seguro,
hará que el corazón más acerado
torne ejemplo de paz y de concordia.



Hija y Madre


¿Por qué viste de negro, mujer?
El sol llega cada día con la alborada.
Mujer, ¿Por qué viste de negro?
La flor nace en el llano y en la quebrada.
¿Por qué se enluta, mujer?¿Por qué se enluta?
Deje al sol colarse por su ventana
y que dance al aire cada mañana.
Báñese en el rocío con la azucena
y disfrute las noches de luna llena.

-          Ahora tengo el semblante
de oscuras sombras lleno.
Me aflora acíbar a ese venero
y lo que antaño fue hurí, tan acendrada
hoy alfagüara de pena,
adalid de dolor advenedizo.

¿Por qué llora, mujer?
¿Por qué derrama el agua de esa fontana?

-          Tantas veces me azotó el bóreas
que no conozco el olor de la alhucema.
Mis ramas están quebradas, mis raíces secas.
Ya espero presta calentar el hogar.

¿Por qué vive, mujer, por qué vive?
Deme una razón que ahogue mi voz.

-          Donde otrora había un jardín
con un par de aves canoras
han dormido las semillas y germinado sus frutos,
se formó nuevo vergel
y hoy precisa el jardinero
que en las largas noches del invierno crudo
vele el nido.

Ahora le entiendo, mujer, hija, madre.
Ahora le entiendo.

¿Por qué cortar la flor siendo tan bella?

Para poder esperar otra nueva primavera




Natxo Vidal


Yo también soy un hombre sin quererlo.
Quiero decir que no me preguntaron.
No es que me importe (ser un hombre, digo)
pero no tuve
nada que ver en todo en aquello.
Tengo testículos,
si es a lo que vamos,
pero podría
haber tenido pechos
o púas
o antenas
o caparazón
o una bolsita llena de veneno
al final de la cola, con una campanita.
No tengo méritos en esto.
Ni tú tampoco:
también eres mujer sin haberlo querido.
Quiero decir que no te preguntaron.
Te queda lo que a todos:
elegir el color de tus camisas,
votarle a la derecha o a la izquierda
(a la izquierda mejor, si quieres mi consejo),
decidirte
por un bachillerato.
El resto,
todas las cosas que serán precisas
para que seas tú
(para que sea yo),
andan revueltas
dentro de la piñata.
Cuando la rompas, elige cuidadosamente.
Recuerda que tu cuerpo es tuyo
y que puedes abrirle
las piernas a quien quieras,
que el columpio del sexo
va tan deprisa que da siempre vértigo,
que en el buzón tiene que estar tu nombre.
Porque tienes un nombre como yo tengo un nombre.
Un corazón en el costado izquierdo
(¿lo ves?, otra vez a la izquierda)
y una garganta
para gritar cuando sea preciso.
Se dice
que el vuelo de una mariposa en Tokio
es un tsunami en México.
Imagina el alcance
de un grito de mujer, aquí y ahora,
saliendo de nosotros, de ti y de mí,
como un millón de mariposas libres.
Así que vamos a batir las alas,
a romper la piñata
y a echar al agua todas las monedas:
vamos a pedir todos los deseos.




Vega Cerezo

Resurrección

De todas las muertes que tuve contigo,
escojo la última.
No fue la más leve
ni la menos dolorosa.
No resultó agonizante,
ni fulminante, ni roja o muy roja.
Fue muerte -como todas-
mas trajo el regalo de la Salvación.
Tu perdón no redime almas,
las calma hasta el siguiente pecado.

En el único resurgir de la mejor de mis muertes
posé los pies en la tierra y salí caminando
hasta que tu imagen,
fue pequeña e irrelevante.
¿Qué matarás ahora que no estoy a tu lado?
¿Cómo vivirás sin un funeral de vez en cuando?
¡Qué solo quedaste!
Tendrás que ser el verdugo
y a la vez el ahorcado.



Antonio Marín Albalate



Viento y bandera de libertad


Paloma rota, así pensada en solitario
bajo la rosa de sangre que, en el nombre
del dolor, al cielo su cáliz terrible alza;
tú que mides el tamaño de la angustia,
el lamentable territorio de la tristeza:

levántate ya pantera y, con zarpa de luz,
desmonta los silencios de la sombra
donde reposan las cenizas del miedo.

Contra el crimen del obsceno animal,
levanta el carmín de tu voz, mujer,
viento y bandera de libertad.

Y, más allá de la espina dorsal del sueño,
muestra que todavía es posible la vida.



Antonia García


Y soy mujer


7:00- Desayuna y se lava los dientes.

Prepara la ropa y despierta a cuatro personas más.

-Estoy muerta de sueño.

9:00- Ordena la casa, limpia la caca del perro
y también la de los humanos.

Pone la lavadora y hace la comida.

11:35- Visitas al supermercado, farmacia,
veterinario y panadería.

- El panadero me vuelve loca.

- Qué pena que su mujer trabaje con él.

2:00- Come con la familia, hace la fregaza
y se pone la ropa del trabajo.

15:15- Limpia 70 k de pescado,
descarga el camión de las seis y repone los congeladores.

20:45- Baña, da cenar y acuesta a los niños.

Cena y ve una película con Alfonso (el marido).

22:20- Aprovechando que los niños duermen,
revuelve el sofá del salón con el acompañante,
se fuma un pitillo, recoge la cocina y saca a Pancho (el perro).

23:45- Escribe sus versos en una libreta roja:

Nada puede conmigo
 El mundo gira por mi alrededor
Y soy mujer

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